Ciudad de México, octubre 1, 2022 22:38
Ana Cecilia Terrazas Dar la Vuelta Opinión

DAR LA VUELTA / Lógica irracional

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‘A todas esas personas a quienes el cubrebocas les sirve y ha servido para entrar a lugares y para cubrirse la barba, ¿cómo les haremos llegar el otro mensaje?’

POR ANA CECILIA TERRAZAS

Salir a pasear significa, casi siempre, ingresar al exterior, emerger al aire libre, trasladarse a un espacio abierto o poco confinado y entrar en contacto con lo de afuera. Salir a pasear es precisamente el objeto de Dar la vuelta.

Sin embargo, como la quinta ola de Covid con sus diversas y apenas-conocidas variantes golpeó a muchísimas personas citadinas que habían librado los contagios, cantidad de gente ha tenido que reintegrarse, aunque sea por un rato, al confinamiento domiciliar. Fue el caso de quien esto escribe.

Después del 2020 y 2021, quedarse obligatoriamente en casa resulta una experiencia conocida, literalmente familiar, aunque no deje de ser exasperante, amenazante y molesta.

A partir de no poder salir una se percata más fácilmente de la excentricidad y la poca sensatez que abrigan muchas medidas pseudocautelares para protegernos de una variante viral que parece es muchas veces más veloz que la Ómicron, “que ya era tan contagiosa como el sarampión, uno de los virus más contagiosos que existen”[1].  Aquí cinco entradas para la insensatez en comento:

Restaurantes. Se quedó esta suerte de licencia para arriesgarlo todo en estos espacios. En cuanto algún comensal se sienta a la mesa de fonda, café o restaurante, en ese mismo instante se suele quitar el cubrebocas como si fuese suficiente que en breve va a comer o a beber algo para hacer desaparecer la posibilidad de contagio. Fíjense y verán a todos muy quitados de la pena porque, aparentemente, la pena la quitan los restaurantes o cafés. Y, ¿saben qué?, quizá sea así.

Parques. No acabo de comprender qué no se entiende respecto de los espacios al aire libre cuando se ven personas con cubrebocas corriendo o caminando en los parques. ¿Qué no es cierto que el virus se transmite por aerosoles y estos se acumulan en espacios cerrados solamente; esto es, al aire libre se orean y ventilan, disminuyéndose infinitamente la carga viral y por lo tanto la posibilidad de contagio?

Salir. Una persona posiblemente contagiada me planteaba lo siguiente que podría parecer descabellado pero, en medio de la irracionalidad total que provoca ya el Covid, hasta parece prudente. Saldría de su casa despacio, cerquita, con su cubreboca KN95, a comprar fruta a un tendajón que da a la calle, es decir, al aire libre. Pediría de lejos a la vendedora los productos necesarios, pagaría y se regresaría a su casa. ¿No es eso menos riesgoso que tomar un transporte público, ir al dentista o ingresar sin cubrebocas a un elevador? Además, ¿no es eso mejor para la salud mental de esa persona y para la economía de la otra? ¿Acaso se pone en alto riesgo a alguien?

Banquetas. Si se está transitando por las banquetas, al aire libre, ¿se pone una cubrebocas o solamente cuando va a toparse con otro ser humano o cuando se va a atravesar por un lugar más lleno de gente? Voto por lo segundo y lo tercero.

Fíjense y verán a todos muy quitados de la pena porque, aparentemente, la pena la quitan los restaurantes o cafés. Y, ¿saben qué?, quizá sea así.

Cubrebarbas. A todas esas personas a quienes el cubrebocas les sirve y ha servido para entrar a lugares y para cubrirse la barba, ¿cómo les haremos llegar el otro mensaje?

Una amiga me contó de otra amiga que decía que hace poco tuvo gripa. Varios amigos (de otra alcaldía y no médicos, eso sí) me aseguran que toda gripa en estos hay que asumir que es Covid. Vaya usted a saber. El caso es que, esa amiga de la gripa asegura –y asegurará porque se niega a hacerse prueba alguna– que lo que tuvo fue una simple y sencilla gripa. Si estas variantes no son tan graves como dicen y no tuvo mayores síntomas patógenos, esa amiga hasta parece sensata ¿no es así?

El caso es que, hoy en día, en pleno agosto del 2022, con la resaca de la quinta ola encima, salir a dar la vuelta significa reingresar al exterior de la razón, exponerse a la lógica mayoritaria de la insensatez y, confieso, ante la urgencia de salir, decidir en contra del encierro.


[1] https://www.bbc.com/mundo/noticias-59741569

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