Ciudad de México, enero 23, 2022 03:43
Opinión Rebeca Castro Villalobos

Amorosa Navidad

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Y es que de una numerosa familia para la cual en otros mejores años  hasta se rentaban  mesas, sillas, loza y demás componentes, el pasado veinticuatro no fue necesario sacar ni  la vieja vajilla de la abuela…”

POR REBECA CASTRO VILLALOBOS

El escenario de este año estaba planeado (o por lo menos pensado) para ser en mucho diferente al devastador y solitario año 2020.  No hablo sólo por mí, segurísima que a muchos les sucedió  algo igual o parecido.

Por tradición, en las celebraciones de fin de año  se ve a familias reunidas en torno al gran árbol con regalos, y alrededor de un pesebre, además, claro, de antojosas vainas.

Música, alegría y risa predomina en el hogar.

“De los diez que nos quedaban…” (Léase canción)  fue lo ocurrido en otras como mi caso. Y es que de una numerosa familia para la cual en otros mejores años  hasta se rentaban  mesas, sillas, loza y demás componentes, el pasado veinticuatro no fue necesario sacar ni sacar la vieja vajilla de la abuela.

Desde que arribé al hogar materno caí en cuenta que de los casi veinte comensales habituales, solo del clan, contábamos esta vez  apenas nueve los que ocupamos la mesa.

Al cuestionar la ausencia de tantas otras personas y escuchar detenidamente las respuestas, me noté la particularidad: Todos, varones y mujeres, se fueron a cenar con su respectivo contraparte. Otros prefirieron una reunión más íntima, solamente con su círculo más cercano. Y algunos decidieron viajar.

Para salir de mi asombro, he cuestionado a mis amigos y conocidos y resulta que el amor superó esa noche la tradicional reunión en mi entorno.

¡Feliz Año Nuevo!

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