Ciudad de México, septiembre 16, 2021 22:11
Junio 2020

Ciudad resiliente, sí o sí

El momento de replantearnos sustentablemente llegó. Hay que reconocer que por muchos años y como un efecto natural en las ciudades produjimos un sujeto social en el que prevalecen hasta ahora el hastío, la apatía e indiferencia calculadora e intelectual.

POR CHRISTIAN GALLEGOS VEGA

Resiliencia: “Capacidad para recuperarse de una adversidad, superar situaciones de dolor y continuar la correspondiente proyección de cara al futuro” (RAE).

Iniciamos este 2020 con noticias que alteraron la vida ante la vorágine y la magnitud de la pandemia que azota al planeta entero. Ni con insumos materiales haríamos frente a la crisis, requeríamos ejercer las indicaciones de la OMS como el aislamiento para salvar vidas, y no sólo protegernos. Tuve que postergar la agenda, los planes y celebraciones habituales.  Incluso buscar nuevas formas de hacerlo.

Los que vivimos en Benito Juárez tenemos claro que la conectividad nos pone en foco de la propagación, y la pandemia obligó un aterrizaje forzoso al tren de vida. Entonces, de manera proactiva y disciplinada, aproveché la ocasión para sacer lo mejor de mí ser, gestando campañas de ayuda colectiva para quienes la pandemia los tomó en el frente de batalla, sin respaldo alguno o incluso perdiendo su fuente laboral; con médicos y personal de salud, pymes locales y mercados públicos. Para el caso de las comunidades indígenas, he participado en la entrega de víveres acopiados por vecinos solidarios y participando con el nacimiento del Trueque artesanal por alimentos.

Por otro lado, el pasado mes de abril, vía la Presidencia de la mesa directiva del Congreso de la CDMX, entregué una propuesta para la reasignación del millonario presupuesto participativo 2020, votado para embellecer aspectos físicos de las banquetas, colonias y pueblos; y que hoy más que nunca deberá servir a nuestro sistema de salud público y a la reactivación de la vida económica en nuestra ciudad.

Confieso que llevo días que mí cabeza no descansa y me pregunto, ¿qué sigue con nuestra ciudad, con nuestra forma de organizarnos y de administrarnos? El momento de replantearnos sustentablemente llegó. Hay que reconocer que por muchos años y como un efecto natural en las ciudades produjimos un sujeto social inédito en el que prevalecen hasta ahora el hastío, la apatía e indiferencia calculadora e intelectual.

Lo podemos constatar cuando cruzamos la calle, cuando conducimos en el tráfico, ya sea en automóvil o bicicleta. Las ciudades históricamente se caracterizan por la concentración social, pero también por la necesaria cercanía entre unos y otros para el intercambio y aprovechamiento mutuo.

Detecté los pros y contras de la vida en los espacios públicos como plazas, parques, mercados y transporte público, donde las cosas ya no deberán ser igual a como nos hemos venido habituando. El excesivo conglomerado en desarrollos inmobiliarios y la sobrepoblación, demostró que fue un error, ya lo decía la OMS y la ONU con anterioridad.  Ahora necesitamos resignificar el espacio en la ciudad con perspectiva, respetando e incentivando entornos rurales existentes en los pueblos originarios, que son los que proveen de alimentos y sustentabilidad.

La conciencia de ser más humanos nos permitirá ser resilientes y generar habitabilidad en la ciudad.


Presidente del pueblo La Piedad Ahuehuetlan y miembro del Taller Urbanismo Ciudadano de la Universidad de las Américas.

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