Ciudad de México, agosto 11, 2022 06:41
Revista Digital Enero 2022

Ignacio Torres Adalid y el pulque

ADRIÁN CASASOLA

Aun antes que los españoles llegaran a América, las razas prehispánicas bebían el pulque y rendían culto a la diosa Mayahuel por brindarles ese néctar delicioso y que les producía un sueño reparador.

El pulque se tomaba en fiestas y celebraciones, en rituales y banquetes, era degustado por los emperadores, por los chamanes y ancianos que veneraban el néctar del maguey como medicina, reconocida como “bebida de los dioses”.

Ese jugo fermentado que nace en el corazón del maguey se deja desgarrar en su raíz, por el tlachiquero, quien lo deja llorar la lágrima azucarada durante un rato, conocida como “el aguamiel” para luego con ese rudo popote, “el acocote”, succiona ese delicioso néctar que de noche colectó en su raíz, para vaciarlo en el cuero curtido que previamente preparó para cargarlo a la espalda o en el lomo de su burrito y así llegar a tiempo para vaciar el líquido al tinacal.

Es todo un rito curar el aguamiel y convertirlo en pulque. Se vierte en barriles de madera para dejarlo reposar en obscuridad, se fermenta y toma cuerpo, mientras se traspalea con cuchara de madera, dejándolo de nuevo descansar para que al poco tiempo ya se pueda disfrutar.

Iniciando el siglo XX Ignacio Torres Adalid (1835-1914), gran impulsor de la industria pulquera, formó la Compañía Expendedora de Pulques y la bebida tuvo un gran impulso industrial al modernizar el proceso y su transporte, a través de la gran red ferrioviaria porfirista.

Fue tal el éxito comercial del pulque que se llegó a cotizar en La Bolsa Mexicana de Valores. A pesar de intentar acabar con esta industria durante el maderismo y cobrar impuestos muy elevados para “evitar el alcoholismo colectivo”, Torres Adalid demostró los beneficios adicionales y los productos que se obtenían además del pulque, como alcohol y medicamentos. Aunque a decir verdad, el mejor argumento fue mostrar los beneficios al erario que se obtenían gracias a la industria pulquera. Hoy, una de las calles más conocidas de nuestra Colonia del Valle lleva el nombre de este visionario empresario mexicano, conocido como “El Rey del Pulque”.

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FOTO 1: Tlachiquero con acocote en mano y su burrito Foto: Hugo Brehme, c.1910

FOTO 2: Acciones de la Compañía Expendedora de Pulques. Colecc. Part. Casasola Fotog.

FOTO 3: Pulquería “Haz por Venir”. Foto: Hugo Brehme c. 1920

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