Ciudad de México, febrero 17, 2026 16:48
Alcaldía Benito Juárez Medio ambiente

Sueltan dueños a sus perros, mientras alcaldía BJ evade sanciones

La Ley exige uso de correa en espacios públicos, pero en parques locales abundan perros sueltos, sin la que autoridad sancione a infractores.

En el Hundido, San Lorenzo, Arboledas, Tlacoquemécatl o los Venados, mascotas sueltas corren por andadores y jardineras, dañan plantas y generan conflictos… mientras la BJ recaba heces.

STAFF/LIBRE EN EL SUR

La Ciudad de México enfrenta un reto creciente en la convivencia urbana, que se agudiza en alcaldías como Benito Juárez: el manejo responsable de los perros en espacios públicos.

El problema no son los animalitos, por supuesto, sino la irresponsabilidad de sus propietarios y la indolencia de las autoridades.

Según la Asociación Mexicana de Médicos Veterinarios Especialistas en Pequeñas Especies (AMMVEPE), en México existen entre 28 y 30 millones de perros, de los cuales cerca del 70 por ciento vive en situación de calle.

En la capital, el INEGI reporta que al menos siete de cada 10 hogares tienen al menos una mascota, lo que equivale a más de 1.2 millones de hogares con perros.

En la alcaldía Benito Juárez, con una población cercana a los 400 mil habitantes, la presencia de perros es particularmente visible en sus parques. Aunque no existen cifras oficiales desagregadas por demarcación, se calcula que más de 70 mil perros habitan en hogares de la BJ, de acuerdo con proyecciones basadas en el porcentaje de familias con mascotas en la capital. El fenómeno urbano es tan marcado que medios locales han documentado que en esta demarcación los perros ya superan en número a los niños.

La normativa es clara. La Ley de Protección y Bienestar de los Animales de la Ciudad de México, publicada en la Gaceta Oficial, establece en su Artículo 30, fracción II: “Toda persona propietaria o responsable de un animal de compañía deberá conducirlo con correa o cadena adecuada a su tamaño y edad cuando transite por espacios públicos”.

El incumplimiento constituye una infracción cívica sancionable conforme al Código de Convivencia Ciudadana, con multas que van de dos mil a cuatro mil 600 pesos, además de arresto administrativo o trabajo comunitario.

Hay que precisar que una gran parte de los propietarios de mascotas cumplen con la normatividad; sin embargo, basta recorrer el Parque Hundido para constatar que la norma se incumple por dueños irresponsables de manera cotidiana. Perros sueltos corren por los andadores, se introducen en las jardineras y destruyen plantas recién sembradas. Los vecinos denuncian que los esfuerzos de mantenimiento se pierden en cuestión de días.

La misma escena se repite en el Parque de los Venados, donde los corredores deben esquivar a los animales, y en el San Lorenzo, donde las áreas verdes actualmente –recientemente restaurado por un proyecto del Presupuesto Participativo–, muestra ya otra vez claros signos de deterioro.

La autoridad de CDMX insiste en que la medida no es recaudatoria, sino preventiva: busca reducir riesgos, ataques y accidentes tanto a peatones como a las propias mascotas. No obstante, la falta de vigilancia en los parques de Benito Juárez contribuye a la impunidad.

Los vecinos sacan a sus perros y los sueltan en los parques con toda libertad, sin que nadie los sancione. “Los policías auxiliares rara vez llaman la atención a los dueños”, comenta una vecina de la colonia Del Valle. “Los perros entran a las jardineras y destruyen las plantas, y nadie dice nada”.

El argumento de algunos propietarios es que los perros necesitan correr libremente. La respuesta institucional ha sido la creación de áreas caninas específicas, como las que existen en el Hundido y en los Venados. Son espacios delimitados donde los animales pueden soltarse sin afectar a terceros ni al entorno.

El problema es que muchos dueños prefieren ignorar estas zonas y dejar a sus mascotas sueltas en todo el parque. Esto es particularmente notable en el Parque Hundido, donde existe una extensa área para mascotas que siempre está casi vacía.

En el de San Lorenzo, una “escuela” de mascotas se apropia del corral canino todas las mañanas para soltar ahí hasta 30 perros y con ello impedir que los vecinos llevan ahí a sus animales, sin que la alcaldía atienda las numerosas quejas al respecto.

El cumplimiento de la norma es también una medida de seguridad para las propias mascotas. Los ataques entre perros sueltos son frecuentes y pueden tener consecuencias graves.

El caso del político Gabriel Quadri, por citar uno reciente, cuyo perro fue agredido por otro en un parque de Coyoacán, evidenció públicamente lo que ocurre cuando los dueños ignoran la obligación de usar correa: los animales quedan expuestos a peleas y lesiones que pudieron evitarse con un simple acto de responsabilidad.

En este contexto, resulta contradictorio que la propia alcaldía Benito Juárez haya instalado de manera irregular aparatos receptores de excremento de perro en espacios como el Parque San Lorenzo, sin atender primero la obligación básica de hacer cumplir la ley sobre el uso de correa.

La responsabilidad de aplicar la Ley de Protección y Bienestar de los Animales recae en la alcaldía, y los vecinos señalan que antes de invertir en infraestructura improvisada, la autoridad debería garantizar que los dueños respeten la normativa vigente.

La convivencia urbana exige reglas claras y su cumplimiento. Benito Juárez presume de ser una alcaldía con alta calidad de vida, pero esa calidad se deteriora cuando los espacios públicos se convierten en terreno de irresponsabilidad. La correa es un símbolo sencillo de respeto: asegura al perro, protege a los vecinos y preserva las áreas verdes.

Compartir

comentarios

Artículos relacionadas