Ciudad de México, junio 25, 2024 08:42
Vestigios

Mixcoac, testimonio y tragedia

Quedó plasmado en lienzos de Diego Rivera. Fue villa de misioneros y morada de Octavio Paz. Otrora vergel, mataron su río y hoy el resultado desluce en edificaciones no sustentables que sustituyeron hermosos palacetes. La autora, maestra en Geografía, hace un repaso de los cambios en este emblemático conjunto de barrios de enorme valor en nuestra historia.  

POR KARLA ROJAS TRANGAY

La evolución del paisaje es un término muy utilizado en pintura. Nació de la ecología y se utiliza hoy también en el entorno urbano.

Mixcoac es uno de los espacios privilegiados de la Ciudad de México que nos permite viajar por la historia, desde la época del “lugar de la nube de serpiente” – que hace referencia al dios Mixcóatl, dios de las tempestades, de la guerra y de la cacería- hasta la del segundo piso del periférico y los enormes desarrollos inmobiliarios en sus márgenes.

Diego Rivera nos deja en su “Paisaje de Mixcoac” y “Barranca de Mixcoac” de inicios del siglo XX, un fiel retrato de ese espacio-tiempo con su río de 7 kilómetros de largo y sus frondosos árboles.

Barranca de Mixcoac, Diego Rivera (1906)

La microcuenca del Río Mixcoac se localiza al suroeste del Valle de México. El cauce se alimentaba de varios manantiales y su descarga ocurría en la Barranca del Muerto. Se unía al Río Magdalena a la altura de Xoco y juntos formaban el Río Churubusco[1]. Los bosques, pastizales y humedales conformaban su vegetación nativa. Alrededor del 900 AC, los mexicas construyeron una pirámide de tepetate como adoratorio al dios Mixcoatl.[2]

Tanto río como adoratorio fueron desapareciendo a partir de la conquista de México. Los dominicos fundaron la doctrina de indios de Santo Domingo de Mixcoac en 1545. La Parroquia de Santo Domingo de Guzmán de 1595 y el Convento del mismo nombre son testimonio. Se estableció una Hacienda Textilera, hoy la Universidad Panamericana y la traza urbana se modificó a la usanza española: las casas de los españoles al centro y las de la población original en la periferia, en donde se producían cereales, frutas y flores y pulque[3].

Ruinas arqueológicas. Foto: UNAM Global

En el siglo XIX se convirtió en espacio de veraneo, dejando hermosas casonas como la que actualmente es sede del Colegio Williams. Se habilitó un tranvía jalado por animales con un recorrido del Zócalo a San Ángel que contaba con una estación en Mixcoac.[4]

Las inundaciones de los asentamientos humanos ubicados a lo largo del río impulsaron en 1960 la desviación del Río Mixcoac hacia el Río Hondo y la construcción de su represa[5].

Probablemente ésta sea la segunda peor catástrofe sufrida en Mixcoac (y en toda la ciudad de México) precedida sólo por la propia conquista española. La devastación ecológica y del paisaje no ha hecho más que acrecentarse con las actuales políticas de “desarrollo urbano” gracias a las que se anulan los manantiales de agua pura y se ensucian y entuban los ríos, y luego se sufre por la falta de agua.

El tráfico y la irrupción modernista. Foto: Francisco Ortiz Pardo

Octavio Paz, habitante de las casonas de Mixcoac (hoy convento de las Predicadoras Dominicas), nos lega en “Vuelta” su percepción del Barrio:

“…la plaza, los árboles enormes donde anidaba el sol, la iglesia enana -su torre les llegaba a las rodillas- pero su doble lengua de metal a los difuntos despertaba. Bajo la arcada, en garbas militares, las cañas, lanzas verdes, carabinas de azúcar; en el portal, el tendejón magenta: frescor de agua en penumbra, ancestrales petates, luz trenzada, y sobre el zinc del mostrador, diminutos planetas desprendidos del árbol meridiano, los tejocotes y las mandarinas, amarillos montones de dulzura. Giran los años en la plaza, rueda de Santa Catalina, y no se mueven”.

Y sí se movieron.

Las lluvias e inundaciones provocan encharcamientos mayores. Los peores ocurren en Extremadura y Periférico, a la altura de las Torres de Mixcoac y en Avenida Insurgentes esquina con Calle Mercaderes, con los inminentes problemas viales que conllevan.

El ruido supera la norma de 68 decibeles en horas hábiles. Su peor escenario se ubica en el Periférico y el menos grave hacia Avenida Insurgentes.

Las colonias que integran el Barrio, principalmente Nonoalco, San Juan, Extremadura Insurgentes, Mixcoac, Insurgentes Mixcoac y Actipan, se clasifican con un Nivel Socioeconómico Medio Alto. La densidad de viviendas por manzana oscila de 25 a 1688. Cuenta con 6 áreas verdes y camellones arbolados con una superficie de 280 mil metroscuadrados, para casi 50 mil habitantes. La Organización Mundial de la Salud recomienda 9 m2 por habitante. Es decir, hay un déficit de 4.6 m2 por habitante. Estas condiciones podrían hacer de Mixcoac un espacio interesante para proyectos inmobiliarios sustentables que elevaran el valor del suelo y la calidad de vida de sus habitantes.

Escuela Leopoldo Ayala, antigo Colegio Teresiano. Foto: Francisco Ortiz Pardo

Los mayores recursos de Mixcoac se perdieron por la falta de planeación ecológica y territorial (que incluye la planeación económica y social para el desarrollo sustentable que ordena nuestra Constitución) por la falta de una visión política que procure tanto el bienestar ciudadano como el incremento del valor del suelo en la zona.

El Río debió rescatarse, la cuenca restaurarse y utilizarse para proyectos productivos que generen empleo. Las normas de desarrollo urbano debieran obligar al respeto y uso valores arquitectónicos del barrio y a desarrollar programas educativos y de difusión cultural en su patrimonio inmobiliario. Seguiría una gran lista de etcéteras.

Un puente en lo que quedaba del río. Foto: Especial

Concluyo lamentando que los valores estéticos y sociales que se privilegian en las grandes ciudades de Europa y los Estados Unidos, aquí se entuban y se utilizan como basureros (caso de la presa Mixcoac) y pensando que son los grupos inmobiliarios que construyen en el Barrio quienes, a falta de una política de Estado, deberían incluir la planeación del desarrollo en sus proyectos, lo que incrementaría notablemente su valor.


[1] https://agua.org.mx/wp-content/uploads/filespdf/doc_pdf_9680.pdf

[2] Luis Alberto López Wario. Arqueología en la Ciudad de México. http://www.arqueomex.com/S8N4GVesp60.html

[3] Mixcoac, barrio de las primeras construcciones coloniales. https://www.eluniversal.com.mx/mochilazo-en-el-tiempo/mixcoac-barrio-de-las-primeras-construcciones-coloniales/

[4] Historia de Mixcoac. https://pacuriosos.wordpress.com/2015/06/22/historia-de-mixcoac/

[5] https://www.chilango.com/ocio/rios-de-la-cdmx-fotos/

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