STAFF / LIBRE EN EL SUR

De unos viejos muros de una casona de Tlalpan –y de sus misterios y leyendas— surgieron los fragmentos orgánicos que fueron convertidos en la obra plástica de María Campiglia, que ahora forma parte de una exposición en el Centro Histórico de Tlalpan.

El inesperado hallazgo de viejos manuscritos y un relato en relación a la posible existencia de un tesoro fue lo que llevó a intentar reconstruir la historia de una casa.

En el camino fueron revelándose una serie de elementos: cenefas, números secretos y organismos ocultos que se recuperaron mediante un trabajo laboriosísimo que requirió del uso y adaptación de antiguas técnicas de pintura y restauración.

Foto: Especial

La exposición es producto de esta búsqueda. Está compuesta por 16 pinturas de mediano y gran formato en las que se rescatan y restauran fragmentos del recubrimiento del muro de la vieja casa, ceras resinas en las que se preservan elementos orgánicos y gráficas en takuhon, técnica arqueológica que no solo permite gran fidelidad en el registro, sino que está dotada de enorme belleza estética.

Comprende también una videoinstalación y un gabinete en los que se presentan fotografías, objetos y documentos encontrados, y se describen los procesos y técnicas utilizados para la creación de las piezas artísticas.

Foto: Especial

“El trabajo arqueológico-artístico recupera, restaura y rehabilita con gran pericia y sutileza, con el mayor respeto por las formas y colores encontrados”, explica el curador Luis Rius.

“Las películas cromáticas, desprendidas por medio del strappo, son testigos de distintos tiempos y de una tensión entre estos, que trasciende en el proyecto. La suavidad, transparencia y nobleza de la cera de abeja permite a Campiglia preservar ese cúmulo de memoria y, debo insistir, afirmar su estado real: no añade pigmentos que modifiquen o alteren las huellas. Si acaso, habrá señales de la mirada que descubre y del traslado de una superficie a otra o de un tiempo a otro; esto es, de aquello que constituye el trabajo artístico”.

Por su parte, Silvana Rabinovich describe:

“Rugosidades, grietas, opacidad, frío, translucidez, fue hallando María en el palimpsesto de una casa para enseñarnos, al modo de los tojolabales, que todo está vivo. En los ladrillos de adobe germinan memorias y por la humedadde las lluvias se cuelan raíces del cielo. (Allí donde un ingeniero ve una casa vieja, material de demolición, la artista encuentra que aquello que llamamos pasado es nuestro presente…)

“Con lágrimas de arce, cera y suma delicadeza, las paredes le confiaron una memoria hipodérmica que exuda vida y nos enseña aquí que debajo de la piel, de cualquier piel, o de la piel de cualquiera, siempre estará el otro”.

Foto: Especial

La exposición Bajo la piel,  María Campiglia, se encuentra en la Casa de la Cultura de la Universidad Autónoma del Estado de México en Tlalpan, ubicada Triunfo de la Libertad #9 bis. Col Centro de Tlalpan. C.P. 14000; es de acceso gratuito y tiene un horario de lunes a viernes de 10 a 15 y de 17 a 19 horas. Teléfono: (55) 55135802

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