Ciudad de México, marzo 2, 2026 10:22
Nancy Castro Opinión

Autoritarismo global: la sombra que avanza

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“En menos de un mes, dos eventos muestran cómo el autoritarismo global y el intervencionismo condicionan la soberanía de las naciones…”

POR NANCY CASTRO

MADRID. El autoritarismo global no siempre se manifiesta con violencia abierta; hoy opera mediante control de la información, manipulación de narrativas y estados de excepción permanentes. Como advertía Hannah Arendt, cuando los hechos se vuelven opinables, la libertad política comienza a erosionarse silenciosamente.

En menos de un mes, dos eventos muestran cómo el autoritarismo global y el intervencionismo  condicionan la soberanía de las naciones. El último fin de semana de febrero, la escalada militar en Irán no fue solo un conflicto regional: fue una demostración de poder hegemónico global. Los bombardeos buscan disuasión, reafirmación de alianzas y control indirecto de rutas energéticas y mercados estratégicos. La cooperación con Israel refuerza la vigilancia y la capacidad de condicionar decisiones soberanas, mientras que Irán enfrenta mayor aislamiento, presión económica y riesgo de nuevas confrontaciones.

El autoritarismo global, gestiona los márgenes de la política y condiciona soberanías...”

En México, la eliminación de Nemesio Oseguera Cervantes (El Mencho) revela un rostro del intrusionismo en la seguridad interna, condicionada por cooperación de Estados Unidos y objetivos estratégicos externos. Presentada como un triunfo del Estado, también expone la dependencia de inteligencia y logística extranjeras, y deja abiertas preguntas sobre la militarización y la fragmentación criminal futura. La violencia no desaparece con la caída de un líder: las redes se fragmentan, surgen nuevos actores y la presencia militar en comunidades enteras se normaliza. México enfrenta una encrucijada: reforzar el Estado de derecho, consolidar instituciones autónomas y fomentar ciudadanía activa, o perpetuar la dependencia y convertir la seguridad en un instrumento de control externo. Cada decisión en la lucha contra el crimen organizado define los márgenes de soberanía, libertad y gobernabilidad. La cuestión central es quién decidirá el futuro del país: los ciudadanos o los actores que ejercen poder desde fuera y dentro del Estado. La respuesta marcará si México se consolida como un país autónomo y plural, o si se convierte en un peón en un tablero global donde el poder se administra desde afuera.

Para América Latina, el panorama es complejo. Instituciones frágiles, economías dependientes y polarización creciente facilitan la normalización de democracias iliberales y la aceptación de narrativas de control. La región se enfrenta a una elección estructural: consolidar instituciones fuertes, transparencia y ciudadanía activa, o ceder progresivamente autonomía ante poderes externos que administran recursos, información y seguridad.

El autoritarismo global, gestiona los márgenes de la política y condiciona soberanías. México, Irán y América Latina deben decidir si preservan los espacios que permiten deliberación, verdad compartida y pluralidad, o si aceptan que el control externo y las narrativas de seguridad definan su futuro. En este cruce histórico, la libertad no es un lujo, si no reclamamos nuestros espacios hoy, la vida cotidiana se convertirá en un tablero donde otros mueven nuestras decisiones y dictan nuestro futuro.

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