Ciudad de México, septiembre 30, 2020 10:02
Marco Antonio Romero Sarabia Opinión

Mes del orgullo

Este viernes 28 de junio, se celebra el Día Internacional del Orgullo LGBT. Durante el transcurso del mes, este ha sido un tema que, por su trascendencia, ha ocupado buena parte de la atención mediática y la discusión pública.

El Congreso de la Ciudad de México, por ejemplo, desplegó en las paredes de su recinto que dan hacia la histórica Plaza de la Constitución, una serie de banderas representativas de la diversidad de expresiones que abandera la lucha por la diversidad sexual.

También, la Secretaría de Relaciones Exteriores del Gobierno de México, encabezada por Marcelo Ebrard, anunció en semanas recientes que todas y todos los mexicanos, sin distinción de orientación sexual, podrían contraer matrimonio en cada uno de los consulados del país en el extranjero, lo cual fue durante años una lucha incesante por parte de los defensores de la igualdad y los derechos humanos.

Orgullo gay. Foto: Cuartoscuro

Por si fuera poco, el Presidente Andrés Manuel López Obrador recibió el 17 de mayo en Palacio Nacional a miembros de la diversidad como parte del Día Nacional de la Homofobia, y como ningún mandatario hizo antes, posó orgulloso y sonriente sosteniendo su bandera.

Existe en estos momentos la sensación de que por fin, después de tantos años de lucha, habrá importantes avances en materia de derechos sociales para minorías que antes fueron invisibilizadas, o peor aún, perseguidas.

Pero no todo es miel sobre hojuelas. Existen en México numerosas fuerzas que pugnan por negarle libertades y derechos a quienes no entren en las categorías conservadoras de “familia tradicional”

En días recientes, el Congreso de Sinaloa votó en contra de legislar el matrimonio igualitario, con votos del PAN y PRI.

Aquí, en Benito Juárez, en un acto reaccionario y francamente caduco y escandaloso, el gobierno de la Alcaldía decidió colocar, en diversos parques de la demarcación, carteles con animaciones de “familias” en la que aparece un padre, una madre y sus hijos. Sin espacio para las muy diversas formas de familia que existen. Sin espacio para quien no quepa en su concepción de familia. Sin espacio para la diversidad. Con espacio, sí, para la demarcación.

Esperamos que tanto la Alcaldía BJ como el resto de las agrupaciones conservadoras sepan adaptarse a los tiempos en donde debe reinar el amor, la fraternidad y el respeto. En 2019, no puede haber espacio para la exclusión según a quién ames.

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