Ciudad de México, enero 27, 2022 05:46
Enero 2022

Cartas a los Reyes Magos / Autocrítica, congruencia y…

Una buena parte de mi generación “La más informada de la historia” es narcisista, insegura, acomplejada, sin tolerancia a la frustración y cae o ha caído en esta trampa.

POR EDUARDO ALONSO ORTIZ

Estimados Melchor, Gaspar y Baltazar: Verán ustedes, yo trabajo en la industria del entretenimiento y les puedo comentar que hoy más que nunca la oferta es enorme, uno puede elegir entre decenas de plataformas de contenidos, películas, series, documentales; por eso no les voy a pedir nada de eso, basta con apretar un botón.

Hoy las personas pueden estudiar sin tener que asistir físicamente a un salón de clases, pueden aprender a cocinar, a dibujar, a diseñar, a generar contenido, incluso puede trabajar en otro lugar del mundo sin tener que salir de su casa, de su país y hasta tener un sueldo más competitivo. Todas estas cosas son tan comunes, tan normales que quizás no las vemos, las damos por sentadas, no las sabemos apreciar.

Es irónico que los hábitos de consumo son opuestos a los discursos ideológicos o políticos que buena parte de mi generación ha abanderado e incluso ha fungido como facilitadora (consumimos futuro, pero al mismo tiempo añoramos fórmulas del pasado).

Mientras demandamos más opciones, mejores costos, mejores sueldos, el nuevo teléfono, ver una serie coreana, escuchar música de otras partes, relacionarnos con gente de todo el mundo, aprender nuevas cosas, normalizamos discursos políticamente correctos, identitarios, nativistas, estatistas, demagógicos y cerrados al mundo. ¿Cómo explicarse este fenómeno?, ¿moda?, ¿ignorancia?, o como dicen los millenials “FOMO” (Fear of missing out), en español, miedo a perderse de algo.

Una buena parte de mi generación “La más informada de la historia” es narcisista, insegura, acomplejada, sin tolerancia a la frustración y cae o ha caído en esta trampa, con tal de sentirse parte de un colectivo ya no es el “todo sea por la causa” de los años 70 u 80 , ahora es el afán desmedido por sentirse parte de algo (lo que sea), pueden incluso dejar que pasen por encima de sus intereses personales y libertades individuales y comprar humo en bolsas de papel y para después registrarlo en sus redes sociales.

En fin, no se puede negar que existen muchos sectores de la sociedad atrasados de avance educativo y tecnológico, pero la evidencia empírica nos dice que la libertad individual es un factor determinante para el desarrollo de las personas y por ende de las comunidades, reducir esas brechas y no al revés con demasiadas regulaciones y controles del estado. Es por eso que, estimados reyes magos, solo les pediré tres cosas para mi generación: Autocrítica, congruencia y tantita madre… Y si se puede, que vayan a terapia.


Diseñador gráfico.

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