Ciudad de México, octubre 24, 2020 01:33
Libre en el Sur

Golpeado en Brasil identifica plenamente a los dos ex funcionarios panistas de la Delegación BJ entre sus agresores; 'no puedo describir el nivel del ataque', dice

David de Queiroz Chavez, el brasileño que recibió una golpiza en la ciudad de Fortaleza tras el partido en que quedó eliminada la selección mexicana del mundial de futbol, asegura que los dos ex funcionarios generales de la Delegación Benito Juárez, militantes del PAN y ex diputados por ese partido, estuvieron efectivamente entre sus agresores. Y según dice, la paliza fue tan brutal que lo pudieron dejar inválido o matar.

Los cuatro procesados mexicanos por lesiones graves, entre quienes están Sergio Eguren Cornejo y Rafel Medina Pederzini, ex directores generales de Desarrollo Delegacional y de Coordinación de Gabinete y Proyectos Especiales de la DBJ, respectivamente (miembros ambos del círculo más cercano del delegado Jorge Romero Herrera, que les da trato de “hermanos”) iniciaron su proceso en libertad condicionada este viernes 22; entre otras limitaciones que les impuso el juez para seguir su proceso en libertad está que no pueden abandonar la ciudad de Fortaleza ni acudir a restaurantes; y ni siquiera en el departamento que alquilaron para su estancia durante lla duración del juicio pueden ingerir bebidas alcohólicas. Los abogados del brasileño pedirán que se les castigue por tentativa de homicidio, cuya pena alcanza hasta 12 años, de acuerdo con las leyes brasileñas.

“Yo puedo afirmar rotundo, y así lo hice ante el Ministerio Público de mi país, que mis agresores fueron Rafael Miguel Medina Pederzini, Sergio Israel Eguren Cornejo, Ángel Rimak Eguren Cornejo y Mateo Codinas Velten”, declaró la víctima en entrevista con el diario El Universal. “Recuerdo muy bien el rostro de Sergio Israel, que fue el primero que me dio una patada en el pecho, me tumbó y ya en el suelo comenzó a patearme con una fuerza brutal. No puedo explicar el nivel de agresión del que fui víctima; al grado que cuando llegué al hospital y vi mi rostro en un espejo al pasar, agradecí no estar muerto.

“Hoy después de 50 días de lo ocurrido en la ciudad de Fortaleza, — donde vivo con mi esposa y mis hijas—, aún quedan estragos muy importantes en mi cuerpo, terribles dolores en los ojos, y en la espalda, producto de las lesiones”, dijo a la reportera Cristina Pérez- Stadelmann. “Después de la agresión, tuvimos que enviar a mis hijas a vivir con un familiar para que no supieran lo ocurrido. Les dijimos que me había ido de viaje y que en el viaje había tenido un accidente de auto pero que volvería pronto. No fue sino hasta que las heridas comenzaron a sanar que pude volver a estar con mis hijas y hoy estamos en familia, pero evitamos salir a la calle y la vida de todos nosotros ha cambiado.

“Lorna, mi esposa –añadió–, no puede salir de casa sin que sea asediada, la gente quiere ponerle un rostro a nuestra historia, como si mi rostro absolutamente golpeado no hubiera bastado. Es por eso que debemos tener medidas de protección que antes no teníamos; finalmente debo agradecer no haber quedado con ningún daño en mi cerebro, (me refiero a ninguna lesión cerebral), o alguna discapacidad permanente por los golpes recibidos indiscriminadamente por cuatro hombres, que continuaron pateándome ya desmayado”.

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