Ciudad de México, octubre 19, 2020 16:49
Libre en el Sur

El brasileño David Chaves identifica a los ex funcionarios del delegado panista Jorge Romero entre quienes los golpearon: ‘Pudieron matarme’, dice

David Cháves es el nombre del brasileño cuya imagen con el rostro deformado recorrió el mundo tras ser golpeado, en Fortaleza, Brasil, después del último partido de la selección mexicana de futbol en el Mundial.

En entrevista con Noticieros de Televisa, dada a conocer durante el espacio de Joaquín López Dóriga la noche de este jueves, aseguró que, de no ser detenidos por la policía, los cuatro mexicanos que fueron señalados de la agresión, entre ellos Rafael Medina y Sergio Eguren, quienes fungían en ese momento como directores de la Coordinación de Gabinete y de Desarrollo Delegacional en la Delegación Benito Juárez de la capital mexicana, lo habrían matado.

El brasileño, golpeado tras defender a su esposa de quienes la habrían manoseado, sufrió fracturas en las dos órbitas oculares, un corte en los labios, hematomas en los brazos y piernas, y una sutura en su cabeza. En la entrevista aseguró que luchará porque sus agresores paguen con la cárcel conforme a las leyes brasileñas, que en el caso de “lesiones criminales” consideran penas de entre dos y ocho años de prisión.

La Orden de Abogados de Brasil pidió que cuatro mexicanos –que se encuentran detenidos en el Instituto Penal Francisco Hélio Viana de Araújo, en las afueras de Fortaleza– tengan un castigo ejemplar. Su defensa busca demostrar que fueron confundidos con otros agresores, en medio de un tumulto de mexicanos vestidos con la camiseta verde tras el partido en que la selección nacional fue eliminada por Holanda del Mundial de Futbol.

Pero de acuerdo con la información difundida por Televisa, la policía mantiene su dicho de que los cuatro mexicanos señalados fueron detenidos en flagrancia. Según esa versión, los agresores iban en un taxi y al pasar junto a la pareja alguno de ellos manoseó el trasero de la mujer, lo que provocó los reclamos del esposo. Ante ello, los atacantes se habrían bajado del taxi para propinarle la paliza que lo llevó al hospital. “Si no los hubieran detenido podrían haberme matado”, declaró la víctima.

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