Ciudad de México, julio 5, 2026 13:14
Ciudad de México Economía Mujeres

Enfrentan madres solteras crisis económica y falta de cuidados en CDMX

El encarecimiento de la canasta básica y la insuficiente oferta de estancias infantiles públicas presionan las finanzas de los hogares con jefatura femenina.

Tres de cada diez familias en la capital dependen exclusivamente del ingreso de las madres, quien enfrenta una brecha salarial del quince por ciento.

STAFF / LIBRE EN EL SUR

La situación económica para las madres solteras en la Ciudad de México se caracteriza por una presión constante derivada de la inflación, la precariedad en el empleo y la ausencia de un sistema de cuidados que permita la conciliación laboral.

Según los indicadores del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en la capital del país existen más de un millón de hogares encabezados por mujeres, de los cuales el 30 por ciento son unidades monoparentales. Esta estructura coloca a la madre como única proveedora en un contexto donde el costo de los alimentos esenciales ha superado los índices de ajuste salarial durante el último ciclo anual.

A mayo de 2026, el incremento en los precios de productos básicos como la leche, el huevo, las legumbres y los artículos de higiene personal ha forzado una modificación en los hábitos de consumo de las familias capitalinas.

El gasto destinado a la alimentación absorbe ahora una proporción mayor de los ingresos mensuales en comparación con el mismo periodo de años anteriores. Esta inflación selectiva impacta con mayor rigor a las madres solteras, quienes deben cubrir las necesidades nutricionales, los costos de salud y la educación sin el apoyo de un segundo ingreso en el núcleo familiar.

Uno de los obstáculos principales para la estabilidad financiera de este sector es la carencia de una red pública de estancias infantiles suficiente. En demarcaciones como Benito Juárez y Coyoacán, la oferta de espacios gratuitos es limitada ante la demanda, lo que obliga a muchas madres solteras a recurrir a servicios privados que consumen hasta una tercera parte de su salario.

Aquellas que carecen de recursos para costear estos servicios son desplazadas hacia la economía informal o hacia empleos de tiempo parcial, sin seguridad social ni prestaciones de ley, para poder atender personalmente a sus hijos.

La Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) revela que las mujeres en la urbe destinan un promedio de 40 horas semanales a tareas domésticas y de cuidado no remunerado. Esta carga horaria, sumada a la jornada laboral remunerada, configura una doble jornada que limita las posibilidades de ascenso profesional y capacitación técnica.

El mercado laboral en la Ciudad de México mantiene una brecha salarial persistente; por cada cien pesos que percibe un hombre en un cargo de nivel medio, una mujer recibe aproximadamente 85 pesos, a pesar de realizar funciones idénticas en la misma categoría.

En el ámbito de la salud, las madres solteras enfrentan gastos imprevistos por el desabasto de fármacos básicos en el sector público. El presupuesto familiar se ve comprometido ante la necesidad de adquirir medicamentos pediátricos en establecimientos privados.

Datos de cámaras de comercio locales indican que el gasto de bolsillo en salud en hogares liderados por mujeres aumentó un 12 por ciento en el transcurso del último año. Esta vulnerabilidad financiera se traduce en una mayor dependencia de créditos de corto plazo y el uso recurrente de casas de empeño para cubrir emergencias inmediatas.

El acceso a la vivienda es otro punto de conflicto. El fenómeno de la gentrificación y el aumento en el costo de los arrendamientos en los corredores centrales de la ciudad han provocado un desplazamiento de las madres solteras hacia zonas periféricas. Esto conlleva un incremento en los tiempos de traslado, que en diversos casos superan las tres horas diarias en transporte público. La reducción del tiempo disponible para la convivencia y la supervisión escolar tiene efectos directos en el desarrollo de los menores, lo que perpetúa ciclos de desigualdad educativa en las zonas de mayor precariedad.

A nivel de políticas públicas, organizaciones civiles señalan que los programas de transferencia directa de recursos funcionan como paliativos que no resuelven el problema estructural. La demanda central de las trabajadoras es la consolidación de un Sistema Nacional de Cuidados que garantice el acceso a guarderías y centros de atención para adultos mayores, independientemente de la condición laboral formal de la madre. Sin esta infraestructura, la inserción plena de las madres solteras en la economía formal se mantiene estancada, lo que limita su autonomía financiera.

El sector de servicios, donde se emplea la mayoría de estas mujeres en la capital, presenta los niveles más bajos de estabilidad contractual. La falta de contratos fijos y de acceso a instituciones como el Seguro Social o el Infonavit deja a las madres en una situación de riesgo permanente ante eventualidades económicas o de salud. El panorama para este sector de la población en la Ciudad de México requiere una revisión de las políticas de precios y un fortalecimiento de los servicios públicos de cuidado que permita mitigar la desigualdad que enfrentan diariamente las jefas de familia.

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