Ciudad de México, mayo 21, 2024 10:26
Nancy Castro Opinión

Día Internacional de la Trabajadora Sexual

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Los prejuicios y la falta de información en torno al trabajo sexual han generado que históricamente las personas que ejercen esta actividad sufran violencia institucional, exclusión y marginación, debido a la falta de  reconocimiento, goce y ejercicio de sus derechos.

POR NANCY CASTRO

MADRID. El 2 de junio de 1975, 100 prostitutas  se proclaman en huelga, bajo la exigencia de mejorar sus condiciones laborales en Lyon Francia y toman  la Iglesia de Saint-Nízer. Es a partir de este suceso que se denuncia las represiones y los maltratos de las trabajadoras sexuales.  Sin embargo el tema resulta incómodo, dado que la moral  instiga y discrimina.

La palabra prostitución viene de la palabra griega porne, que significa vender.

La prostitución se ha practicado en todas las culturas, no por nada es el oficio más antiguo del mundo. La historia registra que en la cultura azteca las autoridades políticas y religiosas   permitían la prostitución, tenían un edificio controlado llamado Cihuacalli, que significa casa de mujeres, al interior de este recinto de habitaciones que daba a la plaza principal, tenia baños de vapor, comadronas y una patrona de los adulteros, las autoridades religiosas admitían este tipo de trabajo. En el centro de dicho edificio había una estatua de la deidad de la purificación Tlazolteotl, a quien veneraban las prostitutas con la finalidad de limpiar el espíritu una vez realizado el trabajo.

Se trata de un fenómeno percibido de forma ambivalente. Se tolera o justifica a la vez que se reprueba e incluso criminaliza...”

Investigar sobre prostitución plantea dificultades por lo complejo y controvertido que resultan las  distintas perspectivas y  el desafío que supone tratar de evadirse de las disputas morales e ideológicas asociadas a esta práctica social desde sus orígenes. Se trata de un fenómeno percibido de forma ambivalente. Se tolera o justifica a la vez que se reprueba e incluso criminaliza. Se discrepa sobre  aspectos que serían rechazables o favorecedores de la victimización. En el debate se plantean visiones fuertemente ideologizadas, que giran alrededor de dos modelos principales, uno es el abolicionista (toda prostitución es violencia y explotación sexual), otro el regulacionista (regular el trabajo sexual protege a quienes deciden ejercerlo).

Apelo a estos  dos puntos,  de los cuales es importante hacer énfasis: hablar de la prostitución como dominio y explotación del orden masculino sobre las mujeres, estereotipándoles como objeto sexual, y el trabajo sexual que desde  el principio de autonomía significa entender que quienes lo ejercen son personas que pueden tomar decisiones sobre su cuerpo y cómo ganarse la vida con él.

En este orden del patriarcado la doble moral permite naturalizar las diferencias de género en torno a la conducta social, justificando la del hombre como “satisfacción de necesidades biológicas” y, marcando la de la trabajadora sexual  “como indecente”, se niega socialmente que se pueda trabajar ejerciendo la autonomía sobre su cuerpo.

Los prejuicios y la falta de información en torno al trabajo sexual han generado que históricamente las personas que ejercen esta actividad sufran violencia institucional, exclusión y marginación, debido a la falta de  reconocimiento, goce y ejercicio de sus derechos.

En México una de las agrupaciones que trabaja en pro de los derechos de las trabajadoras es  la Brigada Callejera de Apoyo a la mujer “Elisa Martínez” — en memoria de una de las trabajadoras—  Elvira Madrid, Activista defensora de los derechos de las trabajadoras sexuales es fundadora de esta Asociación que bajo el eslogan “la calle es de quien la trabaja” Brigada Callejera  desde hace 34 años ha trabajado por el reconocimiento del trabajo sexual como una labor digna, con el objetivo de que quienes lo ejerzan libremente tengan acceso a derechos laborales. Cada acción de la organización va encaminada al reconocimiento pleno de los derechos sexuales, reproductivos, humanos, laborales y políticos de las compañeras trabajadoras sexuales.

Elvira Madrid Romero, señala que las trabajadoras sexuales siguen en la lucha por el reconocimiento de su labor y cuidando su salud, ya sea como promotoras de salud o asistiendo a revisiones médicas al consultorio comunitario de la organización.

El pasado primero de mayo marcharon organizaciones civiles y trabajadoras sexuales que ofrecen sus servicios en la vía pública. Gabriela es una trabajadora sexual que ha dado seguimiento al proceso de licencias, que acredita como trabajadoras no asalariadas a las trabajadoras sexuales en la Ciudad de México.

“Salimos a marchar porque tenemos pendientes miles de tarjetones que identifican el trabajo sexual no asalariado en la CDMX “, compartió Gabriela       

Las conquistas laborales como son llamadas por la Brigada son: El nombramiento de representantes autorizadas desde el DF. La credencialización de las personas trabajadoras.  El establecimiento de los llamados “puntos tolerados”, es el reconocimiento de los derechos laborales de l@s trabajador@s sexuales de la vía pública se da el 20 de mayo de 1997. Lucha contra la estigmatización y el señalamiento de l@s trabajador@s sexuales como vectores del VIH-sida y otras ITS, se presenta el 25 de mayo de 2000. Reconocimeinto del derecho a ofrecer servicio sexuales en la vía pública, en condiciones de igualdad jurídica respecto a vecinos y otros sectores sociales la sentencia del juicio de amparo 112/2013, donde una jueza federal del poder judicial de federación, obliga al gobierno del distrito federal a reconocer como trabajadoras no asalariadas a l@s trabajador@s sexuales.

“En esta administración de Andrés Manuel López Obrador, no ha cambiado nada en tema de derechos laborales salud vivienda educación y apoyo para las compañeras de la tercera edad, o con discapacidad, al contrario han empobrecido,  ya que sus ingresos han bajado un 60%, la administración tiene  doble doble moral y hay mucha discriminación en las instituciones” señala Elvira, quien denuncia que la Secretaria del Trabajo y fomento al empleo no entrega  credenciales a las trabajadoras sexuales no asalariadas, aduciendo que no reconocen el oficio de las trabajadoras cuando ni siquiera han actualizado los reglamentos desde 1979, haciendo de lado todo lo que se ya se ha ganado y luchado, lo que impera en las instituciones es la discriminación a las compañeras.

La oficina ubicada en la calle Corregidora 115, zona centro,  funciona como un centro de apoyo a las trabajadoras sexuales, donde se les ofrece servicio sanitario donde realizan exámenes médicos, servicio ginecológico a muy bajo costo, tests de VIH, dentista, atención psicológica. Alfabetización.

Livia Motterle, es Antropóloga feminista y activista por los derechos de las trabajadoras sexuales. Actualmente reside en Barcelona. Colabora desde hace muchos años con colectivos de trabajadoras sexuales en Barcelona y Ciudad de México. 

 P. ¿Hay comparación en el reconocimiento de los derechosde las trabajadoras sexuales entre México y España en este caso Barcelona?

R. Los derechos básicos son iguales en todo el mundo: el reconocimiento laboral y el reconocimiento como ciudadanas. Lo que cambia es el contexto cultural, histórico y geográfico. El derecho de las mujeres en Mexico se relaciona de forma más evidente con el derecho a la vida, pues no es lo mismo trabajar de noche en Barcelona que trabajar de noche en México, me refiero a la seguridad, al machismo. Culturalmente en Mexico el día de los muertos las trabajadoras sexuales recuerdan a las trabajadoras sexuales asesinadas. Aunque en España hay feminicidios, el problema de las desapariciones en Mexico es muy fuerte.

A nivel legislativo en ambos contextos no hay un modelo que reconozca el trabajo sexual. En Ciudad de México el trabajo sexual es considerado como trabajo no asalariado. La lucha finalmente es que se reconozca como un trabajo en todas partes del mundo, pero no solo a nivel legislativo, sino también a nivel social. 

P. ¿Como tejen su red de apoyo en la calle?

R. Tejen red de apoyo entre ellas mismas, que se llama “zorroridad”. Saben cuales son los riesgos a los que pueden enfrentarse entonces saben cuales son las soluciones. No sólo es una red de apoyo práctico sino también afectivo. Hay un imaginario difundido que las trabajadoras sexuales sean personas solas, sin amigues ni familia, pero no es así. Además son personas que pueden tener este u otro trabajo. Y no solo son personas que trabajan en la calle, trabajan online, por medio de páginas web o en hoteles, pues es un imaginario pensar que sólo trabajan en la calle.

P. ¿Hay difernecia de quién trabaja bajo el dominio del orden masculino o no, de quien ejerce su autonomía y la decisión sobre su cuerpo para trabajar?

R. Trabajo sexual y prostitución no es lo mismo que trata de personas. Cuesta utilizar el término trabajadora sexual porque es más nuevo, lo creó una trabajadora sexual, Carol Leigh, para reivindicar los derechos de todas las personas que ejercen el trabajo sexual. Las trabajadoras sexuales no han sido obligadas por nadie a ejercer su profesión sino por el sistema capitalista, que nos obliga a todos a tener dinero, pero es así como en todos los trabajos.

P. Sobre todo para posicionar el oficio y dignificarlo.

R. Ningún trabajo dignifica a ninguna persona. Puede ser que alguien diga que el trabajo sexual es indigno pero si la persona que lo ejerce se siente digna, es problema de quien lo juzga y lo define como tal. Son las personas que dignifican el trabajo. “Ningún trabajo me dignifica, soy yo que dignifico mi trabajo”. Esta frase es de Margarita Carreras, trabajadora sexual de España. 

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