Ciudad de México, noviembre 29, 2020 10:33
Libre en el Sur

Se devela la famosa Ermita que dio nombre a una avenida, una colonia y una estación del Metro; cruzará por ahí la Línea Dorada

Francisco Ortiz Pinchetti / Especial- Se llama estación Ermita y forma parte de la línea 2 del Metro capitalino, inaugurada en 1970. Tiene inclusive como ícono la silueta de un pequeño templo. Pronto se convertirá también en una de las principales estaciones de la nueva Línea 12, nudo de transferencia en la confluencia de ambas rutas. La estación se encuentra en las orillas de la colonia Ermita y justo donde inicia la calzada Ermita-Iztapalapa. Lo curioso es que nadie sabe a qué deben la estación, la colonia y la calzada su nombre, porque en toda esa área del oriente de la Delegación Benito Juárez, en ese jirón conocido como La Corbata, no hay ermita alguna que permitiera una respuesta cabal al respecto… pero la hubo, hace ya muchos años. La más vieja referencia histórica nos indica que entre 1428 y 1440 Izcóatl, soberano azteca, construyó las calzadas de Tlalpan e Iztapalapa, que actualmente se juntan justo en el punto donde se encuentra la estación Ermita. Para ello, dicen las crónicas, se utilizó mano de obra de tepanecas y xochimilcas. Las calzadas cimentadas en el fondo del lago con más de 1.5 metros de altura dividieron las aguas saladas del Lago de Texcoco de las aguas dulces de Xochimilco y Chalco. Moctezuma Ilhuicamina (1440-1469) construyó a su vez la Calzada de Tláhuac mediante un dique que parte de Tlaltenco hasta Tulyehualco teniendo como centro a la isla de Cuitláhuac (Tláhuac o lugar del oro del agua). Con esta última obra se separaron las aguas de xochimilco y chalco. En la página oficial del Sistema de Transporte Colectivo se pretende dar una explicación sobre el origen del nombre de la estación Ermita; pero es tan ambigua y confusa que resulta poco convincente. Según la referencia, entre las pequeñas y grandes edificaciones religiosas que había en México a mediados del siglo XVII se contaban varias ermitas. “Eran pequeñas capillas levantadas unas fuera del atrio de alguna iglesia. La ermita más antigua fue la de San Cosme, construida en el año de1526. Cuentan las crónicas que a la mitad del camino a Iztapalapa, en Mexicaltzingo, existió otra ermita y dice la leyenda que todos aquellos contornos estaban cubiertos por las aguas del lago, por lo que estaba abandonada. Fue por ello que se organizaron pequeños grupos de indios de los pueblos vecinos como San Andrés Tetepilco, San Juanico Nextipac, Culhuacán, y alternándose cada semana llegaban en canoas a cuidar durante ocho días la Ermita, a esa gente el pueblo la conocía como los ermitaños”. Mucho más precisa y sobre todo documentada resulta la acotación de la cronista de Iztapalapa, Beatriz Ramírez González, que nos comparte sus investigaciones sobre la existencia en la época Colonial de una ermita, efectivamente, en la ubicación de la actual estación del Metro. Ella nos informa que en 1645, Miguel de Mora pidió al Arzobispo de México licencia para construir una ermita en la Calzada de Iztapalapa; la justificación y dedicación las encontramos en una Real Cédula: Don García Sarmiento, Conde de Salvatierra, Va.-Por quanto Miguel de Mora vezino de esta Ciudad me a dicho que pidió ante el Yllustrísimo Señor Arzobispo que con atención al servicio que se haze a Dios nuestro señor en el sufragio de missas que se dizen por las ánimas del purgatorio se le consediesse licencia para fabricar una hermita cuya advocación sea de la Virgen del Populo en el remate de la calzada de Istapalapa y que en dicha hermita asista un hombre virtuoso para la guarda de ella y pidiese limosna que se distribuyesse en missas y que los passageros y viandantes las oygan y tengan este vien (AGN, Reales cédulas originales y duplicados, V. D15, E. 498, 27-02-1645, fs. 320-320v.) Esa solicitud se envió al beneficiado del pueblo de San Mateo Churubusco y al Provisor del Arzobispado para que dieran su parecer, diciendo que no había inconveniente de su parte para esa pretensión. La Ermita funcionó hasta los primeros años del siglo XX, cuando fue abandonada. Entonces el Gobierno del Presidente Porfirio Díaz la “consolidó” con el propósito de ampliar la Calzada. El 17 de enero de 1907, la Secretaría de Estado y del Despacho de Hacienda y Crédito Público envió un oficio a la Secretaría Arzobispal, pidiendo al señor Dr. don Próspero M. Alarcón, Arzobispo de México, sírvase usted manifestar a esta Secretaría si la capilla que existe en el vértice que forman la calzada de México a Tlalpan y la que conduce a Mexicaltzingo e Yxtapalapa, está a cargo de esa Mitra y la tiene destinada al culto. En respuesta, de 24 de enero se informa: La capilla de Zacahuitzco pertenece a Ixtacalco y está abierta al culto público. (AHAM, Libro de Gobierno Eclesiástico, ném. 47, f. 86 v.). Zacahuitzco era un pequeño pueblo perteneciente a la Parroquia de Iztacalco y que colindaba con el pueblo de San Andrés Tetepilco, ubicado precisamente en el vértice mencionado. Según documentos de los siguientes meses, en realidad la Ermita no tenía culto en ese momento. Además de que la Ermita estaba abandonada por el clero, su espacio se requería para una obra de carácter público o de interés general, por ello se expidió el decreto de consolidación el 13 de abril de 1907. A Fines de junio de 1907, el presbítero don Bonifacio Molina, cura de ese pueblo, se encargó de la entrega y levantó el acta correspondiente, por lo que se le pidieron informes respecto a quién se le quedaron las llaves del templo, si tenía algunas imágenes en los altares y si en ella se celebraba misa u otros actos del culto sagrado, pues convendría tener abierta dicha capilla y de algún modo promover en ella el culto divino. A ello el padre Molina respondió: la capilla de San Antonio, llamada La Ermita, carece de imágenes y de todo lo indispensable para el culto y para promover éste en ella, sería necesario reconstruir las ruinas. Por lo que se dice en este documento, la Ermita estaba dedicada en ese momento a San Antonio, lo que se confirma al saber que uno de los antiguos barrios del pueblo de Iztacalco fue San Antonio Zacahuisco. (Tavares López, Edgar, Historia oral de Barrios y Pueblos. Delegación Iztacalco, p. 10.). Las ruinas de la Ermita continuaron ahí algún tiempo, hasta que se demolieron en los años 40, pero el nombre permaneció en el lugar. Y cuando se construyó la línea dos del Metro, inaugurada en 1970, quedó en ese sitio la estación llamada Ermita. (En la foto, acreditada por el INAH a Miguel Ramos, el templo en 1925)

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