Ciudad de México, junio 17, 2024 17:13
Dar la Vuelta Opinión

DAR LA VUELTA / La ciudad y los cables

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No solo no hemos cambiado el cableado eléctrico aéreo por uno subterráneo, sino que la situación ha empeorado pues se han sumado los cables de telefonía, televisión de paga e Internet.

POR ERNESTO LEE

A finales de los años 90 del siglo pasado visité la ciudad de Seúl, Corea del Sur, que es la que ha conseguido el desarrollo más rápido en la historia mundial. Era sorprendente ver cómo su acelerado desarrollo urbano se había armonizado con la preservación de su patrimonio histórico.

En ese viaje coincidí con algunos amigos europeos que visitábamos por primera vez aquel país. Una noche recorrimos la famosa calle Itaewon, en el centro de la ciudad, llena de bares, restaurantes, tiendas y puestos de comida callejeros. Durante el recorrido, mis amigos repararon en los postes del alumbrado público, con sus transformadores y cables aéreos a lo largo de toda la calle, algo que a mí me parecía lo más común pero que para ellos no encajaba con lo que habíamos visto de una ciudad moderna.

Después de caminar algunas calles, me preguntaron si en mi país ya habíamos superado ese sistema de suministro eléctrico. Les respondí que solo en algunas zonas de la ciudad, pero que parecía que avanzaríamos muy rápido en ello en la Ciudad de México y en otras ciudades turísticas del país.

¡Qué equivocado estaba! Si hoy me volvieran a hacer la misma pregunta diría que definitivamente no. Que no solo no hemos cambiado el cableado eléctrico aéreo por uno subterráneo, sino que la situación ha empeorado pues se han sumado los cables de telefonía, televisión de paga e Internet.

Libre en el Sur ya ha abordado esta temática en otros artículos. En 2021, publicó “Afectan marañas de cables fisonomía urbana de Insurgentes Mixcoac, en BJ” y el año pasado Francisco Ortiz Pardo publicó “Marañas de cables”, donde señalaba: “El panorama se extiende ya prácticamente a cada esquina, a lo largo y ancho de las 56 colonias de la alcaldía BJ”. Yo iría más allá, ¡el panorama se extiende por toda la ciudad!

No se trata únicamente de contaminación visual, pues desde hace algunos meses se ha incrementado el número de puntas de cables que cuelgan sin razón aparente, en medio de las calles, sobre las aceras, en cualquier punto de la vía pública. No es raro que un cable que cuelga a mitad de la calle golpee el parabrisas de los autos, o que varias puntas de cables cuelguen de las ramas de los árboles cercanos al cableado.

Las marañas de cables, como las llama Francisco Ortiz Pardo, son cada vez más grandes y se han convertido en auténticos nudos gordianos imposibles de desenmarañar.

No he vuelto a la calle Itaewon en Seúl. Tal vez los coreanos ya superaron el cableado eléctrico aéreo, sustituyéndolo por uno subterráneo en el centro de la capital de Corea del Sur, no lo sé. Lo que sí sé es que en la Ciudad de México los cables expuestos en las calles se han multiplicado exponencial e impunemente.

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