Ciudad de México, diciembre 4, 2020 05:40
Opinión Rebeca Castro Villalobos

Vivir en CDMX, ¿un peligro?

Si bien no estoy aquí totalmente confinada, confieso el temor que siento al salir a la calle, obviamente ante el riesgo de infección pero también,  aunque poco menos, por la delincuencia que persiste en algunas zonas.

POR REBECA CASTRO VILLALOBOS

De acuerdo a informes oficiales, la Ciudad de México es el sitio de más riesgo de contagio por el Covid-19 en todo el país, y es precisamente aquí donde hoy me encuentro después de una larga reflexión de mi parte y la de mi pareja que concluyó este muy protegido y necesario “viaje del reencuentro”.

Fue a finales de enero y principios de febrero la última ocasión en que tomé autobús desde mi terruño y me trasladé como  habitualmente lo hacía a esta ciudad capital. Aproveche esa ocasión para ver a mis queridas amigas Ana y Diana. La primera, con motivo de su cumpleaños tomo camino desde Topilejo hasta la Del Valle  para degustar unos deliciosos chilaquiles, que tanto le gustan; mientras que a Diana, previo acuerdo, la encontré en otra ocasión en una parada del Metrobús para encaminarnos a una cafetería.

Ahora, segura estoy que ante la situación que vivimos no tomaría ese autobús, casi siempre con cupo total y con duración de casi cinco horas desde Guanajuato capital  hasta una abarrotada Central Camionera del Norte; así como tampoco subiría al Metrobús, habitualmente atiborrado, pero que ya le  había tomado gusto desde mis recientes visitas, tan así que incluso adquirí una tarjeta que incluye otros servicios de transporte que tiene la gran ciudad.

Les he de comentar que yo viví varios años en al antes Distrito Federal, cuando estudiante y un poco tiempo más al conseguir ejercer mi profesión de periodista en el extinto diario Novedades y alguna que otra revista de publicidad. En todos los casos, claro que era más que necesaria la movilidad, en aquél entonces, casi siempre en metro, microbús y en ocasiones (cuando estudiaba) caminando llegaba a mi destino.

Si mi memoria no me falla –lo cual espero que todavía no–, durante esos años no tuve ningún percance, ni por la movilidad e incluso la inseguridad de la ciudad.

Pero hoy  ¡cuánto ha cambiado todo! Si bien no estoy aquí totalmente confinada, confieso el temor que siento al salir a la calle, obviamente ante el riesgo de infección pero también,  aunque poco menos, por la delincuencia que persiste en algunas zonas.

A pesar de que me entero que la alcaldía Benito Juárez, donde me encuento, es una de las que registran menor número de casos y de fallecimientos en toda Ciudad de México, la verdad es que me asusta un poco estar aquí. Mi miedo se acrecienta al conocer que en las últimas semanas la capital  podría regresar a semáforo rojo, y toda vez que  los casos van en aumento son ya insuficientes las camas de hospitales para atender a los enfermos de esta maldita pandemia.

Contrariamente,  en el  tema de la seguridad la población de esta alcaldía dice sentirse menos insegura que un año atrás, según recientes encuestas, a tal grado de ubicarse ahora entre las demarcaciones en las que sus habitantes se sienten más tranquilas en ese sentido.

Mucho tiene que ver en mi ánimo el que en estos casi 15 días que tengo viviendo aquí,  durante mis cortas y rápidas salidas, casi siempre al parque, pero también a alguna tienda cercana,  me he percatado que las personas  se han relajado ante las medidas de prevención que se deben asumir, como es el uso del cubre boca, la sana distancia y el constante uso del gel antibacterial.

Veo a personas que andan por la calle, totalmente desprotegidas y sin ningún cuidado hacía ellos, sus acompañantes e incluso por los demás que pasan por la misma acera, a su lado. Quizás sea el hartazgo del prolongado confinamiento, pero no deja de ser una grave irresponsabilidad.

Sé que eso ocurre no es sólo aquí. Hay varias entidades de la república donde están a la alza los contagios, debido precisamente a la distensión que las personas han asumido en las últimas semanas.

Es más, en el estado de Guanajuato, actualmente en amarillo, nos podría sorprender un repentino cambio también al rojo debido a que se continúa presentando un incremento en los contagios, al registrarse hasta hoy 20 de octubre: 272 nuevos enfermos de covid-19 y 18 muertes en un día.

No me considero hipocondríaca, pero desde que estuve en mi terruño amanezco con la inquietud de checar mis sentidos de olfato, gusto y sobre todo el estado de mi garganta (las anginas me las operaron), y el ejercicio de respirar hondo y profundamente para llenar mis pulmones, por mucho tiempo afectados por el tabaquismo.

No es que vaya a huir, finalmente en todas partes se está igual o semejante: Me quedaré aquí el tiempo establecido, no obstante tratando de cuidarme, porque sé que al hacerlo cuido a mi pareja y también por un obligado respeto social que todos debemos de asumir durante esta epidemia.

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