Ciudad de México, octubre 22, 2021 08:05
Francisco Ortiz Pinchetti Opinión

POR LA LIBRE/ Nuevo ‘mapa electoral’: oportunidad para CDMX

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Buenos gobiernos, no politiquería, intrigas y dádivas, consolidarán una nueva realidad política plural y democrática en nuestra capital…

POR FRANCISCO ORTIZ PINCHETTI

La nueva fisonomía electoral de la Ciudad de México, en la que nueve de las 16 alcaldías están en manos de la oposición, es oportunidad única de modificar prácticas políticas clientelistas vigentes en la capital desde hace 23 años, cuando los capitalinos tuvieron por primera vez  la posibilidad de elegir a sus propios gobernantes.

En 1997, Cuauhtémoc Cárdenas ganó la jefatura de Gobierno como candidato del PRD en la primera elección constitucional celebrada en el entonces Distrito Federal. A partir de entonces, la supremacía de la llamada izquierda se había mantenido no solo sin alteración, sino de manera creciente. Hasta llegar al grado de que únicamente tres de las jefaturas delegacionales  permanecieron con gobiernos de un partido distinto al gobernante en la capital: Benito Juárez con el PAN y Cuajimalpa y Milpa Alta, con el PRI.

De ahí el alcance y la trascendencia de lo ocurrido en los comicios del pasado 6 de junio, cuando el predominio morenista sucumbió a una suerte de despertar ciudadano que marcó no solo la elección capitalina, sino la de todo el país.

En el lapso transcurrido entre la elección y la toma de posesión de los nuevos alcaldes, ocurrieron dos hechos de sentido contradictorio: Uno, positivo, la decisión de los gobernantes opositores electos de unirse y conformar la Unión de alcaldes de Ciudad de México (UNACDMX), para compartir experiencias y emprender proyectos comunes de beneficio colectivo. Otro, la actitud del gobierno capitalino actual, de entorpecer el proceso de transición con delaciones artificiales, el ocultamiento de información sobre el estado de las administraciones salientes, particularmente de aquellas en que se dio un cambio de partido gobernante y la pretensión de suprimir facultades administrativas a los gobiernos opositores.

Me parece que es igualmente aberrante el que los alcaldes de la UNACDMX se conviertan en una facción cerrada como que los de Morena y el gobierno Central se aferren a su poder para entorpecer la labor de los primeros y así buscar la reconquista de esas demarcaciones. Un muy mal presagio.

En ambos casos creo que se está olvidando el objetivo primordial de la administración pública, que es el bienestar de la ciudadanía a través de garantizarle antes que nada seguridad y servicios públicos eficientes. Esa es la gran oportunidad que se presenta con la nueva configuración de la capital: el que unos y otros, todos, se empeñen en llevar adelante programas y medidas de beneficio vecinal, por encima de intereses partidistas o de facción.

Buenos gobiernos, no politiquería, intrigas y dádivas, consolidarán una nueva realidad política plural y democrática en nuestra capital. Válgame.  

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