Ciudad de México, septiembre 20, 2020 19:48
Opinión

Educación: un reto de Estado

Garantizar el derecho a la educación será más que nunca labor del Estado y de cada una de nuestras familias.

POR DINORAH PIZANO

El lunes pasado el Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador en compañía del Secretario de Educación Federal Esteban Moctezuma, anunció el plan por medio del cual se implementará el ciclo escolar 2020-2021.

En dicho plan se mencionó que los contenidos educativos serán transmitidos en las principales cadenas televisivas del país: Televisa, Televisión Azteca,  Multimedios y Grupo Imagen, por medio de seis canales de televisión abierta. Lo anterior mientras el Semáforo Epidemiológico cambia a verde y las escuelas pueden ser reabiertas para impartir clases de forma presencial.

Derivado de ello, muchas voces afirmaron que la medida no apoyará a la educación, y en cambio beneficiará económicamente a los monopolios televisivos en virtud de que se informó que cobrarán por sus respectivas señales, la cantidad de 450 millones de pesos del erario público.

La televisión, no lo olvidemos, es actualmente uno de los medios de comunicación de masas en Occidente, casi superado por las redes sociales que cada vez acaparan más la atención de niñas, niños, adolescentes y personas jóvenes aunque dependen de la señal del internet, lo que no las hace accesibles a toda la población. 

Si bien es cierto que en nuestro país la oferta televisiva en el segmento de entretenimiento ha aumentado notablemente en los últimos años en virtud de la presencia de televisión abierta, televisión por cable y de las plataformas de streaming, los segmentos educativo y cultural se han visto notoriamente rezagados.

Precisamente por ello la televisión se ha convertido en el objeto predilecto de las más profundas críticas como causante indirecto de la violencia y del abuso de sustancias, alcohol, tabaco y de otro tipo de  conductas dañinas.

Otras visiones más radicales incluso la consideran como uno de los elementos de manipulación e ideologización del Estado.

Con ello coincide J. Ferré “Mientras que la escuela enseña a analizar discursos, la televisión se comunica sobre todo con imágenes. Mientras la escuela enseña racionalidad, la televisión utiliza sobre todo la emotividad. Mientras la escuela tiende a moverse en el ámbito de la mente consciente, la televisión incide sobre todo en el inconsciente. Mientras la escuela prepara para el razonamiento y la argumentación, la televisión utiliza sobre todo los recursos de la seducción”.

Algunos otros sectores sin embargo, consideran que la televisión debe considerarse como una oportunidad para la democratización de la gestión del conocimiento y la cultura, para la extensión de los sentidos, como una herramienta eficaz del aprendizaje.

Lo que no puede ponerse en duda es que la televisión, hoy por hoy, debería emplearse como un canal de información, socialización y de transmisión de valores. Pero esto seguirá siendo imposible si no se ofrecen a las nuevas generaciones contenidos que difundan distintas visiones de interpretación y que promuevan el análisis crítico de los mismos.

Es importante destacar, por otro lado, que la disposición anunciada tiene como objetivo limitar las barreras digitales a las que la comunidad escolar se enfrentó en la última etapa del ciclo escolar pasado.

Cierto es que hubiese sido una gran oportunidad para disminuir la brecha digital que existe en muchos poblados del país, cuyas limitaciones en infraestructura fueron prohibitivas para que las y los estudiantes pudieran seguir atendiendo el ciclo escolar a distancia. Sin embargo, por la premura del tiempo no hubiese sido posible concluir con el proyecto.  

Según datos del INEGI, en México existen 18.4 millones accesos a Banda Ancha Fija (BAF) y 88.2 millones de accesos a Banda Ancha Móvil (BAM). En cuanto a cobertura, las redes de operadores fijos, móviles o satelitales, cubren al 96% de la población.

La cobertura televisiva, por su parte, abarca hasta un 98.3% de los hogares mexicanos, lo que garantiza un mejor resultado y mayor estabilidad en la transmisión de los programas educativos.

Desde otra perspectiva, una de las mayores críticas del anuncio del plan de transmisión emergente de educación básica, es que no incluyó en su diseño a madres y padres de familia, docentes, niñas y niños, adolescentes ni a las personas  jóvenes, por la premura de su implementación.

A este respecto, el Secretario de Educación aseguró que se trató de una medida apegada a los elementos didácticos y pedagógicos más avanzados, a efecto de no constituir un programa emergente, sino únicamente reproducir el programa educativo regular que se imparte en las aulas escolares.

Sin duda el tema exige cuestiones que no se han respondido aún. No se ha mencionado cómo la propuesta responderá a las necesidades de los grupos más vulnerables o con necesidades especiales, tales como la población de estudiantes indígenas o las y los estudiantes con alguna discapacidad, por citar solo algunos ejemplos.

Tampoco se ha resuelto el conflicto de padres, madres o tutores, que tendrán que convertirse en coeducadores de sus hijas e hijos para poder atender exitosamente la programación televisiva, y que deben salir a trabajar para ganar el sustento familiar.

En virtud de que muchas y muchos de ellos tienen que laborar y no cuentan con el apoyo necesario para cuidar a las niñas y niños. Implementar un sistema de apoyo a jefas de familia debería ser visto como una urgencia.

El año escolar que se aproxima sin duda estará lleno de retos. Garantizar el derecho a la educación será más que nunca labor del Estado y de cada una de nuestras familias.

En breve la escuela integrará a la televisión. Como expresa Francisca Sánchez en su obra Televisión y Educación: “…planteándose un modelo comunicativo nuevo en el que se dé prioridad, de entrada, a la iconografía y se utilice la imagen como medio para conectar o sintonizar con unos alumnos transformados por la cultura en la que han nacido, en la que están creciendo; como punto de partida de un proceso que, a través de un gradual distanciamiento, lleve a la reflexión, al diálogo, a la confrontación, a la investigación…”.

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