Ciudad de México, mayo 24, 2024 23:15
Dar la Vuelta

DAR LA VUELTA / Asomarnos al presente

Quienes lo vivimos podemos decir que fue en este verano del 2023 cuando esta Ciudad de México cambió.

POR ANA CECILIA TERRAZAS

A pesar del calentamiento global y los fenómenos de El niño o de La niña, la mera verdad es que, hasta este 2023, el clima de la Ciudad de México era casi perfecto. Salvo las personas que no tienen casa-habitación, casi nadie puede lamentar, en serio, no tener ropa adecuada para el clima chilango. De hecho, la gente se suele enfermar al mismo tiempo de gripa, tos o ahora del leve-Covid actual, solamente porque las estaciones son tan poco marcadas que, en mera transición entre una a otra, se sale de la casa con la misma blusita, camisita o vestido, sin que sweater, gabardina, abrigo, chal o bufanda se agreguen al paseo.

México y su ciudad capital –y para mayor precisión testimonial su alcaldía Benito Juárez– gozaban de esa suerte de balance metrológico en el que se sale a dar la vuelta muy a gusto, si se puede a pie, sin paraguas, sin abrigote, sin problemas.

Sin embargo, las fuertes ondas de calor recién pasadas, de mayo-junio, afectaron los sistemas digestivos de quienes comieran alimentos en la calle (ósea todos); pusieron en jaque a las mascotas que fueron paseadas a la hora del sol; acabaron con muchísimas aves, insectos y plantas que murieron de sed. Las redes sociodigitales fluyeron con las oleadas de calor a punta de memes, chistes y recetas sencillas para enfriar los autos.

La comunidad peatonal chilanga no tiene, como ocurre en otras ciudades, la posibilidad de tomar agua en bebederos públicos (supongo que esta ciudad gana el premio a la mayor cantidad de fuentes cuya vida, inútil, transcurre sin agua) ni tiene a su disposición suficientes techitos, bancas o lugares frescos en parques o zonas de recreación, para poder resguardarse del sol que cae a plomo. La selva asfáltica tiene, además, la desventaja de que el piso quema pies y patitas de perro.

Se agotaron los ventiladores; las pastillas de Treda y empezaron a caer una a una, con malestares del estómago, las personas más sensibles. Se comenzó a dormir mal y a preferir la nada a las piyamas de verano. Quienes lo vivimos podemos decir que fue en este verano del 2023 cuando esta Ciudad de México cambió; el clima idóneo, inverosímil, magnífico, comenzó a salirse por las ventanas simbólicas de nuestra irreversible actualidad.

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