Ciudad de México, julio 18, 2024 01:23
Francisco Ortiz Pinchetti Opinión

POR LA LIBRE/ Perros con correa

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Reforzar la norma respecto a la obligación de llevar con correa a nuestros animalitos es también una forma de protegerlos…

POR FRANCISCO ORTIZ PINCHETTI

Interesante y atendible, pero sobre todo importante, la propuesta que el diputado local de Ciudad de México, Ricardo Rubio Torres, presentó ante el pleno del poder legislativo local. Sugiere una reforma a los artículos 28 y 32 de la Ley de Cultura Cívica de la Ciudad de México, para castigar con mayor fuerza y certeza a quienes paseen a sus mascotas sin correa.

El tema por supuesto es controversial, sobre todo si se entiende como el intento de limitar o castigar a nuestras mascotas. En realidad, pienso, es todo lo contrario: se trata de responsar a los dueños y paseadores de animales domésticos, defender nuestros espacios públicos y proteger a las propias mascotas que tan a menudo son víctimas de avisos y malos tratos. (Un estudio del Senado encontró el año pasado que siete de cada diez mascotas en nuestro país son objeto de maltrato en diversos grados).

De acuerdo con el legislador panista, el texto vigente de la ley es ambiguo, “no se castiga a quien pasee al perrito o gatito sin correa, sino la conducta de permitirlo, literalmente así dice la ley… es una locura.” Añadió que el ordenamiento legal además, se queda corto, pues no es claro en cuanto al uso de correa en animales de compañía, sino que se limita a hablar de un tránsito libre de mascotas, lo cual deja a la libre interpretación de cada persona, lo que el legislador quiso sancionar.

Libres, nuestros perros suelen corretear en las áreas verdes  y al hacerlo dañar o de plano destruir decenas de plantas de diverso tipo y tamaño…

La queja es frecuente: los propietarios de las mascotas incumplen la obligación de llevar sus animalitos con correa en lugares públicos, lo que implica riesgos para los ciudadanos que transitan o pasean por esos espacios (en especial niños y adultos mayores) que pueden sufrir una agresión de menor o mayor gravedad.

Adicionalmente a ese peligro inminente –que en ocasiones ha significado inclusiva la muerte de las víctimas, sobre todo en tratándose de especies caninas especialmente peligrosas–, está otro daño prácticamente cotidiano causado por mascotas sin correa: la destrucción de jardines y áreas verdes, sobre todo en los parques públicos de nuestras colonias. Libres, nuestros perros suelen corretear en esas áreas y al hacerlo dañar  o de plano destruir decenas de plantas de diverso tipo y tamaño. Queja permanente de los jardineros encargados del cuidado de nuestros parques es precisamente ese daño, que da al traste con los cuidados que esos mismos servidores públicos, y a menudo también los propios vecinos,  realizan todos los días para mantener en buenas condiciones nuestros jardines.

Por lo demás, en alcaldías como Benito Juárez, en la mayoría de los parques existan ya áreas específicas para mascotas, confinadas, en las cuales éstas pueden corretear libremente a su antojo, sin causar daños.

En algunos jardines públicos, como en el Parque Pombo de la colonia San Pedro de los Pinos, vecinos y autoridades han optado por enrejar las áreas verdes, con lo cual en efecto se preserva su estado; sin embargo, esa práctica, además de costosa, implica restricciones innecesaria al libre tránsito de los peatones por esas áreas verdes. Es dcir, la reja es un mal necesario, pero no lo ideal en un país que se supone civilizado.

Además de esas razones, válidas todas, está la de la propia seguridad y el bienestar de nuestras mascotas. Reforzar la norma respecto a la obligación de llevar con correa a nuestros animalitos es también una forma de protegerlos. El propio legislador Rubio advierte que “pasear a nuestras mascotas sin correa, es incorrecto, pues no hay nada que garantice la seguridad de un perro ni de las y los vecinos, paseándolos de esta manera; al contrario, nuestros peluditos quedan expuestos a accidentes mortales (como el ser atropellados), envenenamientos, robo o extravío, o incluso peleas con otras mascotas y personas.”

Recuerda acertadamente que esa  conducta infractora, sumamente frecuente por cierto, se intentó sancionar ya hace algunos años como una falta contra la seguridad ciudadana dentro de la Ley de Cultura Cívica de la Ciudad de México , aunque resaltó que el esfuerzo ha sido insuficiente, pues la confusión de la redacción del artículo, ha permitido la tolerancia a que cada día más vecinos saquen a pasear a sus perros sin correa, lo cual genera molestia en el sector mayoritario de la sociedad.

Estoy de acuerdo con él en que el fondo de la  reforma que propone no es ir en contra de nuestras mascotas, al contrario, se trata de un asunto de civismo, de cultura cívica, donde todos respetemos los derechos y libertades de los demás. Merece ser atendida por los integrantes de la Comisión de Administración y Procuración de Justicia del Congreso de CDMX, para que esta iniciativa se dictamine antes del fin de esta legislatura. Efectivamente, sería un grave error y gran pendiente, dejarlo en la congeladora legislativa. Válgame.

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