Ciudad de México, mayo 18, 2022 21:40
Ciudad de México

Tiene gobierno de CDMX como muladar la segunda sección de Chapultepec

Hacen eventos artísticos y deportivos en medio de la construcción del Centro de Cultura Ambiental, que costará más de 200 millones de pesos

Las obras llevan desde agosto y parecen no avanzar: lagos y prados están desmantelados y los pasillos reventados, convertidos en penuria de adultos mayores y minusválidos. A finales del sexenio de Mancera la zona fue remozada.

FRANCISCO ORTIZ PARDO

“Es una porquería, no se puede llamar de otra forma”, dice el vendedor cuarentón del kiosco de dulces frente al hoy viscoso lago menor de la Segunda Sección del Bosque de Chapultepec, mientras señala la pedacería de cemento sobre un terregal.

“Llevan desde agosto y es la tercera vez que levantan esta banqueta”, acusa; “un despilfarro de dinero que además nos ha provocado merma en nuestras ventas. Decían que iban a poner unas bancas y mire sus bancas… ¡son unas piedras!”

Esta es la forma en que describe el afable vendedor lo que será el Centro de Cultura Ambiental, que consta de cuatro componentes –jardines, paseos bio-culturales, optimización del uso del agua, y el centro de cultura ambiental– y tendrá un costo estimado de 203,410,411 pesos.

Pero hoy, en el camino del Museo del Papalote al de Historia Natural, pasando por los lagos donde ya no hay patos, emergen las ruinas que, de acuerdo con la queja del vendedor de dulces, conllevan una agresión a la naturaleza: “Se supone que esto es ecológico y lo que han hecho es quitar prados para poner pasillos y pasillos de cemento”.

Al menos eso parece, ante tal escasez de verdor. Entre la polvareda ha quedado una “araña” de cordones por donde antes se trepaban los niños a jugar, en medio de un páramo en estos días secos. Los montones de cascajo que se observan por doquier sirven ahora a los pequeños para lanzar trozos al lago putrefacto. A los lados de la vía del trenecito, lo que queda de ella, todo está reventado, y los adultos mayores y las personas minusválidas deben sortear los indignos obstáculos.

Juegos abandonados.

Y así, este domingo 24, se realizará en los alrededores una carrera deportiva, “lugar de salida y meta”. Es un “circuito de las estaciones”, dicen. Y ahora corresponde a la Primavera.

Apenas a finales del sexenio de Miguel Ángel Mancera la zona fue remozada y los visitantes disfrutaban los pic-nic o paseos en bicicleta que hoy se hacen imposibles porque la ciclopista ha sido convertida en un monumental estacionamiento.  

La falta de personal que agilice el tránsito y oriente a los paseantes, provoca un caos vial bajo el sol inclemente el domingo 17, cuando se les ha ocurrido incluir a la zona en un festival de insectos. Nadie advierte que no hay paso de autos más allá de los límites del Restaurante del Bosque y los conductores deben hacer complicadas maniobras para regresar por una vía de un solo sentido.  

Además, el área carece de vigilancia, no hay protecciones en torno al lago ni en los accesos viales en construcción y tampoco letreros o indicaciones en los lugares peligrosos, todo lo cual hace que el sitio sea inseguro y riesgoso para los paseantes.

En ruinas.

A pesar de estar una parte del Museo de Historia Natural en remodelación, este día los adultos pagan 35 pesos, cuando solían ser los domingos de acceso gratuito. El festival incluye allí dos o tres eventos culturales con talento artístico pero deficiente producción, donde un músico y una actriz se han quedado sin amplificación de sonido y se ven obligados a gritar “las lecciones de Buda”.  

“La verdad esto es una porquería”, vuelve a decir el vendedor de dulces, mientras menea la cabeza. “Por favor vayan con cuidado”.  

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