OPINIÓN

MARCO ANTONIO ROMERO SARABIA

Hace apenas dos días se anunció la ampliación de la convocatoria para el registro de solicitudes de quienes pretendan participar en la Elección de Participación Comunitaria. Si bien estaba establecido que se fuera cerrada el pasado martes 13, se tomó la decisión de recorrerlo hasta el 16 de febrero, con el fin de que más vecinos tengan conocimiento de la convocatoria y puedan participar a tiempo.

Como se estableció en la nueva Ley de Participación Ciudadana de la Ciudad de México, los COPACOS (Comisiones de Participación Comunitaria) tienen el fin de representar ante las autoridades a las y los vecinos de cada colonia, barrio y pueblo originario de la capital. Dichas Comisiones son elegidas por voto directo y estarán conformadas por nueve personas.

 

Asimismo, el proyecto  “Enchula tu Colonia” contempla la posibilidad de que el pueblo decida, de manera democrática y directa, sobre la aplicación de los recursos que otorga el Gobierno de la Ciudad, mediante la presentación de proyectos de obras y servicios que mejoren las condiciones de vida y satisfagan las necesidades particulares de cada comunidad.

El espíritu de dichos ejercicios es noble y pretende activar la participación y el involucramiento de cada persona en los asuntos que le atañen a sus lugares de residencia, desde un punto de vista comunitario y no individual, pudiendo sacar adelante entre las vecinas y los vecinos importantes proyectos de mejoramiento y dignificación de sus espacios.

Sin embargo, y como suele pasar, el asunto se distorsiona cuando llega a manos de las autoridades de Benito Juárez. Y es que, si bien la mayoría de nuestros vecinos registran y proponen proyectos interesantes y de forma loable y honesta, no podemos olvidar cómo opera el Partido Acción Nacional en nuestra demarcación. Mediante las poderosas estructuras clientelares que dominan y han sido ampliamente documentadas, se encargan de controlar que sus grupos cercanos registren proyectos que son diseñados y redactados desde la Alcaldía. Esto, con el fin de que dichos proyectos resulten ganadores, mediante grandes operaciones de movilización. No es casualidad que en Benito Juárez acostumbren ganar proyectos que  “ahorran” trabajos que las autoridades estarían obligadas a hacer: poda, limpieza, luminaria, y un largo etcétera. Todo con tal de trabajar menos y aventar la bolita de responsabilidad a las y los vecinos.

De igual manera, el PAN siempre ha hecho hasta lo imposible por cooptar las comisiones (antiguos comités) de participación y así poder impulsar su agenda, los temas que les interesa discutir, vetar los que no, y obtener una falsa legitimidad a través de ejercicios de simulación democrática.

Está en nuestras manos difundir entre nuestros vecinos, amigas y familia las oportunidades y beneficios que podríamos obtener como comunidad si participamos de forma democrática y mayoritaria en dicha convocatoria. No hay grupos políticos ni acarreo que puedan contra un pueblo dispuesto a hacer valer sus derechos mediante la participación comunitaria. Sólo el pueblo puede salvar al pueblo, y sólo las vecinas y los vecinos podemos salvar a Benito Juárez de quienes no están dispuestos a dejar atrás las peores prácticas.

 

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