Ciudad de México, octubre 30, 2020 07:47
Opinión Rodrigo Cordera Thacker

Nueva normalidad: salarios dignos

El personal médico debe de ser reivindicado y honrado. Y no con un triste bono. Con el aprecio social y salarial que la profesión demanda.

RODRIGO CORDERA THACKER

Recuerdo que en el lejano mes de febrero los europeos nos conmovían con escenas de solidaridad a favor de los trabajadores de la salud. Desde Italia y España vimos el agradecimiento por la atención médica. México ha tenido, y tendrá sus momentos característicos para demostrar el cariño, respeto y aprecio por el personal médico.

Como he dicho anteriormente; en todos lados del mundo hemos visto lo peor y lo mejor de la humanidad. Lo peor han sido los ataques al personal médico. ¿Lo mejor? Francamente no lo sé, pero me entusiasma la idea de que, en el futuro muy próximo, apostemos por mejoras salariales y laborales. El personal médico debe de ser reivindicado y honrado. Y no con un triste bono. Con el aprecio social y salarial que la profesión demanda. Una doctora debe de ganar más que bien, un enfermero igual, y así en el mundo médico. Pero no podemos olvidar a las personas que han salvado a millones en este fatídico y triste 2020. El personal de la basura. Repartidores de comida y mercancía, personal del mundo restaurantero, técnicos de todo tipo, personal de mensajería y paquetería, artistas, operadores. Hablo aquí de la gran masa de personas que trabajan.

Estas personas han puesto el interés social antes que el interés personal. Los aplausos siempre gustan, pero un salario digno enloquece. Y eso es lo que hay que perseguir en todo rubro económico.

La crisis sigue con nosotros y no se irá de manera fácil. Y es más que importante que aprendamos de ello.

Por lo que la premisa es: salarios dignos para toda persona que trabaje. ¿Complicado verdad?

De los grupos aquí nombrados seguramente usted ya tiene a uno al cual orientaría ese gasto positivo en salario. La realidad es que no es posible pagar con dignidad hasta que el Estado cobre de manera más justa. Y sí, todo cambio real en el ámbito económico pasa por una reforma progresiva a la riqueza. El que más gana, más paga. Y así podremos financiar seguridad social para toda persona que trabaje. Por eso la necedad en el tema. Porque no alcanza para la justicia que nos imaginamos.

La utopía que nos imaginamos cuesta. El Estado de derecho cuesta. El mundo con acceso a la cultura cuesta.

Ese no es el problema. La cuestión es reglamentar su pago.

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