Ciudad de México, septiembre 16, 2021 23:13
Junio 2020

Vecinos en Cuarentena / Mi vida se mide por cuadras

Siento un regreso a la infancia. La época en la que alguien nos dice hasta dónde podemos ir y cómo pero, una vez más, tiene que ver con los otros. La seguridad de quienes amamos, de quienes no conocemos pero podrían enfermar. Es el momento en el que cuidar del otro, pensar en el otro, es cuidarnos todos.

 

POR MÓNICA LOYA RAMÍREZ

Cuando era niña, mi mamá fue aumentando poco a poco las distancias a las que podía ir. Primero lo más lejos era salir a jugar en la calle de mi casa, luego podía dar la vuelta a la manzana, después a la siguiente cuadra, luego dos más hasta la casa de mi tía Obdulia.

Llegó un momento en el que yo ya tenía permiso para ir más lejos que mis amigos. Fui a quejarme amargamente con ella y me hizo entender que no tiene caso ir más lejos si estás solo, si nadie te acompaña. 

Hace unos días recordé la anécdota y caí en la cuenta de que, otra vez, mi vida se mide por cuadras: una vuelta a la manzana para sacar a mi perra Frida, tres cuadras para llegar rápido a la tienda a comprar lo básico -y algún antojo de mi hija Camila-, otras cuatro para comprar fruta, y así, dando vueltas a las calles y las horas se me pasa el día.

Siento un regreso a la infancia. La época en la que alguien nos dice hasta dónde podemos ir y cómo pero, una vez más, tiene que ver con los otros. La seguridad de quienes amamos, de quienes no conocemos pero podrían enfermar. Es el momento en el que cuidar del otro, pensar en el otro, es cuidarnos todos.

La vida pasa escuchando las tardes el informe del doctor López-Gatell, que nos avisa “cómo está la cosa allá afuera”. Algo así como la predicción del clima para prever si salimos con paraguas, con impermeable o simplemente nos quedamos en casa porque sigue el huracán arrasando con todo.

En este momento dan las cifras oficiales de muertos por Covid-19. La más alta para un día desde que empezó la pandemia: 424 muertes en las últimas 24 horas. Los llamados a quedarse en casa están siendo desatendidos por miles de personas. El domingo pasado decidieron salir “a pasear” algunos ciudadanos inconscientes. Esta cantidad de muertos y algunos aún no quieren creer que existe la enfermedad.

Hoy es necesario pensar en conjunto, saber que gracias a nuestra atención, nuestra empatía, el tiempo de encierro será más corto, que nuestra responsabilidad repercutirá no sólo en quienes amamos, sino en generaciones futuras y que si pensamos en el otro las repercusiones de esta pandemia pueden ser menos duras. Octavio Paz en Piedra de Sol lo expone de manera simple: 

         bien mirado, no somos, nunca somos

 solas sino el vértigo y vacío,

muecas en el espejo, horror y vómito,

nunca la vida es nuestra, es de otros.

la vida no es de nadie, todos somos

la vida -pan de sol para los otros,

los otros todos que nosotros somos-,

soy otro cuando soy, los actos míos

son más míos si son también de todos,

para que pueda ser he de ser otro,

salir de mí, buscarme entre los otros,

los otros que no son si yo no existo,

los otros que me dan plena existencia,

no soy, no hay yo, siempre somos nosotros

Aún no sabemos si la cordura llegará. No sabemos si seremos mejores o contribuiremos a nuestra propia extinción. Pero esto nos va a cambiar a todos. Yo por lo pronto muero por abrazar a mi madre, apapachar a las personas que amo –y no están conmigo— y no sé si esto será posible muy pronto. Sólo queda esperar lo mejor.  

 

Vecina de la colonia Atenor Salas. Periodista y socióloga. Directora del portal informativo Reversos

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