POR MARCO ANTONIO ROMERO SARABIA

Pareciera que  vivir en Benito Juárez significa estar condenado a acostumbrarte a leer noticias negativas como parte de tu rutina semanal. A pesar de ser una bella demarcación, nutrida por su diversidad de lugares de interés y pluralidad entre vecinas y vecinos de todas las edades, los últimos años se ha vuelto un foco rojo dentro de  la Ciudad de México. Somos, con más frecuencia, protagonistas de las peores noticias: crímenes, violencia y una corrupción desmedida en la que se han visto involucradas autoridades de todos los niveles.

Foto: Especial

 

Apenas unos días atrás nos enteramos que el gobierno de la Alcaldía compró vehículos destinados a labores de seguridad con sobreprecios. Con una semana de diferencia, El Financiero dio a conocer una red formada por funcionarios de benito Juárez dedicada a extorsionar a empresarios y comerciantes a través del rompimiento de sellos de clausura. Parece no serles suficiente.

 

Apenas cinco meses después de haber tomado protesta, la administración panista suma un caso más a la lista. En esta última semana de febrero se dio a conocer que la Auditoría Superior de la Federación encontró irregularidades por seis millones de pesos en las obras encargadas de rehabilitar y dar mantenimiento a la famosa Alberca Olímpica Francisco Márquez y al gimnasio contiguo, Juan de la Barrera.

 

En ese tiempo el delegado era ni más ni menos que el actual diputado local panista Christian Von Roehrich. El informe de la ASF revela que la entonces Delegación Benito Juárez adjudicó en 2017 el contrato de rehabilitación, sin embargo, se encontró que la empresa proveedora no terminó la obra. Y si esto fuera poco, hay algo más revelador todavía: además de no ser sancionada, se le pagó como si el trabajo hubiera sido terminado. Corrupción pura y dura.

 

La Auditoría concluye estimando el daño que esto ocasionó al patrimonio público: “Se presume un probable daño o perjuicio a la Hacienda Pública por un monto de 6 millones 109 mil 360 pesos.

Lo siguiente sería preguntarle al Alcalde Santiago Taboada: ¿Procederá legalmente contra quienes resulten responsables? ¿Está dispuesto a sacrificar sus amistades personales a cambio de investigar a fondo a las anteriores administraciones? En un primer momento me resulta dificil pensar siquiera en esa posibilidad dado que llegó al cargo de Alcalde con el irrestricto apoyo de Jorge Romero y Christian Von Roehrich.

 

Sería un gran momento para callarle la boca a sus detractores y demostrar que el combate a la corrupción que prometió en campaña va en serio. De lo contrario estaremos ante un personaje más envuelto en redes de corrupción y complicidad cuyos actos hacen cada vez más daño a nuestra querida Alcaldía. Es hora de actuar, señor Alcalde. Así se trate de sus amigos corruptos.

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