Ciudad de México, noviembre 24, 2020 20:48
Libre en el Sur

El Parque Hundido, otra vez en el abandono: mientras la flamante 'rampa de Ebrard' espera, el jardín languidece

En tanto la flamante rampa que Marcelo Ebrard mandó construir en el predio de Millet 72 donde se pretendió construir una torre de departamentos de lujo en pleno parque Hundido está lista y rodeada de prados que todos los días son regados, el resto del jardín más emblemático de la delegación Benito Juárez se hunde en el abandono: pastos y matorrales secos, basura en los andadores, fuentes sin agua y llenas de tierra, astabandera sin bandera y reloj floral que no sólo no funciona, sino que su carátula está cubierta por plantas muertas.
Hace ya tres semanas se terminaron la rampa y sus jardines; desde entonces, acordonados, esperan el momento de ser inaugurados, presumiblemente por el propio jefe de Gobierno que prometió a los vecinos esa obra para agentes de que finalizara 2010 luego de que el GDF y la Delegación Benito Juárez aportaron 22 millones de pesos para la compra del terreno, donde ya se habían construido los cimientos y dos plantas del futuro condominio, para ser restituido al parque. No se cumplieron los tiempos, pero finalmente la rampa en forma de “Z” de 75 metros lineales de largo para acceso de personas discapacitadas fue terminada y su entorno cubierto con pasto en rollo, plantas florales y media docena de arbolitos.
En cambio, los 100 mil metros cuadrados que mide el Parque Hundido están virtualmente abandonados y la falta de riego y cuidado los tiene en un estado deplorable nuevamente, luego de que durante algún tiempo se había logrado una restauración y mantenimiento aceptables.
Hace semanas que las fuentes de la explanada central no funcionan y en cambio acumulan suciedad. La Bandera Monumental que fue dañada por los vientos y finalmente retirada de su mástil hace casi dos meses, el pasado 30 de marzo, no ha sido sustituida. En los andadores se acumula tierra, basura y cascajo. Los únicos baños públicos que hay en el parque, adyacentes al videoaudiorama –que no funciona– están cerrados por “reparación”. El reloj floral, el segundo más grande del mundo, no funciona otra vez y ahora su carátula conformada por millares de plantitas se ha desdibujado, totalmente seca. Y al anochecer, otra vez, numerosas luminarias no funcionan y el parque se convierte en refugio de indigentes, malvivientes, prostitutas y travestís.

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