RODRIGO CORDERA THACKER

Desde muy pequeño tuve perros, me caen bien, me divierten y me generan mucho cariño y empatía.

Ahora, tener perros es una responsabilidad, y me aventuro a decir que toda la especie en si, es nuestra responsabilidad.

Todo perro abandonado denota nuestra falta de empatía y sentido de responsabilidad como especie. Y no estoy intentando convencer a nadie de adoptar ni de tener perros, pero si de entender que somos la especie dominante en el planeta y nos tenemos que hacer cargo. Pero volvamos a los perros y las responsabilidades inmediatas que generan.

Hablemos de la caca de los perros. Tema cotidiano para los dueños de perros y para todo habitante que camina la ciudad.

Foto: Cuartoscuro

 

Para los que sí recogemos  las cacas de nuestros perros, puedo asegurar que muchos nos hemos preguntado si existe otra manera de manejar los residuos de tan maravilloso y extraño animal.

Todos los días saco a pasear a mis dos perros, llevo unas bolsas de plástico para recoger sus heces pero me sigue pareciendo un absurdo que contamina. Los señores que recogen la basura me han contado que en los depósitos de basura las cacas de perro son un verdadero problema. Realmente no existe ninguna utilidad, no se puede hacer dinero y al parecer están generando un problemón en la zona de rellenos sanitarios. Ya que las bolsas cerradas con las heces adentro se descomponen y pueden generar gas metano y por lo mismo uno que otro incendio.

En todo este asunto cotidiano no existe diagnóstico certero sobre el daño hacia la salud, el problema ecológico del mismo y tampoco una solución con un consenso serio.

 

Esta problemática  ha motivado a varios  grupos de jóvenes que han buscado recoger las heces caninas para convertirlas en energía o compostas. Existen varias empresas pequeñas, me imagino con poco financiamiento,  pero ninguna alcaldía o gobierno central ha tomado en serio su propuesta y su solución. Me declaro ignorante del asunto, pero como habitante y ciudadano responsable de dos canes, me declaro preocupado e interesado en encontrar solución.

 

La campaña electoral del 2018 tuvo muchísimas propuestas. Pero ninguna  sobre estos asuntos de la vida cotidiana. Me atrevo a decir que además ningún partido (ni el verde) tuvieron una bandera ecológica. Y esa agenda aunque algunos la quieran negar, es la agenda más importante del siglo XXI, y también empieza por nuestra relación con los perros, las cacas y su destino.

 

 

 

 

 

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francisco

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