Ciudad de México, marzo 16, 2026 02:23
Ana Cecilia Terrazas Dar la Vuelta

DAR LA VUELTA / Jardín, inconcluso, sin ti

Una visita nocturna al Museo de Arte Moderno revela cómo el arte contemporáneo dialoga con la ciencia y la tecnología.

POR ANA CECILIA TERRAZAS

El bioarte, el ecoart o simplemente ese espacio que indaga en las fronteras entre arte, diseño y tecnología, sonido, sostenibilidad y ciencia, es lo que viene hoy y desde hace algunos años en las muestras de arte moderno. Solamente hasta el 25 de abril, en el Museo de Arte Moderno, se expone Jardín inconcluso, de Rafael Lozano-Hemmer. Esta exhibición de varias obras separadas, solamente visible cuando no hay luz solar, se centra en esas nuevas formas de narración, en las muy avanzadas tecnologías científicas para explorar universos no visibles a simple vista; aquellos que nos abren muchas más posibilidades de tránsito para darle la vuelta al mundo convulso con sus quiebres impensables. Ya se ha escrito sobre esta muestra, sin embargo, esta columna quiere centrarse en dos de sus piezas y en la sensación de comunidad universal que dejan en las personas visitantes.

Para quien no ha escuchado, Jardín inconcluso trata de nueve instalaciones interactivas que responden al calor, la voz, el pulso y el movimiento del público asistente a visitas nocturnas de miércoles a sábado solamente. Son piezas que se completan con la participación y el cuerpo de la persona asistente, de ahí el nombre de la exposición. De acuerdo con el autor, “las líneas de investigación estética plantean una reconfiguración de la tecnología para generar experiencias compartidas: el arte como excusa de crear comunidad. Crear experiencias que los invite a hablar con otros”[1].

Rafael Lozano-Hemmer, de 58 años de edad, es un artista digital cuya obra explora la participación y la vigilancia mediante instalaciones a gran escala en museos y espacios públicos. Fue el primer artista en representar a México de manera oficial en la Bienal de Venecia con una exposición en el Palazzo Van Axel en 2007, y ha participado en bienales como La Habana, Estambul, Kochi, Liverpool, Mercosul, Nueva Orleans, Shanghái, Singapur y Sídney. En el evento del zócalo capitalino para el Milenio, producción televisada y sincronizada a nivel mundial, fue el encargado de la pirotecnia de alta tecnología para la luz y sonido con un resultado sumamente espectacular.

El Faro cósmico, una de las piezas en la exhibición, resulta verdaderamente impactante para quienes han practicado espiritualidades en las que se sabe, se intuye o se vive la experiencia de recibir información energética de un Universo más allá, ni siquiera imaginable. Sobre la cabeza del visitante, desde el techo del museo, dos rayos lanzados al cielo danzan al ritmo de su percepción muónica[2], esto es, de la entrada de la energía cósmica que siempre llega y nos atraviesa, pero nunca vemos.

Otra pieza cuya sensación, al incorporarnos, rebasa toda forma de descripción, es un recorrido sensorial por un jardín de 4 mil focos con sonido que captan 4 mil corazones de visitantes. Cuando uno coloca su mano bajo un sensor y éste logra asimilar e integrar nuestro corazón, nuestro pulso, a ese colectivo, la emoción que provoca es, por decirlo de alguna manera limitada, inédita. Jardín inconcluso puede darnos una ventana nueva para imaginar el cosmos, el más allá, la vida en comunidad sin cuerpo, con energía, con luz, con sonido. Vale la pena darse la vuelta por ahí.


[1] https://inba.gob.mx/prensa/23292/el-museo-de-arte-moderno-alberga-rafael-lozano-hemmer-jardin-inconcluso-exposicion-nocturna-del-artista-mexicano-canadiense

[2] https://www.foronuclear.org/descubre-la-energia-nuclear/preguntas-y-respuestas/sobre-aplicaciones-de-la-tecnologia-nuclear/que-son-los-muones-y-como-pueden-aplicarse-a-las-tecnicas-de-seguridad-nuclear/#:~:text=El%20mu%C3%B3n%20es%20una%20part%C3%ADcula,(2%2C2%20microsegundos).

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