Ciudad de México, abril 23, 2024 21:33
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DAR LA VUELTA / Mixcoac, Pirámides y Culebras en Fuga

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Mixcoac es el lugar donde unas pobres culebras tuvieron que huir primero de los Aztecas y luego de los chilangos.

POR RICARDO GUZMÁN

Una maestra de la Ibero nos contó que cuando los Aztecas llegaron al Valle de Anáhuac, ninguno de los grupos asentados allí los quería cerca de sus dominios.

Al ser rechazados por todos, finalmente los dejaron ocupar parte de Mixcoac porque allí abundaban las serpientes de cascabel. Según la leyenda, los Aztecas resultaron ser tan cabrones que arrasaron con las pobres serpientes que alguna vez proliferaron en este rincón de nuestra benemérita alcaldía.

Era el Valle de México donde siglos antes hubo mamuts allá por el Aeropuerto Felipe Ángeles. Grandes lagos cubrían una gran parte de lo que hoy domina el asfalto. Luego surgieron pirámides, templos y asentamientos que aprovechaban la abundancia de agua y un clima muy noble.

Allí, perdido en medio de un nudo de vialidades del “México moderno”, un pequeño sitio arqueológico de escasos 7,200 metros cuadrados tuvo que esperar siglos para ser rescatado y abierto al público hace apenas cuatro años.

Testigo de esos capítulos de nuestra historia, la zona arqueológica de Mixcoac se ubica prácticamente sobre la lateral del Periférico, a escasos metros de San Antonio y perdido entre casas, comercios y calles del sur de San Pedro de los Pinos.

A pesar de su pequeño tamaño, su presencia no es un asunto menor al tratarse de uno de los cinco sitios arqueológicos de la ciudad. El Templo Mayor, Tlatelolco, el Cerro de la Estrella y Cuicuilco completan la lista. El hermoso templo de Ehécatl en los pasillos de la Estación Pino Suárez merece mención aparte.

Según los expertos la zona arqueológica de Mixcoac tuvo una primera etapa constructiva en el Clásico teotihuacano (entre 400-600 dC) y otro periodo constructivo en el posclásico, durante el dominio de la Gran Tenochtitlán unos mil años después. Ésta última es la parte que se rescató y hoy puede visitarse.

La pirámide dedicada al dios Mixcóatl (vinculado a la cacería), la plataforma oriente y edificios anexos, el patio central, la plataforma poniente y su plaza ceremonial completan un sitio donde el intenso verde del pasto que comunica las construcciones invita al visitante a dar unos pasos, y olvidarse por un momento de los segundos pisos y el trajín vehicular vecino.

Vale la pena visitarlo y conocer su pequeño museo de sitio para entender mejor como era el Valle de México en su verdadero esplendor.

Los basamentos de la pirámide de Mixcoac fueron descubiertos por el arqueólogo Eduardo Noguera que comenzó con las primeras exploraciones del sitio en 1920, años antes de la fundación del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). Fue hasta 2019 cuando al fin pudimos conocer la pirámide que durante décadas sonaba más a leyenda urbana.

Según el INAH Mixcoac en náhuatl quiere decir “donde se venera a la serpiente de nubes”.

Según mi maestra fue el lugar donde los Aztecas demostraron que su dominio sería total.

Según yo es el lugar donde unas pobres culebras tuvieron que huir primero de los Aztecas y luego de los chilangos, quienes por cierto tardamos casi un siglo en terminar lo que inicio Noguera en 1920.

Creo que todos tenemos la razón.

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