La demarcación juarense ha estado ligada al cine por muy diferentes razones, entre ellas el ser locación de numerosas películas o residencia de actores y cineastas. Fue sede de los estudios Azteca y actualmente lo es de la Cineteca Nacional y el Centro de Estudios Cinematográficos,  donde estudió el galardonado Alfonso Cuarón. 

Escena de “La ilusión viaja en tranvía”, de Buñuel. Atrás se puede ver el Centro Urbano Presiente Alemán. Foto: Especial

 

POR FRANCISCO ORTIZ PARDO

La película Roma ha puesto el nombre de México en la cima del cine mundial. Y casi todo lo suyo se asocia con el nombre de la colonia centenaria que lleva su título. Pero hay otras curiosidades relevantes y que nos atañen a los habitantes de la hoy Alcaldía Benito Juárez. Por ejemplo que los interiores de la casa donde transcurre la historia fueron filmados en un inmueble, a punto de ser destruido, en la colonia Narvarte.

Tras el triple triunfo de Alfonso Cuarón en los premios Oscar, la UNAM nos recordó que fue en una casona de la colonia Del Valle –a cuatro kilómetros de aquella donde vivieron el niño Cuarón y su nana– donde el hoy afamado cineasta estudió, en el Centro Universitario de Estudios Cinematográficos, ubicado en el número 721 de Adolfo Prieto. Data de 1963 y es la escuela de cine más antigua de México y Latinoamérica.

Alfonso Cuarón mientras grababa “Roma” en la colonia Narvarte. Foto: Twitter

 

Sin embargo, eso es solo un volumen en el legajo de historias sobre el llamado “séptimo arte” en calles, inmuebles, monumentos, plazas y parques de la BJ. Por ejemplo en la misma Del Valle, en la Cerrada de Félix Cuevas 27, vivió hasta su muerte el genio Luis Buñuel.

Muy cerca de ahí, en la esquina de Fresas y Tlacoquemécatl, estuvo la casa de Matilde Landeta, la primera cineasta mexicana. Y el también ganador del Oscar, Alejandro González Iñárritu, habitó un inmueble en la Narvarte.

El director Felipe Cazals, a quien Cuarón rinde un homenaje justamente en Roma, vive todavía en un departamento de la calle de Cádiz, en la colonia Insurgentes Mixcoac.

El guionista Vicente Leñero, ganador de cinco Arieles, célebre por cintas como El Crimen del Padre Amaro (nominada al Oscar en el 2003), La ley de Herodes y El Callejón de los Milagros (ganadora del premio Goya español en 1996), vivió prácticamente toda su vida en San Pedro de los Pinos. Jorge Negrete tuvo su morada en la San José Insurgentes; frente a lo que fue su casa aún está una escultura en su honor. De su pareja actoral en filmes entrañables, Dolores del Río, hay un busto en el Parque Hundido de la colonia Nochebuena.

Desde 1937, en un muy extenso terreno que abarcó desde la esquina de las avenidas Coyoacán y Universidad hasta Rodríguez Haro (hoy una parte lo ocupa Grupo Radio Fórmula), estuvieron los Estudios Azteca. Ahí se filmaron no menos de 400 cintas, entre las que destacaron las protagonizadas por “la abuelita” del cine nacional, Sara García. Su importancia enmarca la relevancia que el cine ha tenido en las calles, parques y edificaciones de la demarcación: Una historia… ¡de película!

Publicidad de la inauguración de Autocinema Del Valle. Foto: Especial

 

Justo enfrente de los Estudios Azteca, en lo que hoy es el Centro Coyoacán, estuvo el Autocinema Del Valle. Y en el mismo barrio de Xoco se ubica, desde 1978, la Cineteca Nacional, con un acervo fílmico que ocupa cuatro bóvedas y está constituido por más de 17 mil copias de la cinematografía nacional e internacional, tanto largometrajes como cortometrajes.

Incontables espacios han sido utilizados como locaciones de filmes tanto mexicanos como extranjeros. Destaca en ello el emblemático Centro Urbano Presidente Alemán, donde se filmaron escenas de películas legendarias o galardonadas de la Época de Oro como La ilusión viaja en tranvía, de Buñuel (1953), Los Fernández de Peralvillo (Alejandro Galindo, 1953), Maldita ciudad (Ismael Rodríguez, 1954) y ¿A dónde van nuestros hijos? (Benito Alasraki, 1956).

Asimismo Y tu mamá también, que encumbró a Cuarón en el 2001, y la hollywoodense Amor sin barreras (Robert Wise, 1961). Amir Galván ganó un Ariel en el 2004 por el documental Lo que quedó de Pancho, que cuenta la historia de un habitante de ese espacio construido por el arquitecto Mario Pani.

Emilio Tuero en “Salón de belleza”. Foto: Especial

 

En el cruce de Nicolás Sanjuan y Diagonal de San Antonio, donde colindan las colonias Del Valle y Narvarte, se filmó la parte central de Salón de Belleza (José Díaz Morales, 1951), estelarizada por Emilio Tuero, Rita Macedo y Andrea Palma.

Y frente al Parque Arboledas, en Matías Romero 1112, corrió la trama de El Joven del carrito (René Cardona, 1959), con Clavillazo, Mauricio Garcés y Maricruz Olivier. Por supuesto que no se puede excluir la versión de Romeo y Julieta de Baz Luhrman, con las actuaciones de Leonardo di Caprio y Claire Dones, cuyas imágenes de la vallesina iglesia del Purísimo Corazón de María recorrieron el mundo entero.

En el inmueble de la Octava Delegación de policía, en la colonia Piedad Narvarte, que fue destruido con permisos del propio gobierno capitalino para poner en su lugar un estacionamiento del centro comercial Parque Delta, a pesar de estar catalogado por el INBA, Cantinflas filmó escenas importantes del Patrullero 777.

En Mixcoac, donde Alfonso Arau hizo algunas escenas de El águila Descalza (1971), se construyó en 1935 uno de los primeros cinematógrafos de la capital –el Cine Jardín—, apenas 39 años después de la invención acreditada a los hermanos Lumiere. Destruido por un incendio, su dueño de apellido Quiroga abrió otro en la calle Luis David, que poco a poco se convirtió en el favorito de los lugareños. Se cuenta que en dos ocasiones llegó por ahí Germán Valdés Tin Tan.

Anuncio de la sala de cine en la casa morisca de los Serralde. Especial

 

Otro cine de barrio famoso, o de “piojito”, como también les llamaban, fue el de la casa de la familia Serralde, la “casa morisca”, de la que quedan vestigios, donde Octavio Paz acudía cuando niño: “Al lado de la mansión mudéjar, la cueva de los prodigios”, escribió el poeta años después. “Cada jueves, día de asueto, abría sus puertas el cine y durante tres horas, con mis primos y primas, me reía con Delgadillo, y saltaba con él desde un rascacielos, cabalgaba con Douglas Fairbanks, raptaba a la voluptuosa hija del sultán de Bagdad y lloraba con la huérfana de la aldea”.

Al otro extremo de la demarcación, en San Simón Ticumac, estuvo el cine Bretaña, conocido como “El petates”, por aquello que el inmueble estaba forrado de esta palma y era refugio de una gran cantidad de pulgas que durante la función iban cayendo en las piernas de los espectadores. También se conoció por esos rumbos de Carlos Monsiváis, un adicto al cine por cierto, la sala Ajusco.

Con la modernidad llegaron al terruño nuevas salas de cine. Así, en la esquina de Río Mixcoac e Insurgentes Sur surgió a principios de los setenta un lugar considerado de otra categoría: El Manacar. Su telón era una pintura en madera del artista guatemalteco Carlos Mérida.

El Cine Moderno, en la Del Valle, fue donde según Chespirito surgió aquel grito de ¡Cácaro! cuando algo fallaba en la proyección, ya que el operador tenía el rostro cacarizo. Cerquita estuvo el Continental, conocido como “la casa del Disney”, un lugar predilecto de los niños.

El antiguo Cine Álamos. Foto: Especial

En la colonia Álamos existió la sala del mismo nombre, que luego cambió a Cine Viaducto, justo frente a la estación del Metro. Pero de aquello solo queda lo que puede contar la historia oral. Así como en Roma, la película. (Con información de Beatriz Argelia González).       

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