Ciudad de México, noviembre 29, 2020 17:17
Septiembre 2020

Vivir con la Pandemia / No hay solidaridad

La pandemia no unió a la política, por el contrario: se generó una fuerte división donde los datos del covid sirven para uno u otro bando, en la disputa electoral del 2021.

POR XIMENA MEJÍA

A medio año de la pandemia, la gente sigue sin tenerle miedo al covid-19. El sector salud continúa enfrentando la ignorancia, el odio y la agresión de una parte de la población que, ignorante, se aferra a sus creencias y no contribuye con actos tan sencillos como usar cubrebocas y lavar sus manos.

El ejercicio periodístico me ha permitido conocer la labor de los especialistas en medicina crítica, interna, neumología o urgencias, quienes enfrentan en silencio al virus durante largas jornadas con equipos de protección personal que no son aptos para claustrofóbicos.

En las calles de la Ciudad de México, paramédicos de la Cruz Roja acuden a llamados de códigos blancos (casos covid) sorteando a automovilistas irritados que buscan impedirles el paso, familias que buscan auxilio y a la vez creen que llevan el virus, y constantes amenazas, incluso con armas de fuego, en los barrios más peligrosos donde atienden casos covid.

En la última cadena de la pandemia, en la que trabajan los sepultureros en los panteones, se vive una realidad que pocos conocen. Gente que vive sin prestaciones laborales ni seguridad social, que están desprotegidos en caso de contagiarse.

En funerarias y crematorios aumentó el trabajo y los riesgos para los empleados.

Paradójicamente la muerte por covid es algo de lo que no se quiere hablar. Se volvió un tabú, cuando antes se acostumbraban las portadas sobre otras muertes, como las relacionadas al narcotráfico y la violencia. La muerte por covid es discreta y si se toca el tema, es una alerta tanto para el gobierno federal como para la población.

La pandemia no unió a la política, por el contrario: se generó una fuerte división donde los datos del covid sirven para uno u otro bando, en la disputa electoral del 2021.

La pandemia no ha sacado lo mejor de la población, como sí pasó en las tragedias de los sismos de 1985 y 2017. Se mantiene la atmósfera de un país dividido principalmente por la política, se constató fuertemente que la ciencia no es prioritaria para el poder. Ni qué hablar de los derechos humanos, cuando la violencia de género aumentó en los hogares por el confinamiento. La pandemia dejó expuesto que México no es siempre la nación solidaria de la que siempre se alardea en los discursos.


 Reportera de Excélsior.

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