Ciudad de México, agosto 9, 2022 02:06
Reporte especial Revista Digital Julio 2022

En Copenhague, la ciudad del futuro

Copenhague, la capital de Dinamarca, puede ser un buen referente en la calidad de vida que buscamos para los habitantes de nuestra Ciudad de México. Su ejemplo no se orienta al uso de tecnologías de punta, sino a crear una urbe para la gente: Es decir, crear una ciudad donde la gente sea feliz.

TEXTO Y FOTOS: ESTEBAN ORTIZ CASTAÑARES

De acuerdo con la ONU, Dinamarca fue el país más feliz del mundo en 2012 y 2013, y se ha mantenido en los primeros lugares desde entonces; además es el referente mundial moderno de urbanismo. Y su capital, Copenhague, la ciudad del futuro.

El país (y su capital) presenta características diametralmente distintas a las del nuestro:

  • El país y la ciudad son mucho más chicas (40 veces mas pequeño que México y la población de la ciudad, incluyendo la zona conurbada no llega a 2 millones de habitantes, 12 veces más pequeña que Ciudad de México.
  • Es un país con un gran sistema de bienestar (todos los ciudadanos tienen cubiertas las necesidades básicas por el Estado).
  • El clima es muy frío, lo que provoca que la gente se quede en casa y se deprima.
  • El 50% de la población vive sola.

A pesar de estas diferencias, es probable que algunos de los planes de urbanismo pueden ser tomados en cuenta para el desarrollo de la calidad de vida en nuestra gran Ciudad de México.

Contrariamente a lo que pensamos, el desarrollo de una ciudad moderna (como Copenhague) no se orienta al uso de tecnologías de punta, sino a crear una urbe para la gente (como lo define Jan Gehl, uno de los más importantes arquitectos del proyecto). Es decir, crear una ciudad donde la gente sea feliz.

Todos los proyectos de construcción en Copenhague deben tener un rol social y sustentable y aportar algo a la ciudad ((en la última década se ha incluido también como requisito que sean ecológicos).

Los ejes de desarrollo de la ciudad se han orientado fundamentalmente en los 3 siguientes puntos:

PROGRAMA 1: Incremento de la interacción social en la ciudad

Evitar el problema de depresión en la ciudad (uno de los problemas que, gracias a Dios, no tenemos) y no solo es una acción moral y altruista, sino que al reducir la depresión se reducen las enfermedades derivadas de esta y con eso la carga de los costos de salud para el Estado.

El desarrollo se inició por una sicóloga, Ingrid Gehl que cuestionaba continuamente los proyectos de su esposo Jan (todos puramente funcionalistas), por no atender los elementos que hacían que la gente estuviera bien. A partir de esto, se realizó una investigación para identificar los elementos urbanos que mejorasen la calidad de vida de sus habitantes.

La depresión se genera (o desarrolla más fácilmente) en condiciones de aislamiento. Los ideales modernos de independencia, individualidad y competencia; y ahora la tecnología (home office) han incrementado dicha situación.

El primer punto que se planteó fue el regreso a la esencia de las ciudades; para lo que se estimuló la interacción de sus habitantes, el intercambio de ideas o productos y la realización de actividades que solo un gran grupo podía hacerlas. Se planteó como objetivo, trasladar las salas de los hogares a las plazas de la ciudad, donde la gente conviviera.

Así surgieron los siguientes proyectos:

Volver las plazas públicas. Para lograrlo se consideraron los siguientes puntos:

  • La gente le gusta ver a otra gente (y lo que hace), es parte de nuestra naturaleza gregaria.
  • Le gusta realizar actividades en equipo o grupo.
  • Le gusta explorar el medio por lo que no puede ser aburrido (o sea homogéneo, sin diferencias).
  • Le gusta áreas balanceadas en las que no se sienta minimizado como en esas megalomaníacas obras socialistas, ni agobiado como en los mercados.

Proyecto 8-88 de plazas y áreas compartidas, donde los ciudadanos de 8 a 88 años encuentran actividades interesantes que hacer.

  • Haz riachuelos con islotes para que los niños pequeños juegan
  • Espacios deportivos (principalmente canchas de basquetbol)
  • Parques donde hacer picnics
  • Caminos ondulantes con subidas y bajadas (artificiales), mucho más interesantes a las líneas rectas
  • Mesas donde jugar juegos de mesa
  • Cafés y restaurantes en la periferia que permitan a los ciudadanos ver lo que ocurre

Todas las plazas en la ciudad (en especial los fines de semana) son como Chapultepec, los sábados con café en la periferia. Con sus matices, también hay asistencia a las plazas en los periodos invernales.

Paisajes urbanos. Parte de la promoción de plazas consiste en la elaboración de paisajes urbanos, estructuras artificiales agradables, bonitas e interesantes que llamen la atención de los visitantes. Muchas de ellas se desarrollan con la colaboración de residentes de los barrios para establecer vínculos entre las plazas y los habitantes, y que se sienta el lugar parte de la vida ciudadana.

Plaza pública en el barrio de los extranjeros (Norrebro), a cada comunidad se le pidió que seleccionara algo representativo de su cultura, en este caso una fuente de Marruecos (fondo a la derecha).

Fomento de eventos sociales (festivales en la ciudad). La ciudad de Copenhague esta llena de festivales y eventos especiales todo el año y de toda índole que fomentan que la gente salga y conviva.

Distintos festivales y actividades de la temporada.

Creación de edificios comunales. Como ya se mencionó, el 50% de los ciudadanos de Copenhague viven solos, así que la ciudad ha fomentado la creación de viviendas comunales donde sus habitantes comparten áreas comunes (estancia, comedor, cocina, área de deportes, salas de video o cine, entre otros) y tienen para su vida privada solo un cuarto con una pequeña cocineta y un baño. Estos proyectos no han funcionado muy bien y se analizan alternativas para hacerlos más atractivos.

Actividades nocturnas. La ciudad ha fomentado el desarrollo de discotecas, bares y centros de actividades nocturnas en la ciudad. El servicio de transporte público se extiende casi toda la noche para facilitar que la gente salga.

Jóvenes y Universidad. La ciudad promueve su universidad para atraer a jóvenes de todo el mundo y ayuden de esta manera a crear un dinamismo en la urbe.

PROGRAMA 2: Convertirse en la primera ciudad CO2 neutral

Copenhague tiene un ambicioso proyecto ecológico para responder a los cambios climáticos que estamos viviendo, y las acciones desarrolladas en este rubro son:

Reutilización de estructuras arquitectónicas en desuso. Debido a que el 40% de las emisiónes de CO2 se genera de manera directa o indirecta en la industria de la construcción, la ciudad trata de reutilizar las edificaciones existentes adaptándolos a nuevas funcionalidades. Por ejemplo: los grandes almacenes de grano fueron transformados en edificios circulares. El concreto armado es tan grueso, que la parte central solo se utiliza para tuberías y elevadores y los departamentos se construyen en el perímetro.

Edificios multifuncionales. En las construcciones convencionales los edificios de casa habitación se encuentran normalmente vacíos durante el día, cuando la gente sale al trabajo; en cambio los edificios de oficinas se vacían durante la noche. Con el objetivo de reutilizar el calor generado, se están generando edificios mixtos. Es decir, algunos pisos funcionan como departamentos de vivienda y otros como oficinas o negocios.

Transformación en el transporte de la ciudad. La ciudad tiene como objetivo complementario que en el 2025 el 75% del transporte dentro de la ciudad se haga sin auto; para eso se han impulsado los siguientes programas:

Priorizar el uso de la bicicleta como transporte. En Copenhague, la bicicleta se utilizaba desde mediados del siglo pasado de manera moderada. La ciudad había orientado la movilidad a través del auto. Los ciclistas tenían que luchar por espacios en las calles. Con la crisis petrolera de los años setenta del siglo pasado, que puso el precio del barril en los cielos (en aquellos gloriosos días en que López Portillo nos pedía prepararnos “para administrar la abundancia”); Europa entró en crisis, volviéndose la bicicleta como una alternativa temporal de en distancias cortas. Así la cultura de la bicicleta comenzó en un continuo conflicto con los autos y fue ganando terreno en las calles. En los últimos años, con el proyecto de neutralidad de CO2, la bicicleta se ha convertido en la piedra angular del transporte. Además el incremento en su uso ha decrecido los problemas cardiacos y de obesidad en la población (que impacta a la vez de forma notoria en reducción de los costos de servicios médicos).

Se estima que el 10% de la población usa la bicicleta independientemente de la situación de la ciudad,y que otro 10% nunca utilizará este medio como trasporte; pero hay un 80% de la población que la utilizaría si es fácil y representa una mejor opción. Por ello se crearon caminos acotados para bicicletas en toda la ciudad, los semáforos están sincronizados para que las bicicletas no tengan que pararse y existen ayudas complementarias para el uso de la bicicleta, como puentes solo para ciclistas o soportes en las esquinas para esperar cómodamente la puesta del semáforo en verde.

Con solo una disminución de 40 cm. para el área de las bicicletas, la gente dejó de estacionarlas en cualquier lugar y se estableció orden en este importante nodo del metro y tren de la ciudad (Norreport).

En cambio, para desincentivar el uso del auto, el costo de la tenencia es altísimo en Dinamarca. Se han reducido (principalmente en el centro) el número de carriles para autos y los estacionamientos. Y hay pocas calles habilitadas para autos, por lo que el desplazarse en vehículos de motor por el centro toma casi el doble de tiempo que hacerlo en bicicleta.

Hacer sencilla la vida al peatón y transporte público accesible. Una de las primeras calles peatonales hechas en el mundo se hizo en Copenhague (1962). Actualmente hay una amplia red de calles solo para peatones (y bicicletas) que permiten deambular cómodamente en el centro.

Plaza en el centro con una banca alrededor de una fuente para que los niños jueguen.

La red del metro tiene como objetivo (todavía no logrado) que en cualquier parte de la ciudad a menos de 500 mts. haya una estación.

La red se complemente con autobuses acondicionados para que gente lisiada o con capacidades diferentes pueda usarlos cómodamente.

Toda la red de metro esta automatizada (no tienen conductor) y los andenes tienen un frente de cristal para evitar que la gente (o cosas) puedan caer a las vías.

Desarrollo de techos y paredes verdes en todos los nuevos proyectos.Las nuevas edificaciones deben contar con sistemas para la generar jardines verticales o en la azotea.

Edificio 8, en el sur de la ciudad. Cuenta con paredes y techos verdes. A los departamentos se puede llegar a través de un camino (en pendiente) usado para bicicletas o para hacer ejercicio.

PROGRAMA 3: Evitar la segmentación de la urbe

Dinamarca considera esencial la estabilidad social, que se logra cuando existe comunicación y empatía entre los distintos segmentos de la población. Para ello ha establecido:

Corresponsabilidad con la ciudad. Todos los desarrollos urbanos, como ya se mencionó, tienen la obligación de aportar algo a la ciudad. Normalmente ofrecen áreas públicas (como parques o zonas de recreo).

Extensión de los patios de las escuelas a plazas de uso público. Muchos colegios integran sus patios de juego a las plazas o parques de la zona. Esto permite que el área de juego sea empleado por los niños inclusive cuando la escuela esté cerrada.

Revitalización de zonas marginadas. Zonas industriales semiabandonadas se acondicionan para volverse áreas de lujo (como la zona norte de la ciudad, Nordhaven).

Uno de los desarrollos de Nordhaven.

Fomentar la integración y la mezcla de los distintos sectores sociales. La ciudad tiene conjuntos de edificios, donde una parte se vende a un sector de clase media y otros se rentan, a un precio especial, a familias con escasos recursos económicos. Los complejos cuentan con áreas comunes (parques y gimnasios), que fomentan la interacción entre los distintos grupos. Las escuelas (todas gratuitas) son otro punto de mezcla. Con una fuerte inmigración de extranjeros de medio oriente la región de Norpov actualmente presenta efectos de guetización (marginación) que se están tratando de mitigar mezclando a los niños de la zona con otras escuelas (lo que ha generado un nuevo problema: ahora los niños se tienen que desplazar más lejos para llegar a sus colegios).

Gente diversa en el metro (hora pico).

El cierre de avenidas o zonas solo para uso exclusivo de los residentes está prohibido. La promoción de la universidad ha atraído a un grupo joven internacional permisivo y abierto a la diversidad.

Festejo universitario.

Si es cierto que Dinamarca es un país totalmente diferente al nuestro, Copenhague nos puede dar algunas pautas de hacia dónde valdría la pena orientar el futuro de nuestra urbe. Vale la pena considerar que el futuro no está en una gran tecnología o en gigantescos proyectos, sino en que la gente que viva en esta ciudad sea feliz.

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