Ciudad de México, junio 20, 2024 06:01
Laura Ballesteros Opinión

¿Crees que un árbol pueda cambiar al mundo? Yo, sí

Los artículos de opinión son responsabilidad exclusiva de sus autores.

“Este es un llamado a las autoridades, al sector privado y a la sociedad civil. Vamos a defender a cada árbol y área verde en esta Ciudad. Demostraremos que el desarrollo urbano puede ir de la mano con el respeto medioambiental…”

Por Laura Ballesteros Mancilla

En las recientes semanas he podido participar y ser testigo de algo que me ha llenado el alma. Estos son eventos en la vida que me recuerdan por qué he dedicado todos estos años a la defensa del medio ambiente y la acción climática.

El pasado 11 de noviembre, en una calle arbolada y tranquila de la colonia Narvarte, las y los vecinos despertaron con estruendosos sonidos y vibraciones en el suelo. Algunos, muy asustados y pensando que podría tratarse de un sismo, bajaron a toda prisa. Cuál fue su sorpresa al percatarse de que en el predio ubicado en la calle Cerrada Eugenia #28, que hasta entonces se encontraba sin ocupar, personas con camionetas sin placas estaban derribando y cortando uno a uno los árboles de aquel predio.

El predio de Cerrada Eugenia #28 es especial para los habitantes de la colonia y de la Ciudad de México, pues en otra época ese fue el hogar del historiador del arte y escritor mexicano Manuel Toussaint, destacado historiador, docente, investigador, crítico de arte mexicano y uno de los fundadores del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL). En el predio antes se encontraba una placa, misma que fue retirada, junto con los árboles, que estaban siendo talados, algunos de más de 150 años de edad.

Todos los esfuerzos de todas y todos; vecinos, activistas, sociedad civil, han puesto presión a las autoridades capitalinas...”

Tal fue el impacto ante la escena ecocida que las y los vecinos de la colonia, muchos aún sin conocerse, se unieron para solicitar los permisos, comunicarse con las autoridades y tratar de detener la tala de estos majestuosos árboles que han estado en la memoria de generaciones enteras en la colonia del Valle.

¿Su justificación? Un edificio departamental de 13 pisos. Sí, como si necesitáramos otro. Grupo ADINSE, la desarrolladora inmobiliaria encargada de este ‘proyecto’ (que además tiene la osadía y frivolidad de presumirse estar en una calle “arbolada” como lo señala el sitio web de sus preventas) rápidamente mostró presuntos permisos que no corresponden con el número y dimensiones de los ejemplares talados y en pie.

La perplejidad del evento uniría a las y los vecinos como nunca antes. De manera organizada comenzaron a movilizarse. Activistas nos sumamos a la defensa y concientización. Nos reunimos con las autoridades, con la PAOT, incluso con Grupo ADINSE a quienes se les presentaron alternativas que integran los árboles al proyecto, mismos que decidieron ignorar.

Pero se tiene que decir, el desarrollo puede y tiene que suceder respetando al medio ambiente. Si no cuidamos la casa de todas y todos, que es el planeta que habitamos, no tendrá sentido alguno adquirir un departamento de más de 5 millones de pesos, que además es inaccesible para las más de 14 millones de familias que no tienen medios para comprar o construir una vivienda en México, tal y como señala “Hábitat para la Humanidad”.

El tema rápidamente lo hemos podido movilizar y visibilizar para dar difusión e invitar a la defensa de los árboles del predio. Uno de ellos, el más representativo se le bautizó como “Eugenio”, un maravilloso fresno de más de 150 años que aún resiste junto con otros pocos hermanos más jóvenes.

Por su valor histórico, cultural, social y medio ambiental, el pasado 24 de octubre presentamos de manera conjunta la Declaratoria de Patrimonio Cultural, Natural o Biocultural ante la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México, así como a la Dirección General de Patrimonio Histórico, Artístico y Cultural de la CDMX. De igual forma hemos tratado de mantener la comunicación con las autoridades, y por supuesto, se realizó el EugeFest el pasado 12 de noviembre. Un festival para la difusión, protección y defensa de Eugenio y sus hermanos en pie. Un espacio donde nos reunimos vecinos de la colonia, activistas y personas de toda la Ciudad de México. Tomados todos de la mano y con el maravilloso coro ‘coraza’ cantamos en defensa de Eugenio y de todos los árboles que hoy su vida cuelga de un hilo, todo por los intereses económicos de unos cuantos y de la mafia inmobiliaria. Se realizaron actividades de difusión, concientización, hubo bocadillos, música, juegos para las infancias y sobre todo, un verdadero y genuino sentido de comunidad y unión.

Todos los esfuerzos de todas y todos; vecinos, activistas, sociedad civil, han puesto presión a las autoridades capitalinas. El mismo Jefe de Gobierno de la CDMX se ha comprometido a dialogar y accionar la defensa de Eugenio. Y nosotros seguiremos al pendiente de su protección y cumplimiento, así como a la Declaratoria de Patrimonio Cultural, Natural o Biocultural para que nadie nunca más toque a Eugenio.

Eugenio es sólo uno de los cientos de miles de especies arbóreas en la CDMX que ve su vida peligrar. La CDMX lamentablemente afronta problemas como el tráfico legal de madera, proveniente de talas irregulares durante las obras, prácticas ilegales de la mafia inmobiliaria, que han desangrado las áreas verdes de la Ciudad, así como el mal, poco o nulo manejo y cuidado a los árboles y palmeras ya existentes en la ciudad (ejemplos sobran, como el Ahuehuete de Reforma o la pérdida de decenas de palmeras por plagas y enfermedades que pudieron haber sido tratadas y prevenidas).

Este es un llamado a las autoridades, al sector privado y a la sociedad civil. Vamos a defender a cada árbol y área verde en esta Ciudad. Demostraremos que el desarrollo urbano puede ir de la mano con el respeto medioambiental y que, además, ante los inminentes efectos de la crisis climática, no podemos permitir lo contrario. Necesitamos tomar acción en defensa de nuestro medio ambiente. Y podemos empezar justo en nuestra cuadra. No me cabe duda de que la unión, la comunidad y que un solo árbol, pueden cambiar al mundo.

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