POR RODRIGO CORDERA THACKER

El lunes  25 de febrero se presentó en San Pablo del Monte el proyecto de Cultura Comunitaria de la Secretaría de Cultura del gobierno de México.

El mismo acto protocolario denota muchos cambios en la política cultural que llevará a cabo esta administración. El evento fue en un deportivo recién estrenado  en el que los ciudadanos de San Pablo poco a poco se apropian de este espacio.

Carnaval en San Pablo del Monte. Foto: Especial

El programa de Cultura Comunitaria tiene 4 líneas de acción que se construyen bajo un marco de no discriminación, participación, inclusión y multiculturalidad.

Cultura Comunitaria llegará a 720 municipios este año, desplegando actividades culturales, ejercicios de diálogo y participación, reapropiación de espacios, semilleros creativos, territorios de paz, misiones por la diversidad cultural y comunidades creativas y transformación social.

Normalmente los eventos de la Secretaría de Cultura son en los recintos culturales que hemos construido durante nuestra historia, y seguro que tendremos eventos en el futuro en estos magnos recintos, pero el enfoque de esta administración se dirige a dónde otros no han puesto el ojo, a los municipios olvidados y en especial a los que están por debajo de las líneas de bienestar y en donde el acceso a lo básico no es costumbre, vamos, menos el acceso a la cultura.

Hemos recibido críticas sobre el enfoque prioritario de este proyecto. Y bienvenidas las críticas pero vale la pena responder desde un marco de respeto y diálogo.

1- atender a los ciudadanos que no han tenido las oportunidades de acceder a la cultura centralista de la ciudad de México, no significa desatender los ejercicios creativos que se desarrollan en las capitales del país.

2- reconocer e impulsar las culturas locales, no significa olvidar a Haydn, Kandinsky y el ballet. Simplemente se trata de dialogar entre tantas expresiones, reconociendo el talento y la importancia de la expresión humana.

3- realizar actividades culturales en municipios olvidados no es pan y circo. Es la obligación del Estado mexicano con sus ciudadanos y también es una estrategia para recomponer (nos) como país y abonar a la (re) construcción del tejido social y la paz.

Pongo un ejemplo concreto: en Tenancingo existe un problema muy serio de trata de personas. Tan serio es el problema que está totalmente ligado a la economía local, y a las aspiraciones de la comunidad.

Pues la Secretaria de Cultura ha llevado talleres de teatro y otras expresiones. Y un niño de Tenancingo que su destino se encuentra marcado por este terrible y obscuro negocio, al ver otras posibilidades de futuro se planteó la posibilidad de ser actor y no padrote.

La cultura no funciona como un hacha u otras políticas públicas que tiene un impacto en lo inmediato. La cultura es reformadora pero paulatina, la cultura nace de la sensibilidad y la política cultural se encuentra arraigada al sentimiento o solo es una política cultural pedante y distante de las expresiones de la mayoría.

La diversidad es uno de los ejes primordiales del proyecto, por lo mismo no se espanten si se hacen eventos culturales en donde se hable de sexo, feminicidio, drogas, y a la vez hayan conciertos de rap purépecha, reguetón anti misógino, son jarocho, la sinfonía india de Carlos Chávez y para terminar unos madrigales de Palestrina.

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francisco

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