Ciudad de México, julio 23, 2021 11:38
Francisco Ortiz Pardo Opinión

EN AMORES CON LA MORENA / Golpe de timón

En un contexto electoral cada vez más adverso para el partido del Presidente, el gobierno se la juega con un cambio de la estrategia sanitaria en la entidad que representa el 10% de los distritos electorales federales en el país y una reserva de votos insoslayable.

POR FRANCISCO ORTIZ PARDO

El gobierno federal desestimó la recomendación del Comité de Vacunación y actuó de manera contraria en su estrategia, al no acudir primero a los lugares con mayor carga de contagios.

Dicha situación llevó a una confrontación con la Jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum Pardo, cuya actuación ha sido a la vez ambivalente: Por un lado su gobierno demostró mayor capacidad logística que la de los Servidores de la Nación, aunque alinearse a Salud federal al final del cuento ha provocado que de manera apresurada, por no decir sobre las rodillas, se cambiaran las reglas y se haya provocado caos y desorganización, como ocurrió con la vacunación en Iztacalco el viernes 26. Sin romper con el Presidente, la mandataria se venía diferenciando de un gobierno que básicamente despreciaba el uso del cubrebocas y la aplicación masiva de pruebas para detectar casos de coronavirus. Aquello le llevó a ser mejor calificada en la capital que el presidente López Obrador. Iba para protagonista. Y se le fue la oportunidad.

Lo peor es que permaneció el enfrentamiento. El tema de haberse brincado a Benito Juárez en el turno de las alcaldías donde faltaba llevar a cabo la vacunación fue la gota que derramó el vaso. Aunque a Sheinbaum no le gustaba que el alcalde panista Santiago Taboada estuviese anunciando que ya tocaba la vacunación en BJ (en realidad sí tocaba, de acuerdo con el único criterio seguido por el gobierno capitalino, que consistía en comenzar por la alcaldía menos poblada y terminar con la más poblada, según documentó Libre en el Sur con datos del INEGI), la Jefa de Gobierno quedó expuesta a pagar el costo político de una estrategia impuesta desde Palacio Nacional.

El cálculo político de relegar a la BJ era más bien un capricho que comenzaba a salir políticamente contraproducente por su obviedad, dado que por segunda vez se suspendía el plan de iniciar la vacunación en este territorio donde vive la mayor proporción de adultos mayores. Al punto donde ya se tenía preparada la logística para vacunar en la Alberca Olímpica y el Pepsi Center de la colonia Nápoles. De la noche a la mañana se cambió la orden.

En las redes sociales aparecieron comentarios que acusaban de un supuesto “clasismo” por parte de los juarenses que reclamaban se respetase su turno en la fila. Es absurdo. Los vecinos de BJ han cargado durante años con el mito –y el estigma— de que son ricos. La confusión emana de que se trata de la demarcación con mayor desarrollo humano en el país, lo que es un promedio (mejor nivel de educación, salud y producto per cápita); pero es mentira que concentre a los ricos.  

La parte cierta es que en BJ existe una homogeneidad mayor que en otras alcaldías, donde por un lado hay fortuna y lujo y por el otro marginación, hacinamientos y pobreza lastimosa. Pero tampoco a estas últimas zonas se priorizó en la vacunación, como es el caso de colonias de las alcaldías Iztapalapa o Gustavo A. Madero, donde hay verdaderos cinturones de miseria y enfermedad y donde está la mayor carga de contagios debido a su densidad poblacional.  Hay en Benito Juárez comunidades muy amplias de adultos mayores que se las ven duras en la soledad y el aislamiento y que sobreviven con una pensión moderada, como ocurre con residentes del Centro Urbano Presidente Alemán (CUPA); o, peor aún, una franja de viejitos pobres que habitan en colonias como la 8 de Agosto en el poniente o San Simón en el oriente.

Lo de brincarse a la BJ fue un error mayúsculo del que se tuvieron que arrepentir, no solo por el enojo que provocó entre sus habitantes sino porque descubrió que las reglas se movían de acuerdo con la política. Desde esa evidencia, que efectivamente no es científica, se comienza a explicar el reciente golpe de timón en la estrategia de vacunación. Pero sobre todo por un temor creciente: Ante la inminente “tercera ola” de contagios, y el consiguiente riesgo de una tragedia mayor de muertes –mucho más probable, obvio, en adultos mayores—, que coincidiría en los tiempos con las campañas electorales, se decidió acelerar la vacunación masiva para evitar el costo político y una derrota electoral de la 4T: ahora sí se vacunará masivamente en las zonas de mayor densidad poblacional y de riesgo de contagios, que encuentran básicamente en CDMX y el Estado de México.

Después del rezago y tres meses después de que llegaron a México las primeras vacunas, el gobierno capitalino deberá inocular con una primera dosis, en un lapso de dos semanas con sus días contados, a 760,625 adultos mayores. En un contexto electoral cada vez más adverso para el partido del Presidente, el gobierno se la juega de esta manera en la entidad que representa el 10% de los distritos electorales federales en el país y una reserva de votos insoslayable.

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