Ciudad de México, mayo 17, 2024 21:00
Revista Digital Mayo 2024 Salud

La vergüenza, una enfermedad física y social

Cuidado: Las personas que experimentan vergüenza intensa pueden verse atrapadas en un ciclo de pensamientos negativos sobre sí mismas, lo que puede contribuir al desarrollo de una depresión severa.

POR NADIA MENÉNDEZ DI PARDO

La vergüenza es un fenómeno complejo que afecta a los sujetos de manera física y social. En este análisis intentaremos abordar la vergüenza no sólo como una respuesta emocional sino también como una entidad patológica que repercute de forma negativa en la vida de las personas y grupos.

En México como en otros países desde una perspectiva médica y antropológica, la vergüenza es percibida como una enfermedad que afecta tanto el bienestar físico como social de los individuos. Esta es una idea que ha estado arraigada en la cultura mexicana, la cual puede atribuirse a factores históricos, socioculturales y psicológicos.

Es importante reconocer que la forma en que se percibe la vergüenza en México se debe en gran medida al concepto de “honra” y a la imagen pública, lo que puede llevar a una exposición hacia situaciones que podrían provocar vergüenza, ya que dentro de la cultura nacional ser respetuoso y a su vez evitar acciones que puedan deshonrar a la familia o a la comunidad de pertenencia son factores que operan de forma negativa y dominante.

Cabe señalar que durante siglos México ha experimentado períodos de opresión, pobreza y desigualdad, lo que ha llevado a una sensación de inferioridad y autoestima baja en algunos sectores de la población, a lo que la vergüenza ha funcionado como un desencadenante producto de la marginación social o a la falta de oportunidades, perpetuando así un ciclo de baja autoestima y vergüenza.

En este contexto, la vergüenza puede manifestarse no solo como una emoción pasajera, sino como una carga emocional y psicológica que afecta la salud mental y el bienestar general, que puede hasta causar una conmoción. La vergüenza puede desencadenar respuestas fisiológicas como la ruborización, sudoración excesiva, dolor de cabeza, fiebre, malestar estomacal, aumento del ritmo cardíaco, sensación de malestar físico general, náuseas y en algunos casos desmayos. Estos síntomas pueden ser intensificados por el miedo al juicio social y la preocupación por la imagen propia.

En términos de impacto en la salud, la vergüenza intensa y crónica puede tener efectos negativos en el bienestar emocional y físico de la persona. Puede contribuir al estrés, la ansiedad, la depresión y otros problemas de salud mental.

La vergüenza puede conducir a sentimientos de desesperanza, inutilidad, inseguridad y falta de reconocimiento, que son características comunes de la depresión. Las personas que experimentan vergüenza intensa pueden verse atrapadas en un ciclo de pensamientos negativos sobre sí mismas lo que puede contribuir al desarrollo de una depresión severa. A su vez, la vergüenza desencadena síntomas de ansiedad, como nerviosismo, preocupación excesiva y tensión física. Las personas pueden experimentar ansiedad ante la posibilidad de ser juzgadas o ridiculizadas por los demás, lo que puede llevar a evitar situaciones sociales o a sentirse constantemente señalados lo que puede llevar a los sujetos al aislamiento.

Paralelamente la vergüenza relacionada con la imagen corporal o los hábitos alimentarios puede contribuir al desarrollo de trastornos de la alimentación, como la anorexia nerviosa, la bulimia nerviosa o el trastorno de comer de forma compulsiva. Las personas pueden sentir vergüenza por su apariencia física o por su incapacidad para controlar su alimentación, lo que puede llevar a comportamientos peligrosos. A su vez las personas que han experimentado eventos traumáticos pueden experimentar vergüenza como parte de su reacción al trauma.

La vergüenza puede estar relacionada con la culpa por un suceso que ocurrió durante el evento traumático, lo que puede contribuir al desarrollo de síntomas autodestructivos como la autolesión o los pensamientos suicidas. Las personas pueden recurrir a estos comportamientos como una forma de lidiar con la vergüenza y el dolor emocional que experimentan. Es importante tener en cuenta que la relación entre la vergüenza y las enfermedades mentales es compleja y puede variar según el individuo y su situación.

Hay que decir que abordar la vergüenza de manera efectiva puede ser un componente importante en el tratamiento y la prevención de enfermedades mentales, y puede implicar terapia, apoyo social, autocuidado y otros enfoques de manejo emocional. Los profesionales de la salud han buscado comprender de manera más puntual sus implicaciones y repercusiones. Es importante tener en cuenta que superar la vergüenza puede ser un proceso gradual y requiere tiempo, paciencia, esfuerzo y auto reconocimiento.

En México la vergüenza se considera una enfermedad debido a una combinación de factores culturales, históricos psicológicos y fisiológicos. Hay que reconocer que se trata de una enfermedad física y social que afecta profundamente la vida de los individuos y la dinámica de la sociedad en su conjunto.

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