Ciudad de México, noviembre 24, 2020 03:16
Libre en el Sur

Tras derrota del movimiento de Narvarte, aparecen acusaciones de injerencias y manipulaciones políticas

Después de la represión policíaca sufrida por el movimiento de vecinos de Narvarte Poniente que resistieron durante veinte días contra la construcción de un resguardo de la Línea 3 del Metrobús en la Diagonal San Antonio, residentes y políticos se pasan las facturas de las responsabilidades, y aseguran que las protestas fueron intervenidas y manipuladas por “intereses partidistas” de diferentes signos.
Mientras algunos dirigentes vecinales acusaron que el gobierno capitalino infiltró al movimiento, el diputado panista Federico Manzo aseguró que los vecinos fueron manipulados por el líder del PRI en Benito Juárez, Carlos Pineda. Por el contrario, Leonor Zumaya, integrante del Comité Ciudadano Narvarte 2 y vecina de esa colonia desde hace 40 años, alegó que fueron los panistas quienes intervinieron en la protesta ciudadana. “No somos ingenuos –dice ella a través de un correo electrónico enviado a esta redacción—: montón de propaganda, carpas logística, sonido, altavoces pintados de azul y blanco, sillas y mantas. ¡De dónde salieron? ¿En qué momento botearon los vecinos? Este frente perdió legitimidad desde que (los vecinos) se dejaron financiar por Acción Nacional “.
Paradójicamente, al medio día de ayer, en el último reducto del plantón, un grupo de vecinos cercados por policías encaró a Enrique Jiménez, coordinador del módulo de Manzo (diputado por el distrito correspondiente al lugar del conflicto) para reclamarle la ausencia del legislador y su falta de apoyo, al tiempo que le exigía no retirar la carpa que había prestado. Jiménez se defendió con el argumento de que el diputado no había acudido justamente para que no se dieran acusaciones de manipulación política, pero que “los miembros de su equipo estuvimos presentes apoyando desde el primer día”. En entrevista, Jiménez estimó que las personas que lo agredieron de manera verbal no formaron parte del movimiento original, por lo que no descartaba que se tratase de infilitrados que buscaban desprestigiar a Manzo.
El martes 27 pasado, Juan José García Ochoa, subsecretario de Gobierno del DF, aseveró que el diputado Manzo encabezaba la “revuelta” vecinal. Andrea Martínez, vocera del movimiento, afirmó después del desalojo que eran falsos esos señalamientos “Aquí no hay colores. Lo único que hay es un movimiento de ciudadanos a los que se nos pisotearon nuestros derechos”, dijo. Aunque ella misma alertaba de la presencia de emisarios del GDF que habían pretendido intervenir al movimiento para dividirlo.
El dirigente del PAN en el DF, Obdulio Ávila, aludió también a esa supuesta infiltración del GDF. “Para la resolución del conflicto –dijo en conferencia de prensa realizada esta mañana— la administración local debe dar muestras de sensibilidad y acercamiento, pues no con reventar el movimiento vecinal infiltrando ‘vecinos’ el descontento social va a desaparecer”.
Manzo piensa por su parte que la división del movimiento se consumó, pero por la manipulación de militantes del PRI liderados por Carlos Pineda. “Lo creo entre otras cosas porque durante dos semanas no hubo tanta gente en el plantón como cuando llegó la policía; fueron tres, cuatro o cinco priístas los que azuzaron a la gente, y a los líderes legítimos se les salió el movimiento de control”, acusó el legislador.

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