Ciudad de México, mayo 26, 2024 09:19
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DAR LA VUELTA / Mal de nervios

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México está enfermo “de los nervios”, y sería lindo que con un té de valeriana o un pan, tipo bolillo, pudiera salir del embrollo, pero sabemos que esto no es así y si queremos mejorar tenemos que empezar por su (nuestro) estado mental.

POR DIEGO A. LAGUNILLA

Escuchaba en la radio la noticia de que “nuevamente” se están utilizando sustancias psicodélicas, como las que provienen de los hongos alucinógenos, para tratar la depresión, ansiedad y otras enfermedades mentales que los DSM (manual de diagnóstico de la Asociación Psiquiátrica de Estados Unidos) tuvieron a bien denominar y popularizar en el planeta.

En las décadas de los sesenta y setenta, del siglo pasado, dichos extractos naturales fueron más que mencionados y socorridos, gracias a las investigaciones de gente como Albert Hofmann, Stanislav Grof y Fernando Benítez que abrieron el horizonte para que se dispararan estudios de toda índole sobre su origen, tipo el ácido lisérgico o LSD, su uso e impacto social, por ejemplo el peyote en la cultura Wixárica (erróneamente llamada huichol).  

Desgraciadamente, el discurso en torno a ellas se trastocó cuando la lectura “oficial” las criminalizó y atacó, acusándolas de ser “enemigas del estado” (recordemos cuando Richard Nixon culpó a Timothy Leary) lo cual se traduciría en años perdidos de investigación y desarrollo, que afortunadamente todo indica se retomaron, por lo menos en parte, por lo más, al aceptarlos por razones recreativas y ahora también terapéuticas.

Ya desde aquellos años se notaba que, en algunos casos de depresión profunda, el uso de dichos productos dejaba una huella favorable sobre los enfermos e incluso los llevaba a poder sortear el trastorno, sin necesidad además de continuar con tratamientos médicos.  (Ver Rick Doblin: The future of psychedelic-assisted psychotherapy | TED Talk).

Algunos indican (habrá que ver si es correcto) que con tres sesiones con MDMA -éxtasis para los de a pie- y su acompañamiento terapéutico pueden equivaler a 10 años de tratamiento estándar, una proporción que de ser cierta se traduciría en una revolución de los fondos y formas de acercamiento a la salud mental, por lo menos en Occidente, dado que en Oriente nos llevan años luz de distancia.

Según la versión más reciente del DSM, la quinta, publicada hace ya diez años, se clasifican 206 perturbaciones mentales contra los 106 que se plasmaron en su primera edición -1952-, es decir 100 más de los que se habían ubicado en principio y que fueron “apareciendo” con el transcurrir de los años, como los trastornos alimenticios -anorexia y bulimia-.

Según el catálogo encontramos por ejemplo desórdenes por neurodesarrollo, psicóticos, esquizoides, bipolares, depresivos, ansiosos, obsesivo-compulsivos, por trauma y estrés, que directamente afectan el bienestar del individuo, su relación con los demás y también su contexto vital.

Recordaba con mi esposa que cuando éramos niños, escuchábamos a nuestros padres en ocasiones señalar que el problema de alguien era que “estaba mal de los nervios”, ahí se encerraba toda explicación sin dar mayor detalle, fin de la historia, por supuesto sin entender a cabalidad lo que eso quería decir, nos quedábamos casi como al principio, pero con la certeza de que la dolencia no era física y seguramente había solución, como tomar un té de tila, y si la cosa era más sofisticada un “valium”.  Eso queríamos suponer y claro no le dábamos mayor importancia. Craso error.

En tiempos de la llamada “inteligencia artificial”, que tiene mucho de simulación y poco de juicio (ver IA: Ni es inteligente ni es artificial: esa etiqueta es una herencia de la Guerra Fría | Ideas | EL PAÍS (elpais.com)), le pregunté al ChatGPT, sobre la salud mental en la Ciudad de México, y en particular en nuestra alcaldía y me respondió lo siguiente:

“Como modelo de lenguaje, mi conocimiento es general y no tengo acceso a información detallada sobre la salud mental en la Benito Juárez en particular”

Es decir, no hay datos al respecto (o no importamos), lo que si me respondió fue sobre México país, cito:

 “Algunas de las enfermedades mentales más comunes en México son: Depresión: La depresión es una enfermedad mental que se caracteriza por una sensación persistente de tristeza y falta de interés en las actividades diarias. Se estima que en México, alrededor del 6,2% de la población adulta sufre de depresión. Ansiedad: La ansiedad es una respuesta emocional normal ante situaciones estresantes, pero cuando se vuelve excesiva e interfiere con la vida cotidiana, puede ser un trastorno de ansiedad.

“En México, se estima que alrededor del 14% de la población sufre de trastornos de ansiedad. Esquizofrenia: La esquizofrenia es un trastorno mental grave que afecta el pensamiento, las emociones y el comportamiento de una persona. Se estima que en México, alrededor del 1% de la población sufre de esquizofrenia. Trastornos de la alimentación: Los trastornos de la alimentación, como la anorexia y la bulimia, son enfermedades mentales que afectan a la relación de una persona con la comida y su cuerpo. Alrededor del 1% de la población sufre de trastornos de la alimentación. Trastornos de personalidad: Los trastornos de personalidad son patrones duraderos e inflexibles de pensamiento, comportamiento y emociones que se desvían significativamente de las expectativas culturales. En nuestro país alrededor del 2% de la población sufre de trastornos de personalidad. Es importante señalar que estas cifras son solo estimaciones y que la verdadera prevalencia de enfermedades mentales en México puede ser mayor debido a la falta de atención y estigmatización de estos trastornos. Es fundamental que la sociedad en su conjunto tome conciencia de la importancia de la salud mental y de la necesidad de brindar atención y apoyo a las personas que padecen estas enfermedades”.

Estimo que la relación de males debe ser similar en nuestra demarcación, aunque valdría la pena conocer ¿si hay algo en particular que difiera del resto y que supuestamente no pinta en el marco habitual?, difícil saberlo sin una investigación formal, y viendo que lo “importante” está en otro lado, no creo que lo sepamos pronto.

Lo que sí se nota una y otra vez en México, en su capital y en nuestras calles “chilango juarenses” es la tiranía cuasi perenne de la llamada “triada obscura” (compuesta por narcisismo, “maquiavelismo” y psicopatía) donde la falta de empatía, el egoísmo, la manipulación y la crueldad rigen, y si no tomamos consciencia, reconocemos el problema y ponemos manos a la obra, por lo menos con un habla y escucha activa, el escenario futuro seguirá tétrico, por decirlo de manera simple.

En pocas palabras, que son muchas, México está enfermo “de los nervios”, y sería lindo que con un té de valeriana o un pan, tipo bolillo, pudiera salir del embrollo, pero sabemos que esto no es así y si queremos mejorar tenemos que empezar por su (nuestro) estado mental.

No hay más, todo lo otro son medidas superfluas, así nos duela reconocerlo, lo primero que se tendría que tratar sería la psique “mexicana” -valga el término-, porque literalmente somos un país enfermo, muy enfermo, por momentos delirante, donde el cinismo y la violencia así lo reflejan.

Me gustaría retomar esa explicación que me daban de niño que tenía mucho que ver con hacernos la vida más simple, no generarnos desasosiego y tratar de dar vuelta de página al problema, pero desgraciadamente para los que somos adultos, o suponemos serlo, esto no funciona así.

Ojalá nos demos cuenta, promovamos un espíritu crítico y abierto, como el que retomó el uso de sustancias alternativas para los tratamientos, sin new age de por medio, y seamos responsables por lo menos de nuestro actuar, de nuestro decir y de nuestro callar, y si no podemos serlo, hacerlo, sepamos y queramos pedir ayuda.

¿Quién se apunta?

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