Ciudad de México, octubre 21, 2020 05:55
Libre en el Sur

Mauricio Tabe por su segundo periodo al frente del PAN en el DF: ‘En la Delegación Benito Juárez no se debe tolerar ni un gramo de corrupción’

El también vecino juarense va sin contrincantes a la contienda interna del próximo domingo 16 de agosto. En entrevista con Libre en el Sur asegura que designará a sus colaboradores con base en su “honorabilidad” y no por sus lealtades a cierto grupo político.

Por Francisco Ortiz Pardo

A pesar de que su partido no alcanzó el objetivo electoral en la ciudad de México, donde aún se disputa con el PRI-Verde el tercer lugar en importancia en la conformación de la próxima Asamblea Legislativa del DF, por debajo de las fracciones parlamentarias de Morena y el PRD, y de que en algunas delegaciones su actuación fue “desastrosa”, según la palabra usada por él mismo en ejercicio notable de autocrítica, Mauricio Tabe Echartea, el joven político que va por su segundo periodo al frente del Partido Acción Nacional en el Distrito Federal, se ve sereno.

En una charla con Libre en el Sur fija la vista en los ojos de su interlocutor mientras hace una pausa para pensar cada una de sus respuestas, a veces expresando una breve sonrisa que le caracteriza. “Sí”, reconoce en una de esas: El próximo jefe delegacional en Benito Juárez, su compañero de partido Christian von Roehrich de la Isla, deberá enviar un mensaje claro a sus funcionarios, o sea “la señal correcta de que no permitirá un gramo de corrupción”. Y eso –dice—”es un reto”.

Tabe Echartea –licenciado en Administración Pública por el Colegio de México, diputado local de 2009 a 2012— es el único candidato a la presidencia del PAN en el DF; vamos, nadie se le puso enfrente para la contienda interna del próximo domingo 16. Se sabe que el grupo al que pertenece es hegemónico en esta ciudad y por ahora invencible (él insiste en que de cualquier forma la conformación de la nueva dirigencia será plural). Como sea tiene una agenda de campaña cerrada; por eso mira su reloj cuadrado, que porta en la muñeca derecha. “Estoy recorriendo las 16 delegaciones”, explica.

Se le ha dicho que entre los juarenses impera un ambiente de desconfianza en las autoridades delegacionales, que mucho se ha hablado de manejos indebidos de dinero en las gestiones panistas, que aparecen supuestos cochupos hasta en videos filtrados a los medios… Entonces da un sorbo a su café del Gino’s y completa: “Corrupción habrá, es decir que siempre habrá alguien que se quiera pasar de listo. Lo importante es no tolerarla. En ello –enfatiza— Christian tiene un reto enorme”.

Y es que, sostiene, “si para el corrupto no hay amenaza creíble, si hay impunidad, la conducta más racional es ser corrupto”.

No titubea para reconocer errores que cometió durante su primera gestión al frente del PAN-DF, pero también pide que se reconozcan los aciertos, como que fue su partido el que logró que se echara para atrás el doble Hoy No Circula, después de que ese instituto político apoyó en la interposición de miles de amparos contra ese programa. Dice que en cambio ha hecho falta afinar la línea discursiva del partido y construir una mejor organización electoral. Acepta que sí fue inflado el padrón interno de militantes, pero también depurado durante su gestión.

El también vecino de la Benito Juárez –que ofrece para el futuro a la militancia albiazul mayor comunicación, “reunir el alma del partido, su sentir”— no ve nada malo en la existencia de grupos de poder al interior del PAN. A fin de cuentas, dice, son inevitables. “Lo importante es no ver estos grupos como un fin, sino como un instrumento, y advertir a los propios que no hay confianza a ciegas, sino sólo la que se sustenta en el trabajo y los resultados”, precisa. En ese sentido, anuncia que se hará de colaboradores “con la regla menos discrecional posible, donde la honorabilidad es lo que cuente”.

Con respecto a su relación con el jefe de Gobierno Miguel Ángel Mancera, se propone que el PAN “ni bloqueará al gobierno ni será su incondicional”. En la agenda, dice, deben estar los temas del desarrollo urbano, el Metro y la movilidad, la economía de la ciudad. Propondrá por ejemplo que las delegaciones y las colonias ejerzan los montos recaudados del impuesto predial.

–¿Te consideras un buen negociador?

–Ya veremos –dice tras unos segundos, con esa breve sonrisa, como si con la respuesta se jugara su destino político.

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