Ciudad de México, julio 18, 2024 15:18
Nancy Castro Opinión Salud

Suicidio en el siglo XXI

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La Organización Mundial de la salud arroja la cifra anual: cerca de 703 mil personas se quitan la vida y muchas más intentan hacerlo. En todos los casos el suicidio es una tragedia que afecta a familias, comunidades y países y tiene efectos duraderos para los allegados de la víctima.

POR NANCY CASTRO

MADRID. Las causas que llevan a una persona a tomar la decisión de no seguir con su vida son multifactoriales. En muchas ocasiones la conducta va en aumento, refleja un dolor o no. Y la importancia de prevenirlo es entender que va mucho más allá de razones familiares, sociales o culturales. Los procesos humanos afectados son detonados por  un desequilibrio mental. A partir de ahí es importante identificar y enfocar  el punto crítico y a medida que la familia o los círculos cercanos lo detectan pedir ayuda profesional. 

La Organización Mundial de la salud arroja la cifra anual: cerca de 703 mil personas se quitan la vida y muchas más intentan hacerlo. Todos los casos son una tragedia que afecta a familias, comunidades y países y tienen efectos duraderos para los allegados de la víctima. Puede ocurrir a cualquier edad. En 2019 fue la cuarta causa de defunción en el grupo de 15 a 29 años en todo el mundo. Los suicidios no solo ocurren en los países de altos ingresos, sino que es un fenómeno que afecta a todas las regiones del mundo. De hecho, más del 77 por ciento de los suicidios ocurridos en 2019 tuvieron lugar en países de ingresos bajos y medianos. Aun tratándose de un grave problema de salud pública, se puede prevenir mediante intervenciones oportunas, basadas en la evidencia y, a menudo, de bajo costo. Para que las iniciativas preventivas de los países sean eficaces, deben aplicar una estrategia  integral.

Dos hermanas se han suicidado la madrugada de este lunes 1 de julio en el departamento donde vivían en Barcelona, horas antes de ser echadas por incumplimiento del alquiler, las dos hermanas, de 64 y 54 años, han dejado una nota junto al oficio del juzgado, que ordenaba el primer intento de lanzamiento por impago este lunes a las 11 de la mañana en el distrito de Sant Andreu de la capital catalana.

La salud mental  es uno de los problemas sanitarios que más se ha agravado en los últimos años, se ha duplicado netre 2008 y 2022…”

El problema de la vivienda en España, no es otra que los suicidios por desahucio. El conocido como genocidio financiero que ya ha cobrado demasiadas vidas, sin que se busquen culpables a quien hacerles pagar por responsables, el impago del alquiler o de la hipoteca y la pérdida de la vivienda son actualmente cuestiones socialmente relevantes, que llevan a graves problemas de salud, tanto físicas como mentales, derivados de la ansiedad generada ante la pérdida, primero del trabajo y un tiempo después del hogar.

Se habla del derecho a la vivienda de manera muy superficial, cuando en realidad no hay en muchos casos el apoyo a los ciudadanos. Cada vez el negocio de la vivienda, interesa a los fondos de inversión que son moles devastando la vivienda de centenas de personas. La Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) de Barcelona ha considerado este lunes que las muertes de las dos hermanas “no han sido suicidios, sino asesinatos orquestados por un sistema político y judicial corrupto”.“No es una crisis, es una especulación abismal alimentada por la pasividad política. Es inaceptable que nueve mil euros sea el valor de dos vidas humanas, es un derecho humano que habría que resolver desde lo público y no permitir que hasta el último momento no se sepa el enlace literalmente hasta el último minuto y con problemas de salud mental. Es claramente violencia inmobiliaria”.

Sin embargo, la salud mental  es uno de los problemas sanitarios que más se ha agravado en los últimos años, se ha duplicado del 2008 (2,5 por ciento) al 2022 (5,2), según un estudio reciente publicado por Statista. Es un porcentaje y un aumento preocupante, que añade más urgencia que nunca a un tema que cuesta confrontar y que en muchos casos sigue siendo tabú. Las causas proceden de un compendio de emociones y experiencias.  A esta crisis se le han atribuido numerosas causas: redes sociales, la covid-19, crisis climática, crisis económica, bullyng, cambios en la estructura familiar. Pero, ¿y si parte del problema es que, precisamente, se está hablando demasiado de salud mental? Por un lado, sabemos que los esfuerzos de concienciación han llevado a un reconocimiento más preciso de los síntomas de salud mental que anteriormente no se reconocían o no se informaban. Este aumento en la precisión es un resultado positivo, ya que permite que más personas busquen la ayuda que necesitan.

En particular, en México, el Inegi indicó que datos de las Estadísticas de Mortalidad y del estado anímico de las personas, basada en datos de la Encuesta Nacional de Bienestar Autorreportado (ENBIARE) 2021 muestran que los fallecimientos por lesiones autoinfligidas han aumentado. El Inegi indicó que si bien a nivel global se ha reportado una disminución de la tasa de mortalidad por suicidio, la Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que en América se ha incrementado. Por sexo, la tasa de fallecimientos por lesiones autoinfligidas ha observado una diferencia constante, pues en el periodo de 2017 a 2022, fue de 9.9 hombres por cada 100 mil y de 2.1 mujeres por cada 100 mil habitantes. No obstante, el año pasado la tasa de suicidio en hombres fue de 10.5 por cada 100 mil, en tanto que en mujeres, fue de 2.3 por cada 100 mil. Lo anterior significa que 8 de cada 10 suicidios ocurren en hombres, mientras que 1 de cada 5 en mujeres.

“Un porcentaje estimable de los que han intentado  o logran su objetivo, transitan por una depresión, y las verdaderas razones por las que una persona decide suicidarse sólo esa persona las sabe. Las causas desencadenantes que viven los dolientes es la culpa por haber podido hacer algo más, la vergüenza al sentirse señalado por no haber hecho lo suficiente y el estigma, una condición social que va a estar sobre las personas dolientes como una marca,  estigmatizamos tanto el suicidio como la forma de acompañar”,  asegura el Doctor Alejandro Águila, del Instituto Hispanoamericano de Suicidología. Agrega que  el suicidio en épocas pasadas desde el contexto cultural e histórico contuvo una afección moral; desde la religión católica: el pecado, el tabú, los que se quitaron la vida no tenían derecho a salvarse. “Se considera que una persona está en un desequilibrio cuando físicamente se presentan signos como ansiedad, precipitación de frecuencia cardíaca, fobias, ausencia de sueño, de hambre”. Al no tener estos mecanismos de compensación emocional hay una pérdida de regulación homeostática, es decir, equilibrio entre el plano interno emocional, biológico, social y espiritual  respecto al contacto con la realidad o medio externo, aduce su equipo colaborativo de especialistas en la materia.  

El documental “Los que enfrentan el después” dirigido por Russel Álvarez aborda las consecuencias que enfrenta el círculo social doliente. Por cada persona que decide quitarse la vida, se habla de un aproximación de 115 personas las afectadas en proceso de duelo y dichas consecuencias.

Se habla de la angustia como el signo vital por el que comienzan los desequilibrios mentales. El filósofo Søren Kierkegaard, en su libro “El concepto de la angustia”, defiende la idea de que este sentimiento es una parte esencial de la condición humana y puede ser vista como una señal de potencial crecimiento y autodescubrimiento. Como él mismo escribió: “La angustia es la realidad de la libertad como posibilidad frente a la posibilidad”.

En “Las horas” (Stephen Daldry- 2002) filme sobre la obra literaria de Virginia Woolf (interpretada por Nicole Kidman), autora que decidió quitarse la vida sumergiéndose en un río llenándose los bolsillos de piedras. En la escena,  su esposo intenta convencerla de que su abatimiento es causado por un desequilibrio “No eres tú la que habla, es tu enfermedad, es la voz que oyes” .Ella contesta, “si pudiera hablarte con claridad, te diría que soy yo la que vive desde la oscuridad, sólo yo puedo entender mi  propio estado de salud. Leonard, dices que vives con la amenaza de mi extinción. Yo también y estoy en mi derecho, si debo elegir entre la muerte o Leonard, elijo la muerte”

Cuando la salud mental  ha mermado su capacidad total de cordialidad con la realidad sobre las personas que deciden quitarse la vida, como una forma de poner punto final al infierno que están transitando, es sumamente difícil para los acompañantes  poner sobre la mesa el tema del RESPETO a dicha decisión.

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