Ciudad de México, octubre 31, 2020 05:05
Cultura

‘No quiero molestar’, dijo Ennio Morricone, el genio de la música de cine, antes de morir

STAFF / LIBRE EN EL SUR

Uno de los más grandes genios de la música cinematográfica de toda la historia, el italiano Ennio Morricone, murió la madrugada de este lunes a los 91 años de edad.

A Morricone se le recuerda por decenas de composiciones que ya son clásicas, entre más de 500 que realizó para el cine a lo largo de su carrera, como las bandas sonoras de El bueno, el malo y el feo, La misión y Cinema Paradiso.

Giorgio Assumma, abogado y amigo Morricone, presentó una carta a la prensa que lleva por título “Yo, Ennio Morricone, he muerto”, que incluye una despedida a familiares y amistades del compositor.

“Solo hay un motivo para despedirme así y tener un funeral privado: no quiero molestar”, escribió en su última epístola.

Nacido en Roma 1916, misma capital italina donde murió, Morricone comenzó a tocar la trompeta cuando era niño y a los seis años ya había compuesto su primera obra. Su repertorio ha formado parte de una veintena de películas galardonadas.

Apenas el 5 de junio pasado obtuvo, junto a su colega John Williams, el premio Princesa de Asturias de las Artes 2020.

Recibió un Oscar honorífico en 2006 y ganó el premio de la Academia a la Mejor Banda Sonora en 2016 por la película The Hateful Eight.

Esta es la carta de su despedida:

Yo, Ennio Morricone, he muerto. Lo anuncio así a todos los amigos que siempre me fueron cercanos y también a esos un poco lejanos que despido con gran afecto.

Pero un recuerdo particular es para Peppucio y Roberta, amigos fraternos muy presentes en estos últimos años de nuestra vida.

Hay sólo una razón que me empuja a despedirme de este modo y a tener un funeral privado: no quiero molestar.

Saludo con mucho cariño a Ines, Laura, Sara, Enzo y Norbert por haber compartido conmigo y con mi familia gran parte de mi vida.

Quiero recordar con amor a mis hermanas Adriana, Maria y Franca y sus seres queridos y hacerles saber cuánto las quise.

Un saludo lleno, intenso, profundo a mis hijos Marco, Alessandra, Andrea y Giovanni, mi nuera Monica y a mis nietos, Francesca, Valentina, Francesco y Luca.

Espero que entiendan cuánto los he amado.

Por último María (pero no última). A ella renuevo el amor extraordinario que nos ha mantenido juntos y que lamento abandonar.

A ella es mi más doloroso adiós.

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