Ciudad de México, julio 18, 2026 17:48
Ana Cecilia Terrazas Dar la Vuelta Opinión

DAR LA VUELTA / 10 de mayo, sí y no

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Del origen conservador del 10 de mayo a una reivindicación del cuidado como tarea colectiva: resignificar la maternidad para defender la vida en tiempos de crisis.

POR ANA CECILIA TERRAZAS

Darle la vuelta a la efeméride que nació para desbancar y contravenir al movimiento sufragista, antifamilista tradicional, yucateco-mexicano de 1922, es complicado desde el feminismo o cualquiera de los feminismos. Lo que se busca ahora desmontar, en la cultura, es todo lo que el Excélsior de esa época quiso contrarrestar y que estaba encabezado por la fuerza creciente del movimiento feminista. Desde el Primer Congreso Feminista en Yucatán en 1916, las mujeres mexicanas exigían igualdad, derechos ciudadanos, educación y, crucialmente, la regulación de la natalidad y la legalidad del divorcio.

En el otro extremo, en la reacción, se pensaba que había surgido una “campaña suicida y criminal contra la maternidad”, por lo que ese periódico (representante de algunos sectores de la sociedad) se dispuso a institucionalizar el 10 de mayo como fecha dedicada a exaltar la abnegación y sacrificio de la madre, imponiendo un modelo de mujer centrado únicamente en la familia.

Esta columna está desde luego completamente en desacuerdo con lo que el Excélsior entonces quiso consolidar. También esta columnista piensa que nadie debe opinar, discriminar o meterse con los vientres ajenos y menos aún con su producción.

No obstante, esta columna celebra hoy a su madre y a todas las personas madres que han logrado maternar; esto es, cuidar, proteger, nutrir y acompañar afectivamente a un ser sintiente, vivo. La maternidad en ese sentido es sumamente necesaria, desembarazada del angosto traje, heteronormado, que solamente ve a las “mamás” como aquellas que procrearon hijas o hijos y que están destinadas a su cuidado solamente en el seno de una familia en donde cargan con demasiado peso o toda la responsabilidad para educar y ofrecer cuidados.

Toda persona y ente en este planeta necesita ser maternado y maternar. La invitación aquí es a darle la vuelta al día (con su consumo, sus regalos, su mirada obtusa) hasta expandirlo al extremo hacia lo que hoy se necesita para sobrevivir al cuando menos complejo siglo XXI: un afectuoso, tierno, amoroso, responsable y activo cuidado maternal de todo aquello que nos rodea. Si para celebrar el día de la madre hay que “respetar” y no violentar las creencias de abuelas y madres que ven en el 10 de mayo la oportunidad de celebrar la vida, entonces bienvenida la efeméride a todo lo que da.

El día de la madre, potenciado, puede ser el mejor día del mundo si tenemos en cuenta que la reproducción de la vida está en juego y que es un deber de absolutamente todas, todos y todes procurar su conservación, su armonía y promover la alegría que estar con vida nos provoca.

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