POR MARCO ANTONIO ROMERO SARABIA

En estos días se cumple un año de iniciados los trabajos del Concejo de la Alcaldía de Benito Juárez. Un año repleto de responsabilidades, retos y acciones realizadas, pero también en el que queda un largo camino por recorrer y de tareas por cumplir. En lo personal, y como ya lo he dicho antes, representar al pueblo de Benito Juárez es el más honor más grande de mi vida.

De estos meses en funciones, hay varios puntos que vale la pena resaltar:

Esta semana se publicó en redes sociales un dato interesante en cuanto a medición de participaciones que se han dado en las sesiones, llama la atención el resultado: Morena gana de calle. Mis compañeras concejalas, Emma Ferrer y Maria Eugenía Jordán, junto con un servidor, somos quienes registramos mayor cantidad de intervenciones. No es algo que se deba presumir. Lo único que hacemos es cumplir con la labor para la cual fuimos electos: darles voz a las demandas del pueblo de Benito Juárez. Por lo mismo, resulta lamentable y ofensivo contra los vecinos que otros compañeros, en un año, no hayan utilizado el micrófono ni una sola vez. La gente no les conoce la voz.

 

Esto podría pasar de largo si al menos se dieran el tiempode presentar proyectos, abrir debates o generar acuerdos. Pero ni eso. También es la fracción de Morena la que mayor número de iniciativas y reformas al reglamento ha presentado en el pleno.   La gente votó por representantes, no por levanta manos.

Por otro lado, y en el mundo paralelo del panismo de Benito Juárez, el cuestionado ex delegado Christian Von Roehrich ha tomado como principal bandera la lucha por aumentar al doble el salario de los concejales. Como si se tratara de un tema urgente, y como si no existieran tantos problemas por atender en la alcaldía gobernada por su grupo, argumenta que dicho aumento “dignifica” el servicio público de la Ciudad.

Desde aquí le respondo, de manera respetuosa, que la dignidad se encuentra en el desempeño de nuestro trabajo. En si escuchamos y le cumplimos a las y los vecinos. En la honestidad y transparencia con la que actuamos. La dignidad de quien sirve al pueblo con gusto no vale veinte mil pesos.

Por nuestra parte, seguiremos trabajando para que día con día la gente, a pesar de todos los problemas que atañen a nuestra alcaldía, se sienta protegida y representada por concejales que sean sensibles a sus reclamos. Nuestras puertas han estado y seguirán abiertas para recibir a quien tenga algo que decirnos.

 

Agradecemos su confianza, y como lo prometimos desde el primer día: no les vamos a fallar.

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