Ciudad de México, noviembre 27, 2020 19:22
Libre en el Sur

Encabeza Sodi en Polanco la ‘Januca’, ceremonia tradicional judía

El jefe delegacional en Miguel Hidalgo, Demetrio Sodi, encabezó este viernes la ceremonia de encendido de la primera de ocho velas que la comunidad judía de la colonia Polanco realiza cada año, -tradición que se mantiene en todo el mundo desde hace 2 mil 200 años-, y aseguró que “todos tenemos que buscar encender una vela todos los días para buscar ser felices y para ser libres”.

Sodi expresó su agradecimiento por haberle permitido acompañarlos en una ceremonia milenaria, pues de acuerdo a las tradiciones judías, hace 2 mil 200 años un hombre llamado Yehuda el Macabeo, dirigió a un grupo de judíos que se levantaron en contra del régimen sirio-griego de Antíoco, que prohibía su religión. Ese grupo de judíos, conocidos como los “macabeos”, después de tres años, logró vencer al ejército griego a pesar de ser un número extremadamente inferior. Una vez expulsados de su tierra, los triunfadores (los judíos) recuperaron su templo sagrado, donde con una vasija de aceite encendieron una vela que logró mantener su flama durante ocho días, lo que fue interpretado como un milagro. Desde entonces, y hasta la fecha, la comunidad judía enciende ocho velas, una cada día, para iluminar o dar luz a su camino y el cual cada día se multiplica para iluminar el sendero de sus familiares, de sus vecinos, de sus amigos y de su comunidad.

Ante medio centenar de miembros de la comunidad judía de Polanco, y acompañado del rabino Mayzlev, el jefe delegacional expresó que la felicidad de uno depende de la de los demás. “Yo veo como delegado, que la verdadera misión de un servidor público es tratar de lograr la felicidad de los demás, ya que no puede haber felicidad sin libertad”. Subrayó que la libertad es un medio para lograr la felicidad, pues “si algo valoramos y buscamos todos en la vida, es precisamente la libertad: la libertad para vivir, la libertad para crear una familia, la libertad para profesar la religión que uno quiera o la libertad para tener el trabajo, la profesión o el oficio que uno deseado”.

Añadió, que uno es plenamente feliz, cuando ve que toda la gente que está a su alrededor es también plenamente feliz: “Pero no basta con la familia, también uno puede lograr que la comunidad sea feliz, que los vecinos y que la sociedad donde uno vive sean felices, y en este caso, nuestra Ciudad y nuestro país, también deben ser plenamente felices”.

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