México, segundo a nivel mundial en empleo informal entre los países comparados
La informalidad. Foto: Francisco Ortiz Pardo
Más de uno de cada dos trabajadores en México está en condiciones informales
Europa mantiene niveles mínimos de informalidad laboral por debajo del 3 % en varios países
STAFF / LIBRE EN EL SUR
México registra una tasa de empleo informal de 55.5 %, lo que lo coloca en el segundo nivel más alto entre los países comparados en esta muestra internacional, solo por debajo de Colombia (56.1 %), de acuerdo con el indicador oficial de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) publicado en su plataforma estadística ILOSTAT.
En el mismo grupo aparecen Costa Rica (37.4 %), Chile (27.5 %) y Türkiye (27.3 %), todos con niveles considerablemente superiores a los observados en la mayoría de Europa.
La cifra mexicana implica que más de la mitad de las personas ocupadas trabajan sin contrato formal, sin afiliación plena a sistemas de seguridad social o en unidades económicas no registradas. En términos prácticos, significa que millones de trabajadores carecen de acceso estable a pensión contributiva, seguro de desempleo o cobertura médica vinculada al empleo.
En contraste, varios países europeos presentan niveles mínimos de empleo informal. Entre los más bajos de la lista se encuentran:
Eslovenia: 0.8 %
Austria: 1.0 %
Bélgica: 1.1 %
Noruega: 1.2 %
República Checa: 2.0 %
Irlanda: 2.0 %
España: 2.0 %
Finlandia: 2.1 %
Estonia: 2.2 %
Países Bajos: 2.4 %
Incluso en países con economías grandes y complejas como Francia (3.3 %), Italia (3.5 %) o Grecia (4.1 %), la informalidad laboral se mantiene muy por debajo del 5 %.
La diferencia es estructural: mientras México supera el 55 %, economías europeas consolidadas mantienen niveles que oscilan entre el 1 % y el 3 % en numerosos casos.
Qué mide la OIT y qué implican estas cifras
La Organización Internacional del Trabajo, agencia especializada de Naciones Unidas fundada en 1919, es el organismo responsable de establecer estándares laborales internacionales y generar estadísticas comparables sobre empleo.
A través de ILOSTAT, la OIT publica el indicador “Informal employment rate”, que mide el porcentaje de personas ocupadas que trabajan en empleos informales respecto al total de personas empleadas en cada país. El concepto incluye empleo sin contrato formal, sin contribuciones a la seguridad social o en unidades productivas no registradas oficialmente.
La OIT ha señalado que la informalidad suele estar asociada con menor productividad, ingresos más bajos, alta vulnerabilidad ante crisis económicas y limitada protección social. Además, reduce la base contributiva de los sistemas fiscales y de seguridad social, lo que complica la sostenibilidad de pensiones y servicios públicos.
En el caso mexicano, la magnitud del 55.5 % refleja un mercado laboral donde el empleo formal no absorbe a la mayoría de la fuerza de trabajo. Aunque el número total de personas ocupadas pueda crecer, el dato de informalidad muestra que una parte sustancial de esa ocupación ocurre fuera del sistema contributivo.
Daños estructurales del empleo informal
El empleo informal no es solo una característica del mercado laboral; tiene efectos profundos y acumulativos en la economía y en la vida de las personas.
Diversos informes de la OIT, el Banco Mundial, la OCDE y el FMI coinciden en que la informalidad:
1. Reduce ingresos y estabilidad económica.
Los trabajadores informales suelen percibir menores ingresos promedio y enfrentan mayor volatilidad en sus fuentes de trabajo. La ausencia de contratos formales limita su capacidad de negociación salarial y acceso a financiamiento.
2. Debilita la protección social.
Al no cotizar en sistemas formales, millones de personas quedan fuera de pensiones contributivas, seguros de desempleo y coberturas laborales. Esto incrementa la vulnerabilidad ante enfermedad, accidentes o crisis económicas.
3. Limita la productividad nacional.
La informalidad suele concentrarse en actividades de baja escala y menor acceso a tecnología y capacitación. Esto reduce el potencial de crecimiento económico sostenido y frena la integración en cadenas productivas más dinámicas.
4. Reduce la base fiscal del Estado.
Una economía con alta informalidad tiene menor recaudación por impuestos laborales y contribuciones sociales, lo que limita la capacidad del Estado para financiar infraestructura, educación y salud.
5. Profundiza desigualdades sociales y de género.
En muchos países, las mujeres y jóvenes presentan mayores tasas de informalidad, lo que perpetúa brechas de ingresos y menor acceso a derechos laborales.
La propia OIT ha advertido que la informalidad representa uno de los principales desafíos estructurales para lograr trabajo decente y crecimiento inclusivo.
Nota metodológica: Los porcentajes corresponden al último año disponible reportado por cada país en la base de datos ILOSTAT de la OIT. La comparación se realiza entre los países incluidos en esta muestra específica y se basa en el indicador oficial de empleo informal definido por la OIT.















