Ciudad de México, marzo 16, 2026 02:19
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Una batalla tras otra: la noche en que Hollywood premió el cine incómodo

Frankeinstein, de Guillermo del Toro, gana mejor diseño de producción, maquillaje y vestuario

La película de Paul Thomas Anderson se llevó el Oscar a Mejor Película y confirmó una tendencia: historias políticas y ásperas vuelven al centro del cine estadounidense.

‘Pecadores’ llegó con un récord histórico de nominaciones y dominó la conversación de la temporada, aunque el premio mayor terminó tomando otro rumbo.

STAFF / LIBRE EN EL SUR

La ceremonia de los Oscar suele contar dos historias al mismo tiempo. Una ocurre en el escenario, cuando se anuncian los ganadores. La otra se escribe en el ambiente de la temporada, en los meses previos, cuando una película se convierte en el fenómeno del año.

En los premios de este año, esas dos historias no fueron la misma.

La gran triunfadora de la noche fue One Battle After Another, dirigida por Paul Thomas Anderson, que terminó llevándose seis estatuillas, entre ellas Mejor película, Mejor dirección y Mejor guion adaptado.

Más que un triunfo aislado, el resultado pareció confirmar un cambio de clima en Hollywood. La Academia premió una película incómoda, atravesada por la política contemporánea, por los conflictos sociales y por la sensación de un mundo que se mueve entre crisis sucesivas.

El título mismo parecía resumir el tiempo que vivimos: una batalla después de otra.

Durante años, las grandes producciones de Hollywood habían evitado mirar de frente esos temas. Pero esta edición de los Oscar dejó la impresión de que el cine vuelve, poco a poco, a explorar las tensiones del presente.

Entre los premios técnicos de la noche también destacó Frankenstein, dirigida por Guillermo del Toro, que obtuvo tres estatuillas: mejor diseño de producción para Tamara Deverell y Shane Vieau; mejor maquillaje y peinado para Mike Hill, Siân Grigg y Jamie Wilson; y mejor diseño de vestuario para Kate Hawley. Aunque la película llegaba con varias nominaciones importantes, terminó imponiéndose sobre todo en los rubros donde el cine fantástico despliega su mayor fuerza: la construcción visual de sus mundos.

El récord de Pecadores

Si la noche tuvo una protagonista en el escenario, la temporada tuvo otra.

SinnersPecadores— llegó a los Oscar con 16 nominaciones, una cifra que la convirtió en la película más nominada en la historia de los premios de la Academia.

Dirigida por Ryan Coogler, la película se convirtió desde su estreno en uno de los fenómenos cinematográficos del año: una historia intensa sobre identidad, violencia y redención que combinó ambición narrativa con una poderosa propuesta visual.

El récord la colocó en una categoría histórica que hasta ahora compartían títulos tan distintos como All About Eve, Titanic o La La Land. Ninguna de ellas había llegado a dieciséis nominaciones.

Aunque el premio mayor no fue para Pecadores, la película sí dejó huella en la gala.

Michael B. Jordan ganó el Oscar a Mejor actor por interpretar a dos hermanos gemelos en una actuación doble que fue considerada uno de los retos interpretativos más arriesgados del año.

Las actuaciones que marcaron la noche

En las categorías actorales, la Academia apostó por interpretaciones intensas y personajes emocionalmente complejos.

El Oscar a Mejor actriz fue para Jessie Buckley por su papel en Hamnet, una historia inspirada en la vida familiar de William Shakespeare que explora el duelo y la pérdida.

En Mejor actor de reparto, el premio fue para Sean Penn por su participación en One Battle After Another, consolidando la fuerza del reparto en la gran ganadora de la noche.

El Oscar a Mejor actriz de reparto lo obtuvo Amy Madigan por su papel en Weapons, una actuación contenida y poderosa que sorprendió a muchos durante la temporada de premios.

En el terreno visual, Pecadores también dejó un momento histórico: Autumn Durald Arkapaw ganó el Oscar a Mejor fotografía, convirtiéndose en la primera mujer en obtener esa estatuilla.

Al final, los Oscar de este año dejaron una paradoja que suele repetirse en la historia del cine.

La película que dominó la temporada fue Pecadores, con su récord histórico de nominaciones. La que terminó dominando la noche fue One Battle After Another. Dos formas distintas de triunfo. Y dos maneras de recordar que, incluso en Hollywood, el cine sigue siendo una conversación abierta sobre el tiempo en que vivimos.

En la categoría de cine internacional, el Oscar fue para Sentimental Value, del director Joachim Trier. La película, una historia íntima sobre un director de cine que intenta reconstruir su relación con sus hijas mientras filma una obra inspirada en su propia familia, confirmó otra tendencia visible en estos premios: el creciente peso de relatos personales y emocionalmente complejos dentro del cine europeo contemporáneo.

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