Ciudad de México, marzo 26, 2026 14:36
Cámara de Senadores

Derrotan a Claudia Sheinbaum por segunda vez… sus propios aliados

El PT vota en contra de adelantar la revocación de mandato a 2027 y rompe la mayoría automática del bloque oficialista.

Antes, junto con el Partido Verde Ecologista de México, ya había frenado cambios al esquema de legisladores plurinominales dentro de la reforma electoral.

STAFF / LIBRE EN EL SUR

Esta vez no hubo sorpresa. El aviso estaba dado desde días antes… y aun así, el golpe quedó registrado en el tablero.

Desde la conferencia matutina, la presidenta había anticipado el escenario: el Senado podía modificar su iniciativa y eso no significaba ceder. “Se puede votar una parte y otra no”, dijo. Horas después, en el pleno, esa frase dejó de ser advertencia y se convirtió en método.

La sesión arrancó por la tarde con un ambiente cargado. El dictamen de reforma electoral —una reforma constitucional que exigía mayoría calificada— llegó con un punto que concentraba toda la tensión: adelantar la revocación de mandato a 2027 para hacerla coincidir con las elecciones intermedias.

Desde tribuna, Morena defendió la propuesta como un mecanismo de participación ciudadana que fortalecería la democracia directa y permitiría a la ciudadanía evaluar al gobierno en un momento clave del sexenio. Sus legisladores insistieron en que no había intención de influir en procesos electorales, sino de ampliar derechos políticos.

Del otro lado, la oposición fijó una postura distinta. PRI, PAN y Movimiento Ciudadano coincidieron en rechazar el planteamiento bajo el argumento de que empatar la revocación con la elección intermedia introduciría un elemento de desequilibrio en la contienda. Advirtieron que la presencia de la figura presidencial en ese proceso podía incidir en los resultados y desvirtuar el carácter de la consulta.

Pero el punto de quiebre no vino de ahí.

En medio del debate, el Partido del Trabajo ya había dejado clara su posición y la confirmó en tribuna. Su dirigente, Alberto Anaya, explicó que su bancada acompañaría la reforma en lo general, pero no respaldaría la modificación al artículo 35 constitucional. La razón, dijo, era evitar impactos electorales adversos y preservar condiciones equitativas para los propios partidos aliados.

No hubo ambigüedad. Tampoco ruptura.

El Partido Verde Ecologista de México, por su parte, mantuvo su respaldo general a la reforma, aunque sin convertirse en el factor decisivo en ese punto específico. Su postura se alineó con la aprobación del dictamen en lo general, pero el peso del desacuerdo ya estaba colocado por el PT.

Con ese escenario, la discusión en lo general se extendió durante aproximadamente seis horas. El dictamen fue aprobado con mayoría calificada y enviado a la Cámara de Diputados, como confirmó el propio Senado.

Sin embargo, el momento clave llegó en la votación en lo particular.

Ahí, la reserva impulsada para eliminar los cambios a la revocación de mandato prosperó. El PT no acompañó ese apartado y la oposición votó en contra. La suma fue suficiente para frenar la modificación.

El resultado fue inmediato: la revocación de mandato no se adelantó a 2027 y se mantiene en los términos actuales.

La reforma avanzó, pero recortada. Quedaron ajustes en materia de representación municipal, límites al gasto en congresos locales y disposiciones sobre remuneraciones de funcionarios electorales. El componente político más relevante del paquete quedó fuera.

No era la primera señal.

Semanas antes, en la misma ruta de la reforma electoral, Morena ya había enfrentado un freno interno cuando el Partido del Trabajo y el Partido Verde se desmarcaron de los cambios al esquema de legisladores plurinominales. Ese punto tampoco logró consolidarse.

Lo ocurrido en el Senado confirma ese patrón. La mayoría existe, pero ya no opera como bloque automático. Los aliados acompañan en lo general, pero fijan límites en lo particular.

Para el gobierno de Claudia Sheinbaum, esto implica una dinámica distinta. Las reformas ya no avanzan solo con números, sino con acuerdos internos que no siempre están garantizados.

La sesión cerró con el dictamen aprobado y turnado a la Cámara de Diputados, pero con una señal política instalada..

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