POR FRANCISCO ORTIZ PINCHETTI

Supe que el alcalde de Benito Juárez, Santiago Taboada Cortina, rindió una especie de primer informe de su administración en un auditorio del pueblo de Xoco. Y me enteré que en su relatoría aludió principalmente a las acciones tomadas para combatir la inseguridad que padecen los habitantes de esta demarcación, a través del programa “Blindar BJ”, así como las medidas adoptadas desde el inicio de su gestión para detener cuando menos la proliferación de construcciones irregulares.

Más allá de los datos duros del mentado informe, que valdría la pena analizar a fondo, creo que es más importante evaluar los resultados tangibles de las acciones de gobierno en relación a esos y otros temas que afligen a los vecinos de a pie, en este caso los juarenses. Las cifras, como las palabras, pueden ser a veces espectaculares y otras veces poco creíbles, pero los hechos que cada quién puede constatar en su barrio, en su calle, en su comunidad son a final de cuentas los que configuran la imagen de un político y su gobierno.

En ese entendido, puedo mencionar como un hecho tangible de estos ya casi 14 meses de gobierno una mayor presencia policiaca a través de las unidades adscritas al plan “Blindar BJ”. Sus patrullajes son constantes y con mucha frecuencia he topado con los comandos en las calles de diversas colonias de la BJ. Ese solo hecho resulta plausible, en la medida de que la presencia policiaca al menos inhiba el crecimiento preocupante de los actos delincuenciales en la demarcación, en varias de cuyas modalidades –como el asalto transeúnte y a negocios y el robo de autopartes— mantiene un lamentable liderazgo en la capital.

Adolfo Prieto 1444. Lo dejaron pasar. Foto: Libre en el Sur

 

Otro aspecto positivo que he podido constatar es el rescate de espacios públicos mediante el desalojo de vendedores ambulantes de varias calles y áreas abiertas, que habían sido materialmente tomadas por los informales, con las consecuentes molestias para los vecinos. Un ejemplo notable es el de la calle San Francisco y Parroquia, en la colonia Del Valle Sur, donde decenas de puestos instalados en torno al centro comercial Walmart fueron retirados, sin violencia además, lo que permitió el rescate de un importante espacio público, lo que debe ser uno de los objetivos de los gobiernos locales. Otros casos fueron el de las arterias adyacentes al mercado de Portales y el de la calle Carracci, en Extremadura Insurgentes. Bien.

Ignoro si Taboada Cortina hizo alguna referencia  a las obras irregulares, otro de los problemas que más afectan a la comunidad juarense. Debió hacerlo. Es muy probable que en efecto que las construcciones ilegales se hayan reducido en número, tan solo por el hecho de que ya no hay tantos desarrollos inmobiliarios como hace algunos años, además de un mayor rigor en la aplicación de normas y reglamentos por parte de la Alcaldía. Hay sin embargo un estudio muy serio de la Universidad de Guadalajara que documentó 34 casos concretos  de edificaciones irregulares en Benito Juárez, de las cuales son responsables diferentes autoridades en diferentes grados. Casos como el del edificio construido en General Porfirio Díaz 66, en la colonia Nochebuena, cuyas evidentes violaciones a la ley han sido denunciadas por los vecinos, que han conseguido varias suspensiones y clausuras del inmueble, y que han obtenido relativo apoyo por parte de la alcaldía juarense.

Un aspecto que debe incumbir a la autoridad local en materia inmobiliaria es la abusiva práctica de los desarrolladores de modelar las banquetas frontales de sus construcciones a su capricho y conveniencia, de modo que es frecuente que dejen rampas que impiden materialmente el tránsito de los peatones, sobre todo de personas de la tercera edad o con alguna discapacidad. Además de ser una arbitrariedad, es una infamia que la alcaldía no debiera tolerar. Un ejemplo concreto, que ha sido denunciado por Libre en el Sur e ignorado por el actual gobierno en BJ, ees el de un nuevo edificio ubicado en Moras 425, en la colonia Tlacoquemécatl.

También observo negligencia en la obligación de evitar el escandaloso agandalle de espacios de estacionamiento para su “venta”, el del uso de banquetas como cocheras particulares de edificios o comercios y el abuso de entrenadores de perros que se apropian de los corrales destinados a las mascotas para convertirlas en “escuelas privadas” y realizar así jugosos negocios, como ocurre en el parque de San Lorenzo. Esos y otros abusos han sido reiteradamente denunciados por los vecinos sin obtener respuesta concreta y efectiva de la autoridad.

Tampoco debiera la alcaldía solapar y a veces estimular, como lo hace,  la tala inmisericorde de árboles, a la que me referí en mi pasada entrega. Son miles de ejemplares, algunos con dos, tres o más décadas de edad, que se pierden cada año en las calles de prácticamente todas las colonias de la alcaldía. Habrá que ver, a este respecto, cuál es la actitud que asume Taboada Cortina (que por cierto escuchó reclamos de vecinos por el caso de la torre Mítikah el día de su informe) frente a las intenciones inminentes del gobierno central de la CDMX de derribar decenas de árboles para la ampliación de la estación “Félix Cuevas” de la línea 1 del Metrobús y para la prolongación de la línea 3, proyectada sobre la avenida Cuauhtémoc.  Veremos cuáles son los hechos, no las palabras.

 

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