Ciudad de México, octubre 21, 2020 13:45
Libre en el Sur

La renuncia de Sotomayor

Hace más de un año conocí al Diputado Federal Jorge Sotomayor. Lo invité a la Colonia Acacias, como nuestro Diputado Federal del Distrito XV, que abarca toda la delegación, a una reunión con vecinos y mis vecinas integrantes del actual Comité Ciudadano. La razón, externarle varias de las problemáticas con las que nos enfrentábamos cotidianamente –por cierto, desde aquel entonces, apareció en nuestras reuniones el famoso proyecto del Macrotúnel de Churubusco-, aceptó estar en la fecha y lugar que nosotros le propusimos.

He de confesar, que al ser en aquel entonces del mismo partido en el cual milita el Jefe Delegacional Jorge Romero, el PAN, dábamos por descontado que la respuesta sería la que también –desde aquel entonces- era la favorita del delegado: “no me toca”.

Con sorpresa vimos que la actitud del Diputado fue de completa apertura, y una reunión que estuvo programada para hora y media, se prolongó por más de 3 horas: preguntas, respuestas, gestión, y un recorrido por varias cuadras de la colonia, en la que el Diputado atentamente platicaba con los vecinos que se detenían a quejarse por la falta de luminarias, balizamiento, bacheo, franeleros, basura, y sobre todo, construcciones irregulares.

Hicimos escala en la taquería con la que había diferencias en ese entonces “los güeros”, por las dobles filas y obstaculización del paso peatonal que teníamos, situación que –comentario al margen- a un año y medio de distancia he de escribir se resolvió satisfactoriamente para los vecinos. Reconocimiento a “los güeros” pues.

Pasamos por la birria del “paisa” en Olloqui, para comer unos deliciosos tacos, de ahí continuamos al albergue para adultos mayores de Moras, y finalizamos en el parque Acacias, con la enorme molestia de los vecinos por la “monumental” asta bandera que el delegado nos impuso, y que nos costó 800,000 pesos de nuestros impuestos.

Durante esas más de tres horas, el trato con Sotomayor fue cordial y franco. Donde él podía resolver daba indicaciones para hacerlo, y donde de plano no era su competencia también nos lo decía. Era la primera vez que nos visitaba y el resultado puedo afirmarles fue bueno para él y para los vecinos. Su equipo me mandó un informe muy detallado de todas las gestiones, con oficios girados, y seguimiento. La impresión que me dio fue de orden, disciplina, eficacia y eficiencia.

Escribo todo esto porque desde hace año y medio la indiferencia del Jefe Delegacional Jorge Romero era muy evidente, y al venir un Diputado de su mismo partido, creímos que nos íbamos a llevar un fiasco. No fue así. Y más, si consideramos, que desde entonces el Diputado Jorge Sotomayor comulga con una ideología de derecha, doctrinaria, que no comparto, pero que respeto absolutamente. Era uno de esos panistas de convicciones, de los que si estaba afiliado por Gómez Morín, y que por encima del interés de su partido, estaba el interés de los ciudadanos, de sus votantes. Eso hizo que ganara mi respeto y mi amistad.

Por ello, al enterarme de su renuncia al PAN, me dejó una sensación de qué lástima que al PAN se le vayan los cuadros que realmente valen la pena para ellos mismos, y que seguramente ahora sufrirá las consecuencias del PAN de los ambulantes, de los corruptos, de los Torreblanca, de los que se van a Brasil, de las sumisas y golpeadoras, vamos, del PAN de Jorge Romero, el que infla padrones y compra conciencias. Solapado por la más grande desgracia del PAN en estos momentos, de nombre Gustavo Madero.

Mi solidaridad con la renuncia del Diputado Sotomayor, después de 17 años de militancia efectiva, no debe ser fácil haberla presentado, sabiendo que quienes se quedan con el PAN en la Ciudad de México, son la pandilla más sectaria de los falsos azules.

Pregunta de #CiudadanoIncómodo @floresaquino

Mauricio Tabe dice que él “escribió” una carta de respuesta al Diputado Sotomayor. El del berrinche, nos comentan, es del que despacha -por el momento- en División del Norte y Municipio Libre, que mandó de inmediato a sus huestes, a denostar en redes sociales a Sotomayor, con sus ya conocidas la guayaba y la tostada, que viven ahí, por los rumbos de la Narvarte. He de reconocerles que son muy divertidas, sobre todo una de ellas.

¿A quién le convendrá esta baja significativa del PAN en las próximas elecciones de junio? Anoche se lo pregunté a una vecina muy conocida de la Del Valle, y conocedora del teje y maneje en la estrategia política. Su respuesta fue contundente: a Dinorah. Hay que ver como se acomodan las fichas azules, amarillas, rojas y verdes en las siguientes elecciones. Hasta la próxima entrega. Ciudadano Incómodo.

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